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POSADAS

Abogan por una educación centrada en la participación y compromiso solidario

El obispo de Posadas hace suyas el lema convocante del papa Benedicto XVI: “Educar a los jóvenes en la justicia y la paz”. Monseñor Juan Rubén Martínez dice que es de vital importancia este pedido del Sumo Pontífice católico al considerar que la sociedad misionera está constituida en su gran mayoría por jóvenes y adolescentes, llamados a ser “centinelas del mañana”, comprometiéndose en la “renovación del mundo a la luz del Plan de Dios” y entregándose al servicio de sus hermanos, especialmente con los más necesitados. Lo precisó en declaraciones que publica el Semanario /6p en su edición Nº 110.

No obstante, el titular de la Diócesis de la zona Sur opina que son muchos los flagelos, “pobreza, crisis familiares, educación de baja calidad”, entre otras, que buscan aplacar y oscurecer “lo positivo de nuestra juventud”. Es por ello que como responsables de transmitir a los jóvenes una herencia que los ayude a crecer como personas, “a descubrir el gran amor que Dios les tiene, y su vocación a ser esos “centinelas del mañana” es que deberemos reflexionar sobre cómo educar a nuestros jóvenes para que puedan brindar sus dones y talentos al servicio y para bien de nuestra sociedad”.



 



Luego pregunta con qué actitud se debería mirar el nuevo año y se dirije especialmente a la juventud teniendo en cuenta la aportación que pueden y deben ofrecer a la sociedad. Entonces presentó el Mensaje para la XLV Jornada Mundial de la Paz en una perspectiva educativa: «Educar a los jóvenes en la justicia y la paz». Y lo hace, convencido de que ese sector, “con su entusiasmo



y su impulso hacia los ideales”, pueden ofrecer al mundo una nueva esperanza.



 



 



Su mensaje también se dirige a los padres, las familias y a todos los estamentos educativos y formativos, así como a los responsables en los distintos ámbitos de la vida religiosa, social, política, económica, cultural y de la comunicación.



 



El Obispo pide prestar atención al mundo juvenil, saber escucharlo y valorarlo, porque no es sólo una oportunidad, sino un deber primario de toda la sociedad, para la construcción de un futuro de justicia y de paz.



 



Sostiene que muchos son los aspectos que les preocupan: “el deseo de recibir una formación que los prepare con más profundidad a afrontar la realidad, la dificultad de formar una familia y encontrar un puesto estable de trabajo, la capacidad efectiva de contribuir al mundo de la política, de la cultura y de la economía, para edificar una sociedad con un rostro más humano y solidario”.



 



Martínez remarca que lo importante es que estos fermentos, y el impulso idealista que contienen, encuentren la justa atención en todos los sectores de la sociedad.



 



 



 



La familia, primera escuela   



El Obispo Martínez observa que es en el núcleo familiar donde se recibe educación para la justicia y la paz. Y luego indaga sobre los lugares donde madura una verdadera educación en la paz y en la justicia. Para el religioso católico no hay dudas. “Ante todo la familia, puesto que los padres son los primeros educadores. La familia es la célula originaria de la sociedad”.



 



 



Solicitó a los padres que no se desanimen. “Que exhorten con el ejemplo de su vida a los hijos a que pongan la esperanza ante todo en Dios, el único del que mana justicia y paz auténtica”, remarca sin dejar de lado su tarea pastoral.



 



Pero también tuvo palabras dirigidas a los responsables de las instituciones dedicadas a la educación. A ellos les pidió que vigilen “con gran sentido de responsabilidad para que se respete y valore en toda circunstancia la dignidad de cada persona”. Además, que se preocupen de que cada joven pueda descubrir la propia vocación, acompañándolo “mientras hace fructificar los dones que el Señor le ha concedido”. Les recomendó, en igual sentido, que aseguren a las familias que sus hijos puedan tener un camino formativo que no contraste con su conciencia y principios religiosos.



 



“Que todo ambiente educativo sea un lugar de apertura al otro y a lo transcendente; lugar de diálogo, de cohesión y de escucha, en el que el joven se sienta valorado en sus propias potencialidades y riqueza interior”, menciona en otro apartado de su texto pastoral recientemente difundido.



 



Finalmente, se dirigió también a los responsables políticos, pidiéndoles que ayuden concretamente a las familias e instituciones educativas a ejercer su derecho deber de educar. “Nunca debe faltar una ayuda adecuada a la maternidad y a la paternidad. Que se esfuercen para que a nadie se le niegue el derecho a la instrucción y las familias puedan elegir libremente las estructuras educativas que consideren más idóneas para el bien de sus hijos”, recomendó a ese sector de la sociedad, encargada de llevar adelante las políticas educativas de una jurisdicción.



 



Les recomendó que trabajen para favorecer el reagrupamiento de las familias divididas por la necesidad de encontrar medios de subsistencia. “Ofrezcan a los jóvenes una imagen límpida de la política, como verdadero servicio al bien de todos”, demandó el Obispo.



 



 



La importancia de los medios  



Martínez tampoco se abstuvo de hacer un llamamiento al mundo de los medios, para que den su aportación educativa. En la misma línea de razonamiento, enfatiza que la sociedad actual, los medios de comunicación de masa tienen un papel particular: no sólo informan, sino que también forman el espíritu de sus destinatarios y, por tanto, pueden dar una aportación notable a la educación de los jóvenes.



Para el titular de la Diócesis de Posadas, es importante tener presente que los lazos entre educación y comunicación son muy estrechos: “en efecto, la educación se produce mediante la comunicación, que influye positiva o negativamente en la formación de la persona.



También los jóvenes han de tener el valor de vivir ante todo ellos mismos lo que piden a quienes están en su entorno. Les corresponde una gran responsabilidad: que tengan la fuerza de usar bien y conscientemente la libertad. También ellos son responsables de la propia educación y formación en la justicia y la paz.”.



 

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