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Arribas mueve las fichas de los espías después de las denuncias de Carrió

Ya se fue Juan José Galea (Finanzas) y preparan sus valijas Diego Dalmau Pereyra y Eduardo Winckler. Un yerno de Majdalani, en la mira.

Fue algo más que un simple "informe satisfactorio" lo que se llevó Elisa Carrió después del rodaje de un thriller de espionaje e intriga que la tuvo como protagonista principal. La diputada consiguió que el director de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Gustavo Arribas, prometiera la depuración del organismo. Ahora, un pelotón de sub cuarenta se prepara para tomar el control de las áreas más sensibles de la ex SIDE.

Los cambios serán en áreas tan delicadas como las direcciones de Finanzas, Contrainteligencia, y Delegaciones, además de cambiar a los jefes de las bases en cuatro provincias. Semanas atrás, Carrió acusó a la subdirectora de la AFI, Silvia Majdalani, de haber sido quien dio la orden de espiarla y pidió públicamente que el presidente Mauricio Macri la eche. Seis días después, la líder de la Coalición Cívica y aliada al PRO se reunió con Arribas y se retractó con cierta sutileza al comunicar, a través de twitter, que desde la agencia de inteligencia no la espiaron durante un viaje que había realizado a Paraguay en donde se reunió con el ex espía del Ejército Argentino Alejandro Camino.

Tal vez, la salida del director de Finanzas, Juan José Galea, haya sido el gran tiro de Carrió. El agente había sido uno de los alfiles del desaparecido abanico de medios del Grupo Veintitrés, que comandaba el empresario Sergio Szpolski, y durante la presidencia de Fernando De la Rúa había desempeñado el mismo cargo en la entonces SIDE que dirigía el banquero Fernando De Santibañez y Darío Richarte. La diputada siempre apuntó contra Galea, al que se lo señaló como parte del engranaje del presidente de Boca, Daniel Angelici.

Diego Dalmau Pereyra, director de Operaciones de Contrainteligencia, dejaría el área. Llegó a ese cargo a pedido de Majdalani y antes fue profesor de la Escuela de Inteligencia Nacional (ENI). Dalmau también fue apadrinado por otro amigo de Majdalani, Jorge Lucas, ex director de Contrainteligencia de la SIDE en épocas de Hugo Anzorregui. Lucas es asesor externo de la vicedirectora de la AFI. Majdalani es consuegra de Hugo Anzorregui, su hija Laura está casada con Martín Anzorregui. 

El director de Delegaciones, Eduardo Winckler, también podría armar sus valijas. Además de cobrar su importante sueldo como jefe de los espías que reúnen información en el interior, también lo hace como empleado del Senado.

Pero eso no sería el motivo de su salida. Desde hace años Winckler se pasea entre la Biblioteca del Senado y la Bicameral de Fiscalización de Organismos y Actividades de Inteligencia, intocable Comisión por la que pasó Majdalani mientras fue diputada del PRO. Junto a él podrían irse los jefes de las bases de cuatro provincias en las que no gobierna ninguno de los socios de Cambiemos. 

Habrá que ver qué tan profundo llega el bisturí de Arribas. El escribano no quiere que el organismo a su cargo esté cada tanto en el ojo de la tormenta, tampoco le gusta que se hable de una interna con su segunda. Es por eso que aún se duda cuál será el destino de Darío Alberto Biorci, un singular agente de la nueva gestión de 52 años que tiempo atrás había sido candidato a concejal por el PRO en Pilar. Biorci es la pareja de otra de las hijas de Majdalani, Gabriela. A él se le adjudica haber viajado a Paraguay para pactar la entrega del narcotraficante Ibar Pérez Corradi, operación que habría realizado junto al fiscal en uso de licencia y ex funcionario de la AFI de ésta gestión, Eduardo Miragaya, que también llegó al organismo por pedido de Majdalani.

"Simplemente hay que pedir a Migraciones las salidas y entradas de Biorci a Paraguay", aventuró uno de los tantos agentes de la AFI que hablan de los cambios que vendrán en la central de espías tras el escándalo que armó Carrió. El yerno de "la Turca" mantiene una amistosa relación con Pablo Piramonte, jefe de la base que tiene la AFI en Pilar, de donde algunos sospechan que se realizó la operación en la que se le pagó al albañil Saúl Enrique Paz para acusar infundadamente a Carrió por enriquecimiento ilícito. 

Majdalani, en los hechos, tiene en sus manos la jefatura operativa de la central de inteligencia pero Arribas es el hombre de confianza del Presidente. En La Casa se preguntan hasta dónde llegará la purga.

Ambito.com 

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