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Buena adaptación de los 21 mbyá a la vida militar en Apóstoles

Los 21 aborígenes que aspiran a convertirse en soldados voluntarios del Ejército lograron adaptarse sin mayores problemas a la rígida disciplina militar. Los paisanos comparten entrenamiento y alojamiento con otros 215 criollos y 23 mujeres. El 13 de junio se sabrá si se incorporan a la fuerza. Proyectan construir casas para los mbyá con los cuadros de la fuerza.

Desde hace dos semanas los mbyá reciben la instrucción militar básica en el Regimiento de Infantería de Monte 30 de Apóstoles.


El jefe de la Brigada de Monte XII, general de brigada Mario Gabriel Dotto explicó que la incorporación de los paisanos misioneros “es un reconocimiento como pueblo originario” y recordó que fueron los guaraníes quienes acompañaron al general José de San Martín en el cruce de los Andes.


El oficial adelantó que “pensamos construir viviendas para los guaraníes en base a un modelo que respete las necesidades y formas de vida que llevan. Pero les adelanto que tendrán como mínimo tres habitaciones y un baño y las vamos a hacer con nuestros cuadros y el aporte de la Nación”.


Un total de 25 mbyá se inscribieron para ingresar al Ejército, de los cuales tres no superaron los exámenes médicos y un cuarto sufrió un accidente que le impidió sumarse a la fuerza militar.


El proyecto ideado por Dotto tuvo algunos tropiezos. El principal fue que algunos de los aspirantes no tenían documento de identidad, motivo por el cual tuvieron que pasar por el Registro de las Personas y un médico realizar una estimación de su edad. “Los que no terminaron la escuela primaria lo van a hacer acá, como en la época del servicio militar obligatorio”, recordó.


El jefe del Regimiento de Infantería de Monte 30, el teniente coronel Juan Antonio Zamora, detalló que los aspirantes a soldados voluntarios cursan la segunda semana de ambientación militar. “Luego viene la instrucción en combate y tiro práctico y finalmente los exámenes en los que se determinará si quedan o no en las filas”, explicó.


Para Zamora “la incorporación de los aborígenes superó las expectativas que teníamos. En un principio creímos que podía ser más complicado”, se sinceró.


La instrucción de los mbyá está a cargo del teniente Diego Garitari, quien sostuvo que la mayor barrera que tiene que afrontar diariamente es el limitado conocimiento del castellano que tienen algunos de los paisanos. Pero como contrapartida destacó que “tienen una gran capacidad física”.


El ambicioso proyecto que se puso en marcha en Misiones tiene una segunda fase que consiste en darle a los mbyá la posibilidad de ingresar en la carrera de suboficiales como baqueanos, tarea que le evitaría un eventual traslado fuera de la provincia. Para Dotto “sería fantástico contar con un oficial mbyá”.


El 13 de junio se definirá cuántos de los 259 aspirantes se sumarán a las filas del Ejército a cambio de una remuneración mensual de 1350 pesos de bolsillo y la posibilidad de construir una carrera dentro de la fuerza.


 


 

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