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EDITORIAL

Ajustes que se parecen a destratos y admisiones de pobreza que suenan a incumplidos

La semana cerró de la peor manera, con la eliminación del Fondo Federal Solidario de la Soja y la admisión del presidente Mauricio Macri de que volverá a aumentar la pobreza, cuestión que atribuye a la devaluación empujando todavía más la inflación, combo que además genera el “mundo globalizado y las tasas de interés de Estados Unidos que no manejamos”, según dijo en una conferencia de prensa improvisada en Jujuy, una jurisdicción que gobierna la misma alianza Cambiemos. Dónde habrá quedado aquello de “pobreza cero”.

https://www.infobae.com/politica/2018/08/17/mauricio-macri-reconocio-un-aumento-de-la-pobreza/

 

Porque los indicadores no dejaron de caer, casi en ningún momento. La inflación de julio de un 3,1 por ciento y la interanual del 31,2% aproximándose a la meta impuesta por el Fondo Monetario Internacional de 32%, llevó a los economistas a predicciones sombrías, al descreimiento de expertos. Y a una de las figuras del neoliberalismo como Miguel Broda apelando al Ser Supremo: “Dios quiera que no haya un tercer shock externo”. Porque irá todo muy mal si ocurriera. “El mundo ya no nos financia, dijo basta. El fondo nos ayudó pero tenemos que seguir colocando deuda y el mundo dice no”, abundó.

http://www.ambito.com/930967-broda-dios-quiera-que-no-haya-un-tercer-shock-externo

 

El dólar siguió subiendo y el método oficial para “contenerlo” sigue siendo apelar a las reservas del Banco Central, consumiendo el primer tramo del dinero prestado por el FMI. Cuál es la lógica? La semana que viene llega una “nueva licitación de Letes para calmar la volatilidad cambiaria”.

De los 15.000 millones de dólares como primer adelanto del FMI el BCRA ya perdió 8.5000 millones. Estas maniobras parecen ser toda “la política” económica del Gobierno, complementada con una apetencia voraz en subir las tarifas hasta límites impensados, mientras la inflación erosiona salarios y rentabilidad de la inmensa mayoría de la población. Apenas un puñado de los más ricos obtiene ganancias. Cuál el destino entonces de la Argentina? Cuál la meta que se quiere alcanzar?

Difícil imaginarlo. Pero la última estocada dolió mucho: la eliminación del Fondo Federal Solidario de la Soja con un DNU (Decreto de Necesidad y Urgencia) cuando estaba asegurado por la ley del Pacto Fiscal, del orden nacional, a la que adhirió Misiones –como la totalidad de las Provincias, menos una- por ley provincial. “Hizo caer el consenso fiscal”, dijo tajante el diputado provincial y titular del bloque del Frente Renovador de la Concordia Marcelo Rodríguez. Tras señalar que se trataba de un aporte que había sido realmente federal porque se compartía entre la Provincia y los Municipios con destinos específicos. En el último año -2017- representaron 605 millones de pesos cuyo 30 % se distribuyó en forma automática entre las Municipalidades. Habló entonces de pedir compensaciones vía restablecimiento de la coparticipación del Impuesto al Cheque o del aumento del porcentaje que coparticipa el Impuesto al Valor Agregado.

El gobernador Hugo Passalacqua no había dudado en hablar de un “mazazo”, anticipando igualmente el inicio de tratativas para compensarlo. En el marco del diálogo y respeto que ha venido primando en las relaciones Nación-Provincia.

No se ignora que esta decisión fue unilateral y para único beneficio de Nación. Porque al mismo tiempo que suspendió por seis meses la rebaja en las retenciones a la soja, que tanto había demorado en decidir a pesar de la “sugerencia” del FMI, eliminó lo coparticipado a las Provincias. En otras palabras ella se queda con todos recursos que se recaudan por esa vía a las exportaciones del cereal.

Es cierto que estas cuestiones no alcanzan a subir a las primeras páginas de los grandes medios de comunicación, pero es un error ignorarlas. Antes bien cabría detenerse a reflexionar en torno del último sondeo de opinión que realizó el consultor Gustavo Córdoba y Asociados, porque hablan de un alto descreimiento ¿O de un hartazgo?

Los “cuadernos” y el alto descreimiento de la sociedad, resultantes de una encuesta

 

Las cifras al alcance de la mano: llega a un 69,9% los que creen que “los cuadernos” están siendo usados por el presidente Mauricio Macri para que no se hable del manejo económico de su gestión. Y un 50,7% cree que va a afectar más a Cristina Fernández que a otros políticos. Hay desplomes, además, de la Justicia con una imagen negativa del 82,4%; de los grandes empresarios del 74,8%. Los políticos en general cosechan un descreimiento del 70,7%.

 

 

 

 

 

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