La primera vez ocurrió cuando su madre se había operado de apéndice y se encontraba internada. El hombre aprovechó esa ausencia y un día en horas de la siesta, cuando la menor se encontraba durmiendo, el hombre la accedió carnalmente.
Según el relato, su padre continúo con los abusos, siempre a la fuerza y bajo amenaza, cada vez que la madre salía de la casa.
La versión dada por la adolescente se condice con el examen ginecológico, que determinó la existencia de desfloración de vieja data.
El Juzgado de Instrucción de Puerto Iguazú ordenó la detención del sospechoso, quien abandonó la localidad y hasta el momento no pudo ser hallado.