Recordó que “por el sólo hecho de llamarnos cristianos, de ser cristianos, no estamos de acuerdo con el aborto, porque para nosotros Dios nos da y Dios nos quita”. Pero observó que “es un tema delicado, porque también tiene que ver con situaciones muy tristes del caso de embarazos después de un abuso, o embarazos en los que se sabe de antemano que el niño nacerá con una discapacidad. Pero aún así, creo que esos niños son parte de esa mujer. Y que una mamá nunca querrá abortar. Por eso me pregunto si ese odio, ese rencor, esa rabia que mostraron esas mujeres, que según tengo entendido fueron un grupo muy minoritario, no significa también que no estamos sabiendo llegarles”.
Manifestó que “tal vez y sin justificar en absoluto lo ocurrido, tendríamos que pensar cómo está llegando nuestro mensaje. Porque Jesús decía que son los enfermos los que necesitan médicos, no los sanos”.