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Aerolíneas Argentinas advirtió que cerrará rutas si los gremios no aceptan más flexibilidad

El nuevo presidente de Aerolíneas Argentinas, Luis Malvido, planteó a los gremios aeronáuticos que si en 60 días no aceptan incorporar cláusulas de flexibilización laboral en los convenios colectivos de trabajo, la empresa dejará de volar algunas de sus rutas internacionales. Así lo aseguraron fuentes de la compañía que participaron de un encuentro que encabezó Malvido, por un lado y representantes de los seis gremios aeronáuticos, el lunes por la mañana en las oficinas de Aerolíneas ubicadas en Aeroparque.

“Una empresa que crece necesita nuevos aviones, una que no no crece no los necesita. Esa s la discusión que tenemos hoy con los sindicatos”, dijeron altas fuentes de la empresa, tras el encuentro. “Si los gremios no quieren hacer los cambios que son necesarios para ser más competitivos, nosotros no podemos invertir en nuevas máquinas. Son ellos quienes deben decidir qué tipo de compañía quieren”, agregaron.

Tras el encuentro con los representantes gremiales, Aerolíneas emitió un comunicado donde le puso plazos concretos a su reclamo. “Sin la incorporación de al menos dos nuevos aviones en el transcurso de 2019, Aerolíneas no estará en condiciones de cubrir todas sus rutas internacionales. La decisión sobre esas aeronaves debe tomarse en los próximos 60 días”, dice el comunicado, y prosigue: “Por su parte, Austral tiene urgencias similares. Debe definir en los próximos 90 días la renovación de su flota Embraer, ya que necesita aviones más modernos y de mayor porte para poder competir con los nuevos operadores que llegan al mercado”.

Aerolíneas está con problemas para cerrar las cuentas: un mal cálculo de los precios internacionales del petróleo llevaron a la compañía a pedir el año pasado al Congreso el equivalente al 90 millones de dólares en subsidios, pero el déficit de la empresa para este año ya supera los US$ 130 millones. La diferencia, de US$ 40 millones, fue depositada la semana pasada por el Gobierno, según fuentes de la compañía (otras fuentes señalaron que esos fondos salieron de una partida que inicialmente había sido destinada para los ferrocarriles y fue reasignada).

Además, la empresa está en proceso de liquidación de activos que no utiliza: puso a la venta los seis pisos donde tenía su sede de la torre Bouchard y el predio de dos hectáreas que tiene en Ezeiza, sobre la autopista Riccieri. Esos inmuebles serán rematados en octubre por el Banco Ciudad y en la empresa esperan obtener entre US$ 17 y US$ 20 millones en total.

Los gremios, hasta anoche, no habían dado una respuesta publica al pedido de la empresa. De la reunión participaron representantes de los pilotos (APLA y UALA), mecánicos (APTA), personal de tierra (APA), jerárquicos (UPSA) y Aeronavegantes (AAA). Excepto este último, los otros cinco gremios conforman la alianza Sindicatos Aeronáuticos Unidos, que a comienzos de las vacaciones de invierno lanzaron un paro contra la política aerocomercial del Gobierno. La medida de fuerza fue suspendida luego de que el Ministerio de Trabajo decretara la conciliación obligatoria, que venció la semana pasada. Ahora están esperando las citaciones formales que les hará la empresa para discutir, gremio por gremio.

Las fuentes de Aerolíneas aseguraron que los reclamos puntuales están contenidos en un plan de 15 puntos, con exigencias caso por caso. Detallaron algunos, sobre todo en el caso de los pilotos: la empresa quiere bajar en al menos una noche la cantidad de estadías de hotel que tienen en sus escalas en Roma (3) y Nueva York (2), así como eliminar los dos asientos reservados para la clase Business en los vuelos en los cuales los pilotos ya disponen de camarotes propios (según los gerentes, seis de los diez Airbus A300 de Aerolíneas disponen de esa comodidad). Otros de los reclamos, en este caso a los mecánicos, tiene que vez con el abastecimiento de combustible y la exigencia de que cada vez que se abastece un avión de Aerolíneas en suelo argentino, la conexión de la manguera de combustible sólo puede hacerla un mecánico de la empresa, mientras que en otras aerolíneas se le permite hacer esa tarea al empleado de la petrolera.

“Ya llevamos dos años largos y la gente pudo ver que no vinimos a echar a nadie, tenemos 12.200 personas. Lo que estamos pidiendo es sincerar el concepto de polifuncionalidad”, agregaron las fuentes de la empresa. “Sin rajar gente, pero sí dejar de derrochar”, aseguran.

Fuente: Clarín.

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