La economía argentina después del 23 de enero

OPINION
MIÉRCOLES 04 DE JUNIO DE 2014 - 07:23
La economía argentina después del 23 de enero

Con seguridad, si le preguntamos a cualquier argentino después de la experiencia traumática, afortunadamente de muy corto plazo, del 23 de enero pasado cuando el peso perdió abruptamente su valor frente a las demás monedas extranjeras, la gran mayoría responderá que prefiere las políticas graduales –haber depreciado el peso poco a poco- que a las políticas de shock –haberlo hecho con una sola medida-. Lo señala el contador y especialista en economía Adolfo Safrán en una columna de opinión incluida en la Edición N° 234 del Semanario .

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Las políticas de shock generan estos traumas: alteran las variables económicas en muy poco tiempo, transforman los precios relativos de los bienes y servicios (el combustible cuesta más en términos de kilos de yerba o de carne por decir un ejemplo), resienten la actividad económica porque no hay precio de algunos productos o esos precios dejaron de ser rentables, en definitiva, a corto plazo generan efectos no deseados. Vuelvo a repetir, afortunadamente en el caso de la brusca depreciación del peso frente al dólar, el efecto fue de muy cortísimo plazo que no superó los 45 días.

            
¿Cómo seguimos después de este proceso?


La inflación presentó síntomas de aceleración que luego desaparecieron 

1) La inflación mostró en los primeros momentos un proceso disparador pero en la actualidad ya se ha ido desacelerando, propio de estas políticas cambiarias bruscas que generan una fuerte inflación inicial que luego desaparece (similar a lo ocurrido en Enero de 2002 por supuesto en muchísimo menor cuantía). Enero 2014 presentó una inflación del 3,7%, Febrero del 3,4% y para marzo ya del 2,6%. Aún no disponemos de los datos de la inflación de abril (ni del INDEC ni de consultores privados), pero de suponer una inflación anual proyectada superior al 45% anual, los números están indicando valores bastante inferiores a la misma, lo cual estará sujeto a las políticas monetarias, fiscales y cambiarias que se produzcan de aquí en adelante.

2) Una política monetaria más controlada  

Hasta Enero de este año los economistas –en general más opositores al gobierno nacional- señalaban que el “dólar blue” se disparaba porque había un “exceso de Pesos”, que el BCRA había hecho una fuerte expansión de la Base Monetaria en Pesos y que la gente no quería los Pesos que le sobraban por eso corrían al Dólar lo que disparaba su cotización en el mercado informal. Algo de eso tenían razón, la otra razón era que el “Dólar Oficial” estaba muy subvaluado y todos suponían que “en algún momento iba a subir” de modo que la mejor opción era comprar dólares. 

Desde le llegada de Frábega a la presidencia del BCRA, se realizó una política monetaria más estricta –por ejemplo a marzo de 2014 la Base Monetaria había aumentado un 15,7% frente a un aumento del PBI Nominal del 32% – lo que nos lleva a afirmar que se revirtió este proceso de expansión de dinero sino que por el contrario comenzaron a faltar Pesos, subió la tasa de interés de los depósitos a plazo y de los créditos y afectó en parte a la actividad económica. Graciosamente, algunos de esos mismos economistas que en enero decían que el dólar blue se disparaba por el exceso de pesos ahora afirman que se desploma no porque faltan pesos sino porque la gente perdió capacidad de ahorro (¡!).

3) Una política fiscal aún expansiva 

Seguramente el Gobierno Nacional no desea que la actividad económica se resienta, es por eso que del Gasto Público lo único que “ajustó” fueron algunos de los subsidios a los servicios públicos –política necesaria pues había y hay aún subsidios no justificados que reciben sectores económicos que hoy no lo necesitan-, mientras que el resto del Gasto Público sigue actuando como de manera expansiva. De este modo, a Febrero de 2014 el resultado financiero del Tesoro Nacional mostró un déficit fiscal de $10.813,70 millones frente a los $2.108,80 millones del acumulado a Febrero de 2013. El déficit fiscal del año 2013 de $38.856 millones representó apenas el 1,2% del PBI –es un valor bastante razonable- ahora bien sería interesante que no se desfaje de estos valores a fin de no acelerar la inflación si se piensa financiarlo con emisión monetaria como ocurrió en 2012 y 2013.

4) Lo importante: cómo va la actividad económica y las políticas de ingresos 


En los primeros meses después de la brusca depreciación –enero, febrero y algo de marzo- la actividad económica mostró signos de ralentización y hasta síntomas recesivos. Por ejemplo, al mes de Febrero/2014 el Indicador Mensual de Actividad mostro 0% de crecimiento, el indicador mensual industrial un decrecimiento del 1,8%, la actividad de la construcción un aumento del 2% -es decir algunas actividades con signos positivos y otras con negativos-. La recadaución tributaria de la AFIP  a abril 2014 nos puede permitir contar con datos de la actividad económica más actualizada –pues la recaudación impositiva va de la mano del comportamiento de los precios y de la economía real-. 

La recaudación de los principales impuestos (acumulado Abril/2014 versus Acumulado Abril/2013) vinculados a la actividad económica exponen interesantes signos de reactivación: Recaudación IVA del Comercio interior crecimiento del 41,5%, IVA del Comercio Exterior  crecimiento del 41,1%, Ganancias crecimiento del 39,6%, Impuesto al Cheque crecimiento del 37,5%. Suponiendo una tasa inflación acumulada de los últimos doce meses del 33%/35%, la diferencia (4,5%/6%) es crecimiento de la actividad económica… estas son muy buenas noticias.

Hay hechos que son aislados que poco tiene que ver la macro como ocurre con el sector automotriz que se resintió por la desacertada decisión de incrementar los impuestos a los automóviles de alta gama, que al subir su precio, algunos compradores optaron por vehículos de menor categoría aumentando también su precio, lo que terminó disparando el precio de todos los automóviles y resintiendo sus ventas y su producción.

Por otro lado, los sindicatos adelantaron al mes de abril en algunos casos las discusiones salariales –que usualmente se aplicaban desde el mes de mayo- dada la aceleración inflacionaria de los primeros meses, actividades económicas como mercantiles y rurales (actividad yerbatera) que acordaron aumentos para el mes de abril –del 17% y del 12% respectivamente- con incrementos anualizados de entre el 27%  y 29%. Otros gremios han acordado aumentos desde el mes de mayo que anualizados llegan también al 30%.

Ahora bien, con una inflación que podría estar en un 33%/35% anual (si es que se proyectará así), estos acuerdos terminarán generando una disminución del poder adquisitivo del salario.

5) ¿Cómo seguimos? 

En los últimos días el BCRA “aflojó” su política monetaria restrictiva pues se estaba percibiendo su impacto negativo en la actividad económica por la falta de circulante y el encarecimiento del crédito. Tendremos que seguir monitoreando la política fiscal para ver cómo terminará impactando en los precios el volumen del déficit fiscal financiado con emisión de dinero, pero sin dudas ya en estos meses se comenzará a percibir el efecto de la “Curva J”: la mejora de la competitividad de la economía argentina ante una devaluación, que primero desmejora la balanza comercial –como ocurrió hasta estos días- pero luego el proceso se revierte sustancialmente mejorando el Saldo de las Cuentas comerciales por la recuperación de las exportaciones y la sustitución de importaciones.
 

Cdor. Adolfo Safrán- www.mundomacro.com.ar


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