En Oberá, Lita festejó sus 106 años con una vivienda del Iprodha

POSADAS
LUNES 29 DE SEPTIEMBRE DE 2014 - 11:35
En Oberá, Lita festejó sus 106 años con una vivienda del Iprodha

Agradecida, plena, llena de vida así se muestra a todo el que pasa o se acerca a saludarla en su nueva casa. Se trata de Otalia “Lita” Rodríguez, quién el 25 de este mes cumplió 106 años de vida y entre los muchos besos y abrazos le llegó lo que según ella misma señaló “el sueño de su vida”: Las llaves y el certificado de cancelación de su vivienda construida y otorgada por el Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional (Iprodha).

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El día después de su cumpleaños y desde muy temprano hicieron la mudanza, el almuerzo ya fue en la nueva casa en compañía de su hijo Cristián, nuera y nietos. La vivienda prefabricada de un color “amarillo sol” se destaca en el predio de Alemania y Calle Nueva de Villa Stemberg,de la localidad de Oberá. “Es coqueta mi casa, es más linda que yo”, comentó entre risas la abuela, con un optimismo contagioso, de esos que perduran en el tiempo.
 
La vivienda dispone de dos habitaciones, baño instalado, cocina comedor, piso alisado y lo que más alegra a Doña Lita y lo expresa reiteradamente es que se le terminó “el problema de las goteras y el miedo en los días de tormenta, ahora voy a vivir bien y muchos años más, ya no tengo de que preocuparme, gracias a todos los que me ayudaron”.
 
La gratitud de Lita es otras de las particularidades que la destacan, que la identifican. Agradece continuamente a todos los que “estuvieron” especialmente para este 106 aniversario y al hablar de su casa transmite plenitud, resumiendo en “ahora si tengo todo, estoy feliz”.
 
Al recibir de parte del personal del Iprodha la documentación que la acredita como titular de la vivienda totalmente cancelada, tomó en sus manos el certificado, sin anteojos y con un halo de seriedad que inspiraba respeto, leyó “de que se trataba”. Recién ahí dio rienda suelta a la alegría y habilitó a los suyos a compartirla y a hablar de lo que para ella significaba ese hogar digno, de su propiedad.
 
 
A continuación la transcripción de la charla con Lita, donde refleja su animosidad en medio de sus 106 años, a horas de haberse instalado en su casa nueva
 
-Lita, ¿en la casa nueva que estás sintiendo?
Estoy contenta, contenta porque ahora no voy a andar corriendo con el tiempo feo. Ahí viene tormenta, mi casa no sirve, ahora va a tumbar… Todo eso pensaba, pedía a Dios que me dé un lugar para vivir segura, todo el tiempo.  Ahora estoy contenta, contenta porque no voy a andar corriendo más como corría cuando había viento, estoy contentísima.
 
-Y la casa es tuya ahora, no tenes que pagar nada…
 Siiii, gracias, gracias. Yo agradezco, ahora voy a tener una tranquilidad para dormir, porque yo cuando estaba feo el tiempo ya no dormía, me sentaba en la cama así (se muestra con el cuerpo rígido y la mirada fija), esperando que venga la tormenta, tenía miedo, miedo.
 
-Lita contanos de vos, donde viviste anteriormente, la casa que tuviste…
Pero la casa que yo tuve antes era más fea que yo, más fea, muy fea. En  la casa donde yo vivía, no había comodidad, no había nada.  En el invierno pasaba el aire de un lado al otro y yo no tenía cobija. Voy a contarle bien, yo tenía una frazadita blanca  y una sábana para taparme, yo pase tres inviernos con eso, porque no tenía ayuda, no sabía quién me iba a ayudar. Pero yo sufrí, si yo cuento el sufrimiento que yo tuve es una novela, con eso le digo todo, yo trabaje en lavado de ropa, trabaje en cosecha de té, en tarefa, no había lo que yo no hacía, yo a esta hora recién iba llegando a mi casa (13:30 Hs) para criar esos hijos que tengo y el otro. Yo sufrí, sufrí, sufrí, ahora agradezco por tener esta casa, no voy a sufrir más, agradezco y estoy muy contenta.
 
-Compartiendo el primer día que te mudaste el almuerzo…
Y sí, un asadito. Yo estando con este mi hijo (Cristian, hijastro) porque él me cuida, él cuando yo estoy enferma me lleva alzada. Ahora ya voy a tener tranquilidad, ya no voy a andar pensando mas como pensaba, mi hijo me decía ‘mami que es lo que usted está pensando’. Yo pensaba en la casa, como iba a hacer para tener, que siempre vivía en un rancho voy a decir, todo eso yo pensaba, y pedía a Dios que Dios me dé para vivir tranquila y ahora estoy tranquila.
 
-Siempre rodeada de afectos, contanos como está integrada tu familia, cuantas personas van a vivir en esta casa…
 
No, acá voy a vivir yo sola, bueno ellos todos me atienden, vienen de noche y están hasta tarde, cuando yo voy a dormir ya ellos se van a la casita que tienen ahí, un ranchito. Ellos tienen, igual que yo cuando no había esta, ellos se van y duermen, yo me quedo con mis dos nietitos que duermen conmigo, ellos son mis compañeritos, y los padres se van a la casita de ellos. Se quedan hasta las 11 (23 Hs) a veces hasta las 8 (20 Hs), cuando yo quiero dormir digo ‘bueno voy a dormir’ y ya me voy a dormir. Y ahora con esta tranquilidad que tengo a lo mejor voy a estar un poquito más, porque yo acá tenía miedo de vivir en la casa, con tantas cosas que hay. Yo tenía miedo, yo le decía vengan a dormir acá porque yo no puedo dormir sola, y a mi nuera cuantas veces le gritaba: ‘Vení acá Tati no vayas a otro lado Tati, le decía (por Tatiana, su nuera)’.
 
-Sobre todo los días de lluvia…
Todos los días de lluvia o viento, no había día que yo estaba tranquila y de noche peor; porque a la noche es donde yo tenía miedo  de la tormenta, a la noche era feo.
 
-Acá hay un cartel que dice Feliz Cumpleaños. Contanos ¿Cuántos años cumpliste y cómo pasaste?

 Y… 106 años. Ayer vinieron con dos tortas, gente vinieron muchas, porque yo soy así, yo tengo mucha amistad, porque si es blanco o sí es negro, para mí todo igual, yo tengo mucha amistad que vienen a visitarme, vienen a tomar mate conmigo. Y ahora vinieron, vino el de la luz, como se llama…  no me acuerdo el nombre, ese me trajo una torta, la otra señora me trajo una torta también, comimos un poquito de carne asada, había muchos que vinieron a visitarme y ustedes que me trajeron la llave y los papeles de la casa.



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