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Aerolíneas presentó su balance con una fuerte caída de los subsidios

El martes el directorio aprobó por primera vez en 21 años el balance en tiempo y forma de la empresa estatal (13 para el caso de Austral) y de allí se desprenden varias noticias. La primera es que los subsidio, que llegaron a ser en su pico 899 de dólares por año bajaron a 183 millones en 2017.

Según esos datos expresados en pesos en el balance, cada pasajero que sube a un avión recibe un subsidio directo de 14 dólares, lejos de los 132 dólares por billete de 2011 o los 129 de 2012. “Esto nos permite tener una empresa muy sana y nos dará la posibilidad de mejorar todo nuestra performance en los bancos”, dijo el presidente del grupo Aerolíneas, Mario Dell’Acqua. A su lado, estaba Abbott Reynal, gerente General de la empresa.

“Estar al día con los balances en básico para tener una normal relación con proveedores. Por ejemplo, las tarjetas internacionales, al no poder presentar balances al día nos pedían ciertas condiciones muy desfavorables para la compañía. Un ejemplo, una tarjeta tiene inmovilizados cerca de 45 millones de dólares como garantía. Esas cosas tienen un costo enorme que ahora vamos a empezar a regularizar”, dijo.

En la reunión de directorio de ayer se confirmó lo que se esperaba. El programa de propiedad participada (PPP), que es la porción de acciones que está en manos de los empleados, aprobó el balance de Aerolíneas y Austral y la gestión de esta última. Se guardó una carta simbólica: desaprobó lo actuado por el management en Aerolíneas. Se trata quienes representan a los trabajadores que, después de que la empresa capitalizó los subsidios como aportes del accionista vio como se licuaba su participación, ahora del 0,03% de la propiedad de la línea aérea.

Los números de la firma siempre son mirados con lupa por todos los actores del sector. No es para menos: es líder por lejos del mercado aéreo argentino, pilar de la industria del turismo, y además, empleador de privilegio en el país. “Tenemos el 74% del mercado de cabotaje y el 25% del internacional, pero de un mercado que ha crecido mucho. Desde 2015, los asientos por kilómetros ofrecidos aumentaron un 10%, el factor de ocupación pasó de 77,6 a 80,3% y los pasajeros aumentaron 20%, de 10,9 millones en 2015 a 13,3 en 2017. Crecemos mucho más que el mercado”, dijo Reynal.

La línea aérea convivió varios años con un apagón contable. “Cuando llegamos había dos años de movimientos contables sin asentar. Ni una mercería de barrio deja de hacer la caja cuando termina un día de ventas. En Aerolíneas no se hacía jamás, era un caos”, dijo Dell’ Acqua.

Hay algunos indicadores que resaltaron los ejecutivos. La deuda de la compañía está muy baja. “En comparación con otras empresas del sector estamos muy bien: 38% en 2015 y 36% en 2017. Par este año pensamos tener una necesidad de subsidios de 82 millones de dólares. Pero para el que viene, muy poco, apenas dos o tres por ciento de la facturación. Entonces, será decisión del accionista si prefiere poner el dinero o que salgamos al mercado a pedir.

Fuente: La Nación.

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