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Afirman que la aprobación del crédito del FMI y el ascenso a “emergente” permitirán bajar la presión sobre el dólar

El Gobierno recibió con euforia la noticia del “upgrade” que consiguió la Argentina, que consiguió luego de nueve años pasar de la categoría de mercado “fronterizo” a la de “emergente”. Además, coincidió con la aprobación del acuerdo por parte del FMI y el giro de los primeros USD 15.000 millones. Ambos condimentos, señalaban altas fuentes oficiales, no sólo debería darle un gran impulso a las acciones y bonos, sino también hacer desaparecer la presión sobre el dólar.

 

“Los exportadores y otros sectores ahora van a salir a liquidar dólares más rápido. Y con las divisas que empezará a vender el Tesoro con los recursos del FMI debería ser suficiente para contener la cotización”, señalaba uno de los principales operadores del mercado mayorista.

 

Las buenas noticias que llegaron en las últimas horas es muy probable que ahora sí ayuden a estabilizar el tipo de cambio. La licitación de Lebac del martes generó ciertos temores, ya que sólo se renovó un 60%, mientras que se emitió por alrededor de 200.000 millones de pesos para rescatar el resto.

Los dólares que empezará a vender el Tesoro ayudarán a estabilizar el tipo de cambio. Pero también se aceleraría la liquidación de divisas del campo y otros exportadores.

El primer impacto por la recalificación a mercado emergente será sobre las acciones, que ayer volaban hasta 15% en Wall Street luego del cierre del mercado. La vuelta a la categoría de “emergentes” luego de nueve años implica que los fondos de todo el mundo especializados en el sector deberán incorporar acciones argentinas para seguir el nuevo índice que elabore MSCI. En una primera etapa sólo entrarán los papeles argentinos que cotizan en Nueva York.

La expectativa en el Ministerio de Hacienda y también en Casa Rosada es que los espaldarazos del FMI y del MSCI sean el punto de partida para regenerar la confianza de los inversores. Desde febrero comenzó la “mala onda” con Argentina, pero se profundizó a partir de la corrida cambiaria que empezó a fines de abril y duró casi dos meses. En el medio, se instaló un fuerte pesimismo sobre el futuro de la economía argentina. La lectura del equipo económico es que la devaluación del peso fue “tóxica”, contagiando a otros activos como bonos y acciones.

 

Los mercados también festejaron la llegada de Luis Caputo al Banco Central, clave para empezar a controlar en forma más contundente el comportamiento del dólar. La intención oficial es suavizar los movimientos de ahora en más, pero evitando que se produzcan movimientos exagerados en el precio, porque generan un impacto muy negativo en las expectativas.

Pero la tarea de recomponer esa confianza perdida recién empieza. Tiene como puntuapié las novedades de esta semana, pero también hay mucho camino hacia adelante. La estabilidad del tipo de cambio es el objetivo prioritario que se propuso el Gobierno en esta etapa. Por lo pronto, hoy mismo comenzarían las licitaciones de dólares por parte del Tesoro, repitiendo el esquema que ya probó el lunes el Banco Central. Esas divisas que aumentan la oferta del mercado deberían ser claves para estabilizar el tipo de cambio.

 

El “upgrade” a emergentes, los dólares del FMI, la estabilización del dólar y cumplir con las metas fiscales serían los puntos claves para recuperar la confianza de los mercados.

Y a partir de ahora habrá que ir cumpliendo con las metas comprometidas con el FMI: la reducción del déficit fiscal y también de la inflación. Ambas variables serán monitoreadas en forma trimestral. Según el economista jefe de FIEL, Daniel Artana, este año incluso podría sobrecumplirse la meta fijada por el Gobierno de un déficit primario de 2,7% (la original era 3,2%). Según su opinión, el rojo fiscal podría ubicarse en 2,4%, por lo que no sería tan difícil cumplir con la meta del año próximo comprometida con el FMI (1,4%).

 

El “upgrade” a emergentes, los dólares del FMI, la estabilización del dólar y cumplir con las metas fiscales serían los puntos claves para recuperar la confianza de los mercados. Si se consigue, será más fácil volver a acceder a los mercados de crédito (sobre todo para las necesidades de provincias y empresas). Y en ese escenario también se puede soñar con la posibilidad de una reactivación económica más cerca de fin de año, a partir de un tipo de cambio más competitivo y ya pensando en una recuperación fuerte de la cosecha en 2019.

Fuente: Infobae.