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Así será de igual a igual, o las cosas puestas en su lugar

No realizar las inversiones en prospección y producción es lo mismo que ponerle un freno al crecimiento del país. O, en otras palabras, conspirar contra el esfuerzo de todos y cada uno de los argentinos. La cuestión es grave porque inclusive sobrepasa lo que todo el mundo sabía que ocurriría si se le da a una multinacional privada la explotación de la plata fresca que proviene de los surtidores: las ganancias “repatriadas” a la metrópoli. Aquí los yacimientos exhaustos, la falta de combustible trabando todo, sin que siquiera el socio nacional opusiera reparos. Sabido también que el capital salvaje que se mantiene en el mundo desde los ’90 –o desde la Segunda Guerra?- reconoce sólo sus propios intereses.

En esta grave situación enfrentada desde la propia Presidencia de la Nación, hay, además, una cuestión de fondo, el manejo federal de los recursos naturales, afectados gravemente por una empresa que envió a España, su país sede, el 90% de los 18 mil millones de pesos que obtuvo de rentabilidad entre el 2008 y el 2011. Y su socio argentino, accedió en ganancias al equivalente de lo que invirtió.



Pero el suelo que contiene la riqueza hidrocarburífera es argentino, advertía CFK, criticando la falta de inversión que desequilibró la balanza argentina de combustibles y obligó al país a invertir más de 9 mil millones de dólares en comprar un 110 por ciento más que en el 2010 para hacer frente a la demanda de la economía en expansión que, felizmente, sigue manteniendo el país.



En ese marco recobra valor la Organización Federal de los Estados Productores de Hidrocarburos (Ofhepi), integrada por diez provincias argentinas que le exigieron a las petroleras aumentar su producción. Importa porque comienza a hacerse realidad la letra de la reforma constitucional del 94 cuando reconoce a los Estados provinciales como legítimos propietarios de los recursos naturales de sus jurisdicciones. Una demanda en la que Misiones fue pionera, cuando reclamó su propiedad para el Parque Acuático del río Iguazú, negada por Parques Nacionales y recurrida ante la Corte Suprema de Justicia que todavía no se expidió.



Una tendencia nacional que también legitima la demanda de la Provincia de ser oída cuando tenga que opinar sobre los grandes proyectos hidroeléctricos en estudio. Tal el caso de Garabí-Panambí, por ejemplo. O el de Corpus, igualmente, agendado. El Sur tiene petróleo y gas, pero en el Norte, Misiones tiene agua dulce, la de mayor demanda mundial. Será más que oportuno, en consecuencia, mantener el alerta en cuanto a la discusión del debate nacional. Porque también existe la contrapropuesta. Hay panelistas que argumentan que los gobernadores son “débiles” a la hora de enfrentar las presiones de grandes empresas multinacionales y ese rol debe jugarlo la Nación. Como si en la historia se pudiera corroborar la especie. Fue la Nación la que se doblegó siempre ante las presiones externas, afectando seriamente a las Provincias. Además la Nación está constituida por las Provincias que son preexistentes. No es un abstracto.



Ha de advertirse, en consecuencia, que el foro de provincias petroleras está alentado desde la Presidencia que también quiere reivindicar un federalismo real. Como manda la Constitución.



 



 



 



 

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