Síndrome urémico hemolítico: responsable del 20% de los transplantes de riñón en niños y adolescentes

POSADAS
MIÉRCOLES 11 DE MARZO DE 2015 - 11:25
Síndrome urémico hemolítico: responsable del 20% de los transplantes de riñón en niños y adolescentes

En la Argentina, el síndrome urémico hemolítico (SUH) constituye la principal causa pediátrica de insuficiencia renal aguda y la segunda de insuficiencia renal crónica. Según información del Ministerio de Salud de la Nación, esta enfermedad es responsable del 20% de los transplantes de riñón en niños y adolescentes. El Senasa realiza acciones para la producción y obtención de agroalimentos inocuos a nivel nacional y local según la incidencia y distribución de la enfermedad en el país y difunde recomendaciones ante la población.

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El SUH es una enfermedad endémica y grave que se transmite por alimentos contaminados por una cepa de la bacteria Escherichia Coli, productora de una toxina que suele estar presente en la materia fecal de animales y personas.

En nuestro país la distribución de los casos no se produce de forma homogénea. Existen algunas zonas en donde es necesario poner un énfasis especial en la comunicación de las medidas de prevención.

En la provincia de La Pampa, por ejemplo, según los datos de la Dirección de Epidemiología Provincial del Ministerio de Salud de la Nación, la enfermedad tiene un 90% de incidencia en menores de 5 años de edad, de 63 casos registrados. 

En esta Provincia, diversos factores favorecerían la alta incidencia de esta patología, entre ellos la elaboración de alimentos que responden a pautas culturales, la realización de actividades en el ámbito rural, la exposición al ganado, al ambiente y las aguas recreacionales.

Es importante tener en cuenta que el SUH afecta particularmente a niños, ancianos y aquellos que –por padecer otras enfermedades– tienen su sistema inmunológico deprimido. Por eso, en casos extremos puede llegar a provocar la muerte.

Los alimentos con mayor riesgo de portar esta bacteria son la carne, los vegetales frescos (hortalizas) y los lácteos. Para evitar la contaminación se debe cocinar bien la carne hasta la desaparición de jugos rosados, lavar con agua segura los vegetales que se consumen crudos –como la lechuga y el repollo– y se debe evitar el consumo de leche sin pasteurización o productos elaborados con leche sin pasteurizar.

La bacteria es parte de la flora normal del tracto digestivo del ganado, lo que representa un riesgo en las faenas realizadas en condiciones de higiene deficientes. Además, al sobrevivir en la materia fecal puede contaminar los productos de huerta cuando se utilizan aguas contaminadas para el riego y fertilización; y la vestimenta y calzado de quienes realizan tareas rurales o visitas a los campos. 

Manifestaciones de la enfermedad
El SUH puede presentarse a través de los siguientes síntomas en las personas: fiebre, vómitos y diarrea, sangre en las heces, irritabilidad, debilidad y letargo, falta de producción de orina, palidez, hematomas, hemorragias subcutáneas en forma de pequeños puntos rojos (petequias) y coloración amarillenta de la piel (ictericia).

Ante la presencia de alguno de estos síntomas en menores de 5 años – pueden estar acompañados de fiebre – se recomienda llevarlos inmediatamente a la consulta médica.

Una vez diagnosticado el SUH, un especialista propiciará lo que se denomina “tratamiento de soporte” a fin de contrarrestar los síntomas, en función de la edad, del nivel de gravedad y de la tolerancia a los medicamentos de cada paciente.

El rol del Senasa

“El Senasa fiscaliza y certifica la calidad, sanidad e inocuidad de los agroalimentos. De esta forma, controla la cadena de productos y subproductos de origen animal y vegetal, destinados al consumo humano y animal”, explica Diana Guillén, presidenta del Senasa.

Entre esas tareas se incluye el control y prevención sobre la sanidad de los animales vivos y su transporte, el bienestar animal, la habilitación de los camiones, la faena y la inspección de los alimentos, su empaque y comercialización (en lo que respecta al tránsito federal y para exportación).

A su vez, “en los frigoríficos, el personal del Senasa realiza una serie de estrictos procedimientos –que son auditados permanentemente– para evitar y/o prevenir la contaminación y mitigar el riesgo de ingreso de posibles enfermedades”, refiere Luis Carné, vicepresidente del Organismo.

El Senasa participa, junto a otras instituciones provinciales y nacionales, en tareas de difusión sobre el SUH que tienen como objetivo contribuir a la reflexión y revalorización de los hábitos de diferentes públicos para aportar a mejorar la calidad de la salud de la comunidad. 

En ese marco, el Organismo realizó en la Provincia de La Pampa “conferencias de prensa, participó en ferias municipales y capacitó a los trabajadores que realizan tareas relacionadas con la manipulación de alimentos en geriátricos, jardines, comedores municipales, al igual que entre inspectores de comercio, personal de bromatología, estudiantes e incluso a los trabajadores de la Cámara de Diputados Provincial”, explica Jorge Luis Dal Bianco, coordinador de Inocuidad del Centro Regional La Pampa-San Luis del Senasa.

Medidas de prevención

El síndrome urémico hemolítico representa una enfermedad grave pero prevenible. De ahí la importancia de que la comunidad incorpore en los hogares las medidas necesarias para cuidar la salud de los consumidores. Por eso, el Senasa recomienda:
- Adquirir productos de origen animal y vegetal en establecimientos que reúnan las condiciones de higiene y habilitación necesarias.
- Lavarse las manos muy bien con agua y jabón siempre: después de ir al baño, de cambiar pañales, de manipular alimentos crudos (carnes y verduras), de trabajar la tierra, de volver de la calle; y antes de cocinar y comer.
- Lavar cuidadosamente frutas y verduras con agua segura.
- Cocinar muy bien las carnes (especialmente la carne picada hasta la desaparición de jugos rosados).
- Utilizar distintos utensilios de cocina para la carne cruda y para la cocida, y evitar el contacto entre estas.
- Consumir leche, derivados lácteos y jugos de frutas pasteurizados.
- Consumir agua potable. Ante dudas sobre la calidad del agua, se recomienda hervirla o agregarle dos gotas de lavandina por litro de agua, agitar y dejar reposar 30 minutos antes de ingerirla.
- Conservar la cadena de frío de los alimentos que lo requieren.
- Conservar los alimentos frescos y cocidos en la heladera.
- En caso de trabajar en el campo, extremar las medidas de control sobre la vestimenta e higiene personal para prevenir la contaminación del ámbito familiar.
- Evitar que los niños menores de 5 años consuman chacinados y carnes de faenas caseras.












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