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POSADAS

Ante el aborto: Bitar pidió cuidar a la madre y adoptar al niño

“Si quieren saber la opinión del Obispo sobre el aborto lean el documento publicado en Aica (agencia Informativa Católica Argentina)”, recomendaba Rómulo Leguisao, el párroco de San Javier. Reiteraba a /n6 que Bitar nbo habló del aborto en su homilía del Viernes Santo y sugrió a los medios que si realmente querian conocer el pensamiento del titular de la Diócesis de Oberá sobre la cuestión bastaba con ir a su documento publica por Aica.

El documento de Bitar se detalla a continuación




¿POR QUE TANTO ODIO A LA VIDA?    
 
 
Reflexión de monseñor Damián Bitar, obispo de Oberá sobre la situación planteada por el embarazo de una jovencita, fruto de una violación (11 de agosto de 2011)
 
La dolorosa situación planteada por el embarazo, fruto de una violación  a una jovencita de la ciudad de Posadas y el pedido de practicarle un aborto, han puesto nuevamente de manifiesto que la expresión acuñada por el Beato Juan Pablo II, “cultura de la muerte”,  ha logrado “bloquear” las conciencias de muchísimas personas, incluidos profesionales de la medicina, abogados, jueces, autoridades de todos los niveles, organizaciones de defensa de los derechos humanos y medios de comunicación. Cuando se leen o escuchan sus declaraciones o “sentencias”, todos repiten  a coro el mismo libreto: ¡”Maten al niño”! ¡Que no viva”!; ¡“No tiene derecho a nacer”! Resulta increíble el ensañamiento y el odio para con la vida ya concebida, pequeña, inocente e indefensa, que no admite ni siquiera la posibilidad de continuar la gestación, para luego dejarlo en brazos de cientos de matrimonios en lista de espera, dispuestos a adoptar.
Por otra parte, dicen querer ayudar a la joven violada para que supere pronto el trauma de la violación y el embarazo, desconociendo –u ocultando – lo que el sentido común y los médicos y psicólogos afirman: las heridas y los traumas se acrecentarán, si junto al recuerdo de la violación se suma el hecho de saber,  que en el seno materno se asesinó a un bebe, que no es culpable de nada y al que  se tendría  en los brazos propios o  de padres adoptivos. Además, es sabido que estos “grupos de presión” después que logran su inicuo cometido, poco se ocupan de  las personas a las que se indujo  a abortar.
¡Qué dolorosa paradoja! En el mes que celebramos el día del niño, observar atónitos que se pida dictar, lisa y llanamente una sentencia de muerte  sobre un niño ya concebido. Algunos se preguntan: ¿Se pedirá la misma sentencia para el violador? ¿Acaso hay “derecho a matar? ¿Por qué quienes dicen defender los “derechos humanos” no se ocupan del “derecho a nacer” de los más indefensos? ¿Por qué se niega la comprobación científica que afirma que hay vida desde el momento mismo de la fecundación? ¿De que valen tantos avances de la medicina para prolongar la vida humana si se impide a tantos nacer? ¿Dónde queda la Declaración de los Derechos del niño y la Constitución Nacional? ¿Y el quinto mandamiento del decálogo, “no matarás”? Proféticas fueron las palabras de la Beata Madre Teresa de Calcuta: “La amenaza más grande que sufre la paz hoy en día es el aborto. Porque abortar es hacer la guerra al niño. Si aceptamos que una madre puede matar a su hijo, ¿Cómo decirles a otros que no se maten? ¿Y que importancia puede tener la mentira, la calumnia, el robo, la corrupción o el asesinato de un hombre, cuando la sociedad aprueba la muerte de un niño en el seno materno? Abortar equivale a tirar a los niños en un naufragio para que se salven los adultos. En el aborto se aplica la ley del más fuerte. Es la prepotencia ejercida por los fuertes en perjuicio de los débiles. Estamos combatiendo el aborto con la adopción: cuidamos a la  madre y adoptamos su hijo. Yo quiero a esos niños: ¡Dénmelos!” (Madre Teresa, Desayuno anual de oración, Congreso de los EEUU, 1994).
 
Mons. Damián Bitar, obispo de Oberá



 
 



 

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