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POSADAS

A favor de la convivencia y por el mantenimiento de la intolerancia, claroscuros

Las ferias francas que se expandieron a partir de la crisis del 2001 como mutuo socorro entre la ciudad y el campo misioneros, acaban de acceder a la mayoría de edad mediante una ley que establece un ordenamiento, un registro y un mercado concentrador. Otra vez la legislación sale del mero trámite formal para transformarse en pro activa, condición que ha venido caracterizando las normas sancionadas en los últimos tiempos.

A escasa una semana de lo sucedido con la ley del Parque de la Salud y acaso porque los directos beneficiarios estaban allí presentes en el recinto, todos los diputados de la oposición terminaron dando la unanimidad a una norma que había sido propuesta por el presidente de la Cámara de Representantes, Carlos Rovira, extendiendo la vista más allá del árbol para visualizar el bosque.



No es un dato menor, máxime si se tiene en cuenta que estos esforzados agricultores vienen desde hace tiempo buscando alternativas productivas que posibiliten su afianzamiento en las chacras, con una rentabilidad que les permita llevar una vida digna. Importa detenerse en este sentido, porque también la Cámara, e igualmente por unanimidad, había dado curso a la ley que establece un régimen extraordinario para la titularización de tierras de un gran número de agricultores que, por generaciones, esperan tener la propiedad de los predios que habitan y trabajan.



Ambos marcos legales habrán de interactuar en consecuencia en pos de un autoabastecimiento alimentario propuesto a 10 años vista, ya que la norma relativa a la propiedad de la tierra ha comenzado a dar sus frutos. En medio año se desarrolló el proceso de un total de 5.400 propiedades, la misma cantidad que se había alcanzado a lo largo del año pasado. Además, al mismo tiempo que se trabaja en las tierras fiscales, se viene actuando en las privadas, accionando expropiaciones o compras a cargo del Estado para su reventa en cuotas accesibles a las familias agricultoras.



Muy lejos en la historia quedaron los tiempos en que había sólo un puñado de dueños y los misioneros eran reducidos a la servidumbre. Fue a comienzos del siglo XX, cuando los mensúes eran las víctimas de la voracidad de un grupo de capitalistas que se enriquecieron en estas feraces tierras y se fueron a radicar en Buenos Aires. Un descendiente de aquellos acaba de llegar a Posadas para hacerse con el edificio que su antecesor había donado a un club deportivo y que hoy, merced al trabajo y empeño de generaciones de misioneros y posadeños, ha cobrado valor inmobiliario.



Y como cuando la justicia se queda con los ojos vendados se transforma casi en un elefante en un bazar, rompiendo cristales, no hubo aquí otro fallo que el dar en propiedad a los descendientes lo que era un pacífico lugar de prácticas deportivas. Hay quienes ven violencia en este despojo y de hecho no será sencillo explicarlo a los adolescentes de las escuelas que hacían allí educación física. Las autoridades del club –que a fuer de sinceridad se durmieron en los laureles- han decidido apelar el cuestionado fallo, quedará entonces abierto el interrogante y estará por verse si, quitándose la venda de los ojos, se alcanza la equidad.



Porque son tiempos en que la procedencia de los actos es puesta en análisis. Más aún cuando se quiebran estatus de convivencia, de relacionamiento pacífico y respetuoso, para avanzar con prácticas de intolerancia que parten de sectores encargados, por ejemplo, nada menos que de la educación. Sectores que han desestimado el logro de lo reclamado y persisten en paros y cortes de ruta sencillamente porque están actuando con la mira puesta en la interna sindical y en las elecciones generales, ambas por realizarse el año que viene. Son los mismos sectores que intentaron superar en las urnas a la secretaria general del gremio mayoritario, la Udpm y nunca lo consiguieron. En las últimas semanas Stella Maris Leverberg ha buscado el perfil bajo y no ha participado personalmente en las tratativas de la paritaria provincial. El repliegue, sin embargo, no sirvió de mucho como tampoco la postrer y tardía convocatoria del Consejo de Educación a los más “duros” sindicalistas que reconocen apoyos partidarios en el puertismo –Mónica Gurina-, socialismo –Marina Lescafette, lozinismo –Estela Genesini-.



Curiosamente, la madurez política no ha llegado a estos estamentos dirigenciales –más allá incluso del aporte diferenciador que se quiere del género, son todas mujeres-, ni siquiera la solidaridad con el más pequeño. Para muestra un botón: los gremios que integraban el Frente Gremial, pero se apartaron para aceptar la mesa de diálogo se apuraron por gestionar la devolución de los descuentos practicados por días de huelga. Los intransigentes que se mantienen  en el paro decidieron judicializar el reclamo. A los primeros les preocupa el bolsillo adelgazado del docente que menos gana, a los segundos, cuyos dirigentes en su mayoría perciben interesantes haberes, los tiene sin cuidado. La judicialización normalmente lleva tiempo y los maestros deberán esperar. Claro que, por gestión de los que dialogan, acaso se devuelva al menos el descuento de los días de huelga a los que ellos convocaron.



Las viejas prácticas políticas suelen venir también de la mano de los jóvenes. En la semana que acaba de concluir, los concejales posadeños de la oposición quieren volver a tener ingerencia en el transporte urbano de pasajeros –fijación del precio del boleto, principalmente-. Con ello regresaron a la memoria los tiempos en que la ciudadanía desconfiaba de algún que otro favoritismo. O cuando la ciudad era la pista de carreras de los “rápidos y furiosos” que pugnaban por meterse en la actividad. Fue el caso de la familia Wipplinger que desde su Diario fogoneaba el enfrentamiento con la familia Zbikoski. Ahora el hijo diputado, Claudio Wipplinger ha presentado una iniciativa en la Legislatura pidiendo el cese de los subsidios que mantienen los boletos en 1,40; 1,80 y 2,10 según el pasajero viaje dentro de Posadas o cubra el trayecto interurbano a Garupá y Candelaria, respectivamente. En modernas unidades y con cerrado control municipal. El Diario les ha servido a los Wipplinger de nuevo de “mascarón de proa” para adelantar acciones en pos de sus intereses, así como había ocurrido en el caso de las patentes fuera de la provincia. Aunque el diputado no aclaró ahora si el subsidio que se quiere quitar estaría sólo referido a ese transporte urbano de pasajeros o se extenderá también al precio diferenciado al que acceden los camiones de FJW, por haber sido la empresa proveedora de combustible de Emsa. Es decir, si ellos también lo pagarían a precio de surtidor. Porque además hay un menú de beneficios para el transporte de carga: descuento de tasas por transferencia de vehículos; descuentos en peajes de rutas nacionales; plan de renovación de flota; deducción de hasta un 70% de multas.




Pero en la semana que acaba de concluir Posadas vivió otra realidad, se asomó a su futuro, en la inauguración del IV tramo de la Costanera que le acercó una Villa Cultural con una concepción posmoderna de inserción en el paisaje y de reconciliación con el río Paraná. El despliegue de este enorme paseo bien podría transformarse en principal atractivo de la capital provincial y en el quinto de interés en la provincia, junto al parque temático de Santa Ana, las Reducciones Jesuíticas, los Saltos del Moconá, las Cataratas del Iguazú.



 



 



 



 

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