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Alumnos de Ingeniería de la Universidad Austral donaron paneles solares a aldeas de Misiones

 

A fines de 2017, dos profesores y un alumno de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Austral viajaron a desde la localidad bonaerense de Pilar hasta el municipio de San Pedro, en Misiones, para realizar instalaciones eléctricas y de equipos solares en tres comunidades guaraníes.


Del 25 al 31 de diciembre de 2017, Bernardo De Elía y Hernán San Martín, profesores de la Universidad Austral, y Jaime Chevallier, estudiante de la carrera de Ingeniería Industrial, partieron desde la localidad bonaerense de Pilar con destino a las aldeas Arroyo Isla, Ysapy Poty y Yaboty Mirí, en municipio de San Pedro. Allí, llevaron a cabo la reparación, mantenimiento y ampliación de los equipos solares preexistentes de años anteriores utilizando materiales donados, por primera vez, por los alumnos de la Facultad de Ingeniería.

Sobre el trabajo realizado, el profesor De Elía detalla que “las instalaciones realizadas proporcionan iluminación de noche y la posibilidad de cargar teléfonos celulares, entre otros aparatos eléctricos. No sólo reemplazamos luces LED rotas y cableado clandestino que no era seguro para los miembros de las aldeas, sino que además ampliamos la red de iluminación en una de las comunidades y reemplazamos baterías viejas”.

Los trabajos se fueron intensificando a medida que recorrían la zona. “Los desafíos de esta instalación fueron grandes e inesperados. Se llegó con el cable justo para remplazar el viejo y la lluvia volvió doblemente desafiante el trabajo eléctrico dado que hay que mantener los materiales secos”, expresa De Elía.

En Ysapy Poty sólo se quitó una batería, ya que la instalación realizada un año y medio atrás se mantuvo intacta. Por su parte, en Arroyo Isla se cambiaron las luces exteriores de la aldea por unas más resistentes al agua y se tiraron 50 metros de cable para agregar luz en otro de los extremos de la aldea. En las ambas aldeas se verificó que el resto de las instalaciones estuvieran en buenas condiciones.

Por último, en la aldea Yaboty Mirí -la más aislada dentro del monte- se ejecutó el trabajo más extensivo del viaje. En primera instancia, el equipo cambió la caja estanco original (instalada hace dos años) por una completamente nueva. Luego, se llevó a cabo el re cableado de gran parte del tendido eléctrico y se reubicaron los paneles para una mejor exposición al sol.

“El trabajo realizado mejora la calidad de vida de todos los habitantes de los asentamientos visitados, en las que viven casi 100 personas. Además, se sentaron bases para ayudar a dos nuevas comunidades el año que viene utilizando, entre otras cosas, los materiales sobrantes de esta campaña”, indica el profesor de la Universidad Austral en referencia a las comunidades de Arroyo Anta y Paraíso, que fueron visitadas con el objetivo de determinar qué instalaciones se podrían realizar en los próximos viajes.

En primera persona

Al escuchar el ofrecimiento de sus profesores, Jaime Chevallier no dudó un instante y decidió participar de una experiencia que le permitiría ayudar a personas con necesidades utilizando sus conocimientos de ingeniería. La iniciativa para llevar luz a las comunidades guaraníes de Misiones nació gracias a una propuesta realizada por los profesores De Elía y San Martín a los alumnos de la materia de Electrotecnia, para ejecutar un trabajo práctico final que consistía en el armado de un sistema de recolección de energía solar que, posteriormente, sería instalado en esa provincia.


“El proyecto que nos plantearon los docentes me pareció excelente desde el momento que lo presentaron al curso y el viaje una gran oportunidad no sólo para conocer una nueva cultura, sino para para seguir aprendiendo de personas como Hernán y Bernardo que saben tanto sobre los temas que a mí me interesan”, afirma el alumno de la Facultad de Ingeniería.

“Me fascinan las energías alternativas porque considero que son el futuro cuando hablamos de energía”, resalta Chevallier, quien se encuentra a punto de comenzar a cursar el tercer año de la carrera de Ingeniería Industrial, y agrega: “Creo que los ingenieros debemos ser los que propongan las soluciones a los problemas del mundo que, en este momento, tiene cada vez más dificultades que resolver”.


En ese sentido, puede decir que adentrarse en el monte misionero y participar de esta actividad fue el puntapié inicial para comenzar a transitar el camino que lo motiva. “Lo que más me sorprendió fue la situación de aislamiento en la cual viven las comunidades que se encuentran internadas en medio de la selva misionera. Sólo se puede acceder a ellas siguiendo las huellas del camino que están en muy mal estado. En el caso de Yaboty Mirí, se encontraba a más de una hora en camioneta desde la ruta, no cuentan con medicina ni ayuda médica y están incomunicados ante cualquier eventualidad”, describe el alumno.

“Dadas las necesidades de electricidad en las comunidades y el aislamiento, la energía solar se convierte en la alternativa más conveniente. La iluminación proporcionada por los sistemas significa un alargamiento del día productivo para los guaraníes. Ahora, su día no termina cuando se va el sol y pueden seguir haciendo cosas ya que hay iluminación tanto en el interior como el exterior de las viviendas. Por otro lado, en los casos en los cuales llega la señal de teléfono, la posibilidad de cargar los celulares constituye una forma de terminar con la incomunicación que sufren, y les permite pedir ayuda en caso de ser necesario”, analiza Chevallier.

Tres años llevando luz a las comunidades

Desde 2015, año tras año, la institución Biblioteca Palabras del Alma, que funciona en uno de los barrios más humildes del partido de Pilar, Buenos Aires, organiza un viaje a la provincia de Misiones con el fin de ayudar a los guaraníes. En cada una de las comunidades visitadas por Jaime Chevallier y los profesores de la Universidad Austral existe un edificio de biblioteca, construida simplemente en madera, cuya función es la educación bilingüe -en español y guaraní- de los miembros de las aldeas.

“La educación debe ser la base para el crecimiento de las comunidades y la iluminación de las bibliotecas facilita mucho esta misión”, sostiene el alumno de la Facultad de Ingeniería. Al mismo tiempo, reitera sus ganas de seguir trabajando por el camino de la solidaridad: “Cuando me gradúe me gustaría trabajar en empresas u organizaciones como esta con una visión para el futuro que incluya al bienestar de las personas y de la naturaleza”.

“Por lo pronto, mi intención es participar en el viaje del año que viene para continuar con este proyecto y espero sumar a algunos de mis compañeros de la Universidad”, concluye Chevallier.

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