16/01/2013 - 19:00 Constitución de Misiones: con los ojos bien abiertos
La tragedia vivida por Estados Unidos a mediados de diciembre del año pasado, que conmovió hasta las lágrimas a su presidente Barack Obama y lo impulsa a proponer una limitación en el uso de las armas, provocó aquí el acto reflejo de cuestionar, una vez más, la Constitución de Misiones de 1958. Inclusive el presidente de la Legislatura Carlos Rovira volvió a señalar que esa norma no sólo otorga bancas parlamentarias a quienes no han obtenido los sufragios necesarios para acceder a ellas, sino que también autoriza la portación de armas para “defensa personal”. Para muchos resabios “gorilas” de una derecha que, en rigor, fue poco afecta al sistema democrático es decir a aquel que asegura el gobierno de una sociedad a los representantes elegidos libremente por sus ciudadanos. En el marco de los 60 años de la provincialización de Misiones, decidida en 1954, bien valdría la pena revisar lo actuado en el pasado, con los ojos bien abiertos.
Habrá de advertirse entonces que siempre los procesos populares parecieron contar con adversarios con suficiente poder como para pretender desviarlos, desvirtuarlos. La aspiración provincialista aparecida ya en 1919 contó con el primer escollo en la Liga Antiprovincialista que le negaba a los misioneros la capacidad para decidir por sí el gobierno que querían darse. Y triunfó momentáneamente: formó parte de los movimientos que derrocaron al presidente Hipólito Yrigoyen, llevándolo a que se dejara de lado la inicial propuesta aparecida ya en el ’19. Pero poco después de tan mezquino “triunfo” de la Liga encabezada Alfredo Beltrame y Victorino Mutinelli, se retomó la iniciativa y a lo largo de más de 34 años se sucedieron los proyectos en el Congreso de la Nación de legisladores radicales yrigoyenistas, peronistas y socialistas. Hasta que el presidente Juan Perón en su segundo mandato propone la restitución de la condición de provincia de Misiones y su mensaje es incorporado a la portada del acta de sesiones de la Convención Constituyente que habría de presidir el doctor Leopoldo López Forastier para dotarla de su primera Constitución.
Pero la Constitución del 54 es hecha tabla rasa por el golpe militar que derroca a Perón en el ’55 y que ordena la redacción de una nueva Constitución Nacional en reemplazo de la de 1949 que había incorporado los derechos civiles y el mismo gobierno de facto ordena el reemplazo de las Constituciones de los territorios nacionales que habían accedido a la condición de Provincias. Junto a Misiones estaban Chaco, La Pampa, Formosa y Río Negro.
La historia sigue parecidos derroteros
Pero la historia para repetir criterios que tienen que ver con la democracia y las formas del gobierno representativo, republicano y federal. Vale la pena detenerse en lo ocurrido en los viejos tiempos para reflexionar en el presente.
La primera Convención Constituyente surgida de las elecciones generales realizadas el día 25 de abril de 1954 debido al sistema electoral de respeto de las minorías y en representación de distintas circunscripciones terminó conformada por integrantes del partido gobernante. Es que el peronismo con su 76,6% de votos obtuvo las quince bancas en juego. El radicalismo desde la oposición, -con un caudal de 23,4% de los sufragios emitidos- quedó fuera de la Convención Constituyente.
La ecuación habría de invertirse tras el derrocamiento del gobierno constitucional peronista, por obra del poder cívico-militar que pasó a reemplazarlo.
Así, provocada la caída del gobierno se ordena una nuevas elecciones constituyentes ya con el peronismo proscripto como partido político, así como todos sus emblemas. La tensión política generada con el atropello quiebra a la Unión Cívica Radical.
Y es entonces la Unión Cívica Radical Intransigente, la que en estas elecciones de convencionales obtuvo el mayor número de votos, equivalente al 35,3% de los sufragios, seguida por los votos en blanco (11.652 que representaron un 14,9%). Pero a poco tiempo de iniciada la labor de la Convención la UCRI se retira con los once (11) convencionales que habían logrado incorporar. De este modo, testimoniaba de manera concreta su oposición a una asamblea constituyente viciada en su legitimidad, negándole facultades para reemplazar la Constitución del 54.
Pero su gesto cívico no sería imitado. Así la Constitución de 1958, con el peronismo proscripto y la Unión Cívica Radical Intransigente alejada del seno de la Convención será producto de los convencionales de las minorías, representadas por la Unión Cívica Radical del Pueblo, la Democracia Cristiana, el Partido Liberal y el Partido Socialista.