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POSADAS

Aguas limpias sin contaminantes, ni trasmisión de enfermedades

Las conclusiones del estudio técnico medio ambiental encomendado por la Entidad Binacional Yacyretá a expertos de las Universidades de Misiones y La Plata, ratifica la falta de fundamento científico y técnico de versiones periodísticas que asignan enfermedades a la represa sobre el río Paraná sin advertir, inclusive, que ni siquiera comporta el hábitat que necesitan los vectores para la trasmisión de esas patologías. En el Semanario /6p, Las conclusiones de casi 20 años de investigaciones y monitoreo,

A continuación, las conclusiones generales del informe:

En primer lugar y antes de realizar un pequeño informe sobre los dos temas que suelen ocupar medios públicos de comunicación (prensa escrita, prensa virtual, blogs, etc) me parece lógico aclarar un concepto que entiendo muchos confunden que es el siguiente: un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) se utiliza, entre otros aspectos, para identificar potenciales impactos (probabilidad de eventos que pueden ocurrir, permanencia, reversibilidad, mitigación, etc.) y establecer las medidas de mitigación para minimizarlos, mitigarlos o evitarlos (Plan de Gestión Ambiental) como el PMMA.


En el mismo, se adoptó el criterio de velar por la salud en general y en particular con los trabajadores que venían de lejos y podrían traer enfermedades (en algunos documentos asociados a hidroeléctricas uno lee a la sífilis como potencial impacto y es cierto, muchos trabajadores hombres en una misma región, en su movilidad laboral, pueden trasmitir dicha enfermedad a la población local, y ello no significa que la hidroelectrica transmita la sífilis a la población).



Asimismo, la esquistosomiasis fue analizada como una remota probabilidad por la existencia en Brasil, y el PMMA prevé un monitoreo que lleva casi 20 años y no se ha identificado ningún caso en humanos ni en caracoles en la región.



Estos potenciales impactos se manejaron con exámenes médicos rigurosos a todos los trabajadores antes de sus ingresos, exámenes anuales rutinarios en las zonas de obras, el monitoreo de ambientes propicios para existencia de vectores, la vigilancia epidemiológica, el fortalecimiento de los organismos públicos responsables de la salud, las mejoras de las condiciones sanitarias de las poblaciones colindantes al embalse, entre otros procedimientos.



Por lo tanto al leer documentos técnicos deben tenerse el cuidado de mantener la visión global del sistema o sino pueden malinterpretarse todo lo que se lee.

Idea general planteada en diferentes notas periodísticas: “El embalse de Yacyretá genera esquistosomiasis, fiebre amarilla, dengue y leishmaniasis…”
Las enfermedades antes mencionadas están relacionadas con la presencia de vectores y portadores. Los primeros se desarrollan en hábitat propicios, diferenciándose para cada especie (algunas especies requieren agua limpia, otras agua con alto contenido de materia orgánica – sucia, otros materia húmeda en descomposición – hojarasca húmeda, otros el interior de viviendas, presencia de animales domésticos, etc.).



Con relación a la esquistosomiasis como un mal asociado exclusivamente a las represas resulta imprescindible realizar algunas aclaraciones de índole técnico. La esquistosomiasis es trasmitida por un caracol que vive en agua dulce, en zonas de baja corriente y en ambientes con importante contaminación bacteriana producida por una población humana previamente infectada. Para propagar la esquistosomiasis, la población debe defecar en un lugar inapropiado, vale decir, cerca de cursos de aguas lentas. En esta materia fecal van los huevos de la larva miracidio, que no infectan al hombre.


Estas larvas deben encontrar en 32 horas al caracol de la especie que pueden infectar, que es el Biomphalaria tenagophila. Una vez en el caracol, la larva muta, se transforma en larva cercario, con reproducción asexual, con lo cual se producen miles. Estas larvas quedan en el agua por 24 horas, y ellas sí pueden infectar al hombre. Lo hacen penetrando a través de la piel, cuando una persona toma baños en esas aguas infestadas.


Es decir que para propagar la enfermedad, no basta con que haya una persona infectada, sino que además, esa persona debe necesariamente defecar en un lugar inadecuado, sin infraestructura sanitaria, debe estar presente el caracol y allí, además, debe bañarse una persona sana.



A este resumen del proceso de afección de la esquistosomiasis debe necesariamente añadirse un escenario de pobreza estructural que Yacyretá ha mejorado notablemente mediante programas de infraestructura sanitaria de las ciudades colindantes con el embalse aportando redes cloacales y plantas de tratamiento de líquidos cloacales, ampliación de sistemas de abastecimiento de agua potable, eliminación de micro y macro basurales, relocalización de familias que no poseían sistema de eliminación de excretas o tenían pozos que vertían a cursos de agua o a la napa freática a barrios con viviendas adecuadas y con servicios de agua potable y cloacas completos, definición de nuevos bordes costeros ambientalmente diseñados, entre otras medidas.


Estos aportes se observan en la calidad de agua de los cursos afluentes del Paraná que han mejorado su calidad bacteriana desde principios de los años 90 a hoy. Desde el Ministerios de Salud Pública de Corrientes, Misiones, Paraguay y desde el SENEPA (Servicio Nacional de Erradicación del Paludismo) se viene trabajando arduamente desde hace muchos años en la detección temprana de febriles, la búsqueda de caracoles, cultivo ex-situ de caracoles, monitoreo de ambientes, capacitaciones de funcionarios y otras acciones, algunas de ellas con el aporte financiero de Yacyretá, para dar respuesta a un impacto que efectivamente estaba signado como potencial y que hoy, luego de más de 15 años de iniciado el llenado del embalse no se ha registrado ni un único caso en la región.



Por su parte la fiebre amarilla es una enfermedad selvática que usualmente está limitada a las comunidades de monos silvestres, razón por la cual cuando ocurre la mortandad de los mismos se realiza la investigación epidemiológica. Si tal enfermedad llega a las personas podría ser transmitido por otro mosquito de hábitat estrictamente urbano (Aedes aegypti), que también transmite el dengue.



El Aedes aegypti (Aedes del latín edificio o casa) es un mosquito cuyo hábitat de reproducción o puesta de huevos, son recipientes que junten agua de lluvia como floreros, gomas usadas, recipientes al aire libre y que están en la mayoría de los patios de zonas urbanas y no en los cuerpos de agua como los embalses.


Tampoco un embalse como el de Yacyretá es hábitat para el vector de leishmaniasis

Respecto a la leishmaniasis, es una enfermedad típica de zonas rurales que se está urbanizando principalmente por el aumento de la presencia del transmisor (Lutzomia o mosquito carachay) y también del reservorio que en éste caso son los perros enfermos. En este sentido se destaca que el vector de la Leishmaniasis se reproduce en basuras, hojarascas en descomposición y no en los cuerpos de agua como los embalses. Cabe mencionar que el primer caso de leishmaniasis se registró en Argentina en el año 1924 en Salta. Lo precisa el informe técnico.

La lógica del razonamiento de algunos expositores se basa en que los mosquitos se reproducen en aguas estancadas y que si el agua corre por el río “no hay larva que aguante”; en base a lo expuesto anteriormente dicha aseveración no es un concepto claro ni aplicable prácticamente a los mosquitos de interés sanitario (que causan enfermedades), es más, se contrapone con los datos de morbilidades de dichas afectaciones en zonas sin influencias de ningún tipo de represamiento (epidemias de Dengue en Pcia. de Buenos Aires, Charata (Chaco) o Asunción).

Los otros profesionales que opinaron de los mismos temas , , , , en general, asignan una posible responsabilidad sobre los cambios naturales globales, calentamiento, avance de frontera productiva, entre otros, (a nivel planeta y su reflejo en la región) y no mencionan al emprendimiento de Yacyretá como un factor de ampliación de éstas situaciones ni de las mencionadas patologías.

Por último parece peligroso tratar de forzar un mensaje estableciendo eventos causales de ciertas enfermedades, al embalse Yacyretá, máxime cuando se advierte un error en el encuadre de los hábitats propicios para el desarrollo de los vectores causantes. El mencionado error se evidencia en los estudios de monitoreo e identificación de ejemplares de mosquitos en diversas áreas de la ciudad de Posadas y de la Provincia de Misiones, como parte de una Vigilancia Epidemiológica, que se realizan conjuntamente con el Ministerio de Salud de Misiones, la Universidad Nacional de Misiones y la Universidad Nacional de La Plata.

Idea general planteada en diferentes notas periodísticas: “El río Paraná y sus afluentes están contaminados debido al llenado del embalse de Yacyretá”

Hablar de contaminación de los ríos Paraná o Uruguay e inducir a asignar la responsabilidad a las hidroeléctricas es dejar de lado nada menos que todos los procesos del uso del territorio de la cuenca para el desarrollo agrícola e industrial de Brasil pasando desde la minería e industria del café de los siglos XVIII y XIX a la importantísima industrialización y ampliación de frontera productiva posterior a la segunda guerra mundial (automotriz, caña, alcohol, etc.).

Todos los cursos de agua, sean estos ríos como el Paraná o arroyos con agua permanente o intermitentes (solo llevan agua cuando llueve) se basan en la misma lógica de la naturaleza que es: 1.- llueve en una zona, 2.- la forma del terreno hace que el agua corra superficialmente hasta los arroyos, 3.- un porcentaje menor de agua se retiene en diversas zonas y otro se infiltra, 4.- el porcentaje que se infiltra llega al mismo curso de agua pero mucho tiempo después de la lluvia.

Hasta allí, la contaminación parece no estar presente, sin embargo, en el recorrido del agua de lluvia hasta alcanzar el curso del arroyo puede arrastrar basuras, charcos de aceite, etc, que comienzan a aportar contaminación. La situación se agrava si en el territorio existen industrias que aportan contaminación como papeleras, curtiembres, automotrices o se transforma el uso de suelo pasando a actividades agrícola ganaderas intensivas con aportes de pesticidas y contaminación orgánica. Falta aún adicionar el aporte de contaminación de ciudades enteras con familias viviendo, y por obvias razones generando residuos líquidos y sólidos, sin tratamientos cloacales (situación ésta de la mayoría de las ciudades aguas arriba de Posadas).

Así, el inicial fenómeno natural de la lluvia se ve ahora altamente condicionado por la contaminación que aporta el uso que en el territorio, nosotros, los seres humanos que habitamos este sector del planeta, aportamos.

Deslindar la responsabilidad a los terceros es fácil y nos evita la incómoda actitud de mirarnos frente al espejo y preguntarnos “¿Qué parte de responsabilidad tenemos en esto?. Culpar a las hidroeléctricas de la contaminación que aportan a los cursos de agua del Paraná ciudades como San Pablo, Londrinas, Ciudad del Este, etc, etc, es un desatino o un acto premeditado para justificar posiciones personales sobre la base de planteos sesgados y excesivamente simplistas. La contaminación en los cursos de agua no se genera en el propio curso, es aportada desde afuera hacia adentro y nosotros, los ciudadanos que habitamos este territorio somos parte de la solución si comenzamos a adoptar actitudes sustentables en nuestras formas de vida, ya dice la vieja frase “una ciudad el doble de limpia es aquella a la que los ciudadanos ensucian la mitad”.

Para ilustrar con información los resultados de las inversiones realizadas en materia de saneamiento ambiental en la ciudad de Posadas vale con recordar que los arroyos Mártires y Zaimán tenían en la década del 90 un contenido en coliformes fecales de entre 1.000 y 100.000 (Número Mas Probable) NMP col/100 ml y hoy estos valores estadísticos oscilan entre 100 y 1.000 NMP col/100 ml. Como comparación sirve signar que para Brasil el agua es apta para baño con menos de 1.000 NMP col/100 ml, es considerada buena por debajo de 500 NMP col/100 ml y excelente por debajo de 250 NMP col/100 ml. Para este mismo parámetro el río Paraná trae entre 10 y 300 NMP col/100 ml, lo cual ubica a sus aguas (embalse incluido) como excelentes para baño o contacto directo. (www.seispaginas.com)

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