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Aeropuertos: un negocio redondo para empresarios amigos

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Que obtienen ganancias por doble vía: con los cánones que pagan los usuarios de los aeropuertos -pasajeros y empresas, comercios instalados en las aeroestaciones- y las obras de remodelación y ampliación que se hacen por contratación directa con dineros del Estado encomendándolas al mismo concesionario: empresas de la Corporación América.

Eduardo Eurnekian, uno de los grandes empresarios a los que convocó el presidente Mauricio Macri cuando la turbulencia cambiaria se les iba de las manos, es el propietario de Aeropuertos 200 y fue enemigo de los Macri cuando logró la concesión por 30 años de los aeropuertos.

Ahora en cambio reciben el trato de “amigo” luego de algunas “apretadas del Gobierno” para que quitaran de la titularidad de Aeropuertos a un kirchnerista: Rafael Bielsa. A quien se reemplazó con un sobrino del dueño: Martín Eurnekian.

El premio fue las obras de remodelación y ampliación del aeropuerto Benjamín Matienzo, de Tucumán, por 620 millones de pesos. Obras que, por contrato, eran obligatorias para el concesionario: Aeropuertos 2000.

Ahora, por el contrario, se hacen con recursos del Estado y por contratación directa, una suerte de “subsidio” para el que no hay cuestionamiento ni recorte por parte del oficialismo. El interrogante que se plantea entonces es quién sufrirá el recorte de la obra pública por 30 mil millones, comprometido por el Gobierno tras la turbulencia cambiaria, el anuncio de mayor recorte del déficit fiscal y la gestión de un stand by con el Fondo Monetario Internacional.

Seguramente no será Buenos Aires, donde de hecho se anunciaron nuevas obras del Metrobus, ni habrá postergación del soterramiento del Sarmiento. Más bien parecen ser las Provincias las destinatarias de los achiques: hay sub ejecuciones presupuestarias. Esto es, menores envíos de los fondos presupuestados y más espaciadamente en el tiempo.