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Abogados “cuervos”, de la realidad a la ficción y viceversa

La película argentina “Carancho”, protagonizada por Ricardo Darín y Martina Gusman con dirección de Pablo Trapero, ha levantado polémica en todo el país. El actor principal interpreta a un abogado que ejecuta su profesión desviando los principios éticos y morales, un “cuervo” – en la jerga misionera -. En el programa Seis Páginas emitido por /c6 y Canal 65 de Cablevisión se trató esta problemática, comprendiendo la poca línea ficticia que separa – o une – la realidad de la ficción. “En Argentina mueren en accidentes de tránsito 22 personas por día. 8 mil al año. 100 mil en la última década. Esto sostiene un millonario negocio en indemnizaciones”, relara el trailer de la película.

“Se les dice “caranchos” o “cuervos” a aquellos abogados que aprovechándose de ciertas situaciones van a buscar a su presa”, comentó Gabriela Neis durante el envío televisivo conducido por el periodista Jorge Kurrle.



En referencia al tema, el Presidente del Colegio de Abogados de la provincia, Rodrigo Bacigalupi, comentó que la institución cuenta con un Tribunal de Disciplina que sanciona a las conductas antiéticas de los matriculados. De esta manera, reconoció que es una práctica que se da pero en un ámbito que sería pequeño y que por lo tanto no está generalizada. Y explicó que “se atrapa a la gente porque se vende celeridad”.



Por otro lado, profesionales consultados comentaron que cuando se produce un accidente de trabajo o de tránsito, la víctima quiere que la situación se resuelva “ya”. Es ahí donde aparece la figura del abogado “salvador” quien llega a solucionarle de manera instantánea el problema al afectado. Es claro, que para que esto suceda él no puede trabajar sólo. Se produce un círculo participativo entre actores que tienen relación directa con el accidente ocurrido: un enfermero, un médico o un policía.



Pero, además, en las consultas realizadas, se pudo conocer otro factor necesario para completar la cadena, las compañías aseguradoras.



“El abogado pide una cifra que oscila entre los 500 mil pesos para su defendido. Pero para las aseguradoras este dinero es demasiado. Sin embargo, el abogado le dice a su cliente que van a pelear más, por un millón. Y encima les convencen de que será más rápido. Esto hace que las víctimas los terminen contratando”, resaltó Neis.



Lo que continúa es la presentación de ciertos papeles, y entre firmas y firmas, los “cuervos” logran que el afectado firme “sin querer” un poder al abogado, la llamada “trampa”. Esto habilita al abogado a que sea él quien termine cobrando a la aseguradora el dinero solicitado para su defendido.



Por otra parte, Bacigalupi expresó que la Justicia también debe tener el poder de “Policía”, debido a que en un juicio no se puede cobrar en mano tanto dinero, debe haber un número de cuenta. Pero esto se da – consideró – por una falta de control.



Las opiniones vertidas hacia la película son diversas y desde diferentes ámbitos. Sin embargo, más que hacia el film, las consideraciones son dirigidas hacia una práctica que no por presentarse disfrazada de ficción – en este caso – significa que no existen.



 

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