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Ajuste: reducen los gastos en vuelos y revisan la compra de pasajes en los ministerios

Con la premisa de dar señales urgentes de austeridad, el Gobierno puso sobre la mesa la problemática de los gastos en viajes oficiales, uno de los rubros que el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne , prometió recortar tras el anuncio del acuerdo con el FMI .

 

Muchos ministerios protestan contra el sistema actual, heredado de la gestión de Cristina Kirchner : la compra de vuelos vía Optar, la agencia online de Aerolíneas Argentinas que se dedica a emitir tickets aéreos para toda la administración pública. “Quienes gestionan los itinerarios oficiales se quejan. Lo consideran un sistema muy caro y poco flexible, que muchas veces no se adapta a la rutina del funcionario”, señaló

 

Así, la solución provisoria será, directamente, recortar parte del presupuesto destinado a viajes oficiales. El plan, que será volcado en un decreto en los próximos días, es que los ministerios proyecten una disminución del 30% en sus erogaciones para pasajes y viáticos.

 

En el caso de viajes al exterior,  los ministerios deberán hacer una previsión para el segundo semestre con una disminución del 30% de los gastos. Los pasajes en clase ejecutiva, en tanto, estarán reservados para ministros y secretarios en casos de vuelos de más de ocho horas. Además, las dependencias deberán informar al Ministerio de Modernización cuáles fueron sus gastos en movilidad y viáticos durante el primer semestre de 2018 y remitir una planificación para el segundo tramo del año con una baja del 30 por ciento.

 

Más allá de la reducción de los presupuestos, el Gobierno también evaluó alternativas en el sistema de contratación de pasajes. La llamada “mesa de modernización”, integrada por los organismos de control, el ministerio que conduce Andrés Ibarra , y el secretario de Fortalecimiento Institucional, Fernando Sánchez, entre otros, debatió en las últimas semanas la posibilidad de cambiar de mecanismo para licitar paquetes de pasajes a través de agencias privadas.

 

Dos opciones se pusieron sobre el tapete. La primera, realizar un contrato con una agencia intermediaria que reemplace a Optar. La segunda, acordar con una agencia un precio estándar por destino, ubicado en el promedio de la banda tarifaria, más allá de las variables que luego incidan en el valor del pasaje.

 

Por ahora, no se definió una solución alternativa, en un mercado en el que los precios son inestables y están sujetos a múltiples variables.

 

En Aerolíneas Argentinas defienden con ahínco el servicio que brinda Optar, ya que no cobra una comisión y permite el pago a 45 días de emitido el pasaje, a diferencia de las agencias de viaje privadas. “El servicio es gratuito y el precio, mayorista. No es fácil comparar precios de pasajes, porque un mismo vuelo puede tener múltiples tarifas y son muchas las variables”, señalaron en la aerolínea de bandera. “Lo que ocurre es que los funcionarios buscan pasajes sin anticipación, para horarios muy puntuales y sin escalas, por un tema de seguridad. Por eso la tarifa no siempre es la más barata”, subrayaron.

 

En Optar, el Estado es accionista mayoritario. La agencia es proveedora de unos 700 organismos públicos y vende un promedio de 3000 pasajes por mes. Funciona como cualquier agencia de viajes online y rigen las leyes de oferta y demanda. Cuando un agente del Estado busca una ruta, la página ofrece vuelos de diversas aerolíneas. De acuerdo con los últimos balances públicos, la empresa logró el año pasado revertir el déficit que arrastraba: pasó de tener un rojo de $10,8 millones a un superávit de $10,6 millones.

 

Aunque Optar debe utilizarse por “regla general”, muchos son los funcionarios que contratan por afuera. Así se registró, por ejemplo, en los viajes que hizo en 2016 la comitiva que voló a Estados Unidos para negociar con los holdouts. También le ocurrió al propio Mauricio Macri, que muchas veces recurrió a una compulsa de precios entre privados para sus traslados.

 

“No está claro cuál es la mejor forma porque con los tickets más baratos se pierde flexibilidad, que es lo que necesita la gestión pública. Hoy hay un pasivo hundido por pasajes que no se usaron”, reconoció un funcionario al tanto del debate. Por ahora se apuntará a que los ministerios se ajusten el bolsillo a la hora de volar.

Fuente: La Nación.

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