Fútbol: Argentina a semifinales, 24 años no es nada

DEPORTE
SÁBADO 05 DE JULIO DE 2014 - 15:03
Fútbol: Argentina a semifinales, 24 años no es nada

Con el gol tempranero de Higuaín, la figura del partido, Argentina le ganó 1-0 a Bélgica y jugará semis de un Mundial tras 24 años. Hubo un equipo menos ofensivo y más firme atrás.

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Pasaron 24 años y otra vez Argentina está entre los cuatro primeros del mundo. Porque Higuaín volvió a ser el Pipa, porque Messi fue el mejor Leo de la Play, porque los centrales jugaron un gran partido, porque Mascherano es uno fantástico. La Selección le ganó bien a Béglica y ahora sueña con más.

Bélgica hizo lo que todos esperan que haga. Los primeros 20, 25 minutos espera y espera con ese 4-1-4-1 totalmente dinámico pero muy retrasado. Argentina, con Messi y Di María arrolladores, se lo llevó puesto de arranque. Finos e incisivos se mostraban amenazantes. Le faltaba que apareciera el goleador y esta vez no falló. Messi lo corriÓ a Kompany, lo forzó al error y empezó a construir. Di María se mostró como pase y aunque le salió mordida, el Pipa hizo el gol de goleador.

Argentina, quizá, pensó que los belgas saldrían un poco más, que arriesgarían mucho. Apenas se adelantaron unos cinco metros, suficientes para que la Selección pudiera haber metido el segundo en esa gran asistencia de Messi a Di María. Pero de ahí llegaría un golpe durísimo para cómo venía el partido y fue la lesión del Fideo.

El impacto se sintió unos minutos hasta que Enzo Pérez se acomodó. Pero si 
bien hizo un buen partido, su aporte ofensivo, obviamente, no era el que mostraba Di María. La figura de Higuaín empezó a crecer y jugó por éste y los cuatro partidos anteriores. Inventó una contra solo contra el mundo y no merecía que diera en el travesaño.

Físicamente, el equipo se fue diluyendo. Lavezzi pedía a gritos el cambio mientras Biglia no paraba de correr, Mascherano de ordenar y los centrales de sacar. Pero Bélgica se hacía notar. Sin grandes llegadas, pero amenazante siempre. Messi inventaba jugadas, provocaba foules y el resto aguantaba. Sufriendo un rato. Tanto como para ver a un Leo terrenal perdiéndose el 2-0 contra un arquero al que no le hizo nunca goles. Estar entre los cuatro mejores del mundo no iba ser sencillo, valía la pena el esfuerzo.




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