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Campanazo, en la conciencia de los misioneros

Se torna difícil escribir y llamar la atención de los ciudadanos y del pueblo en general cuando el tema por más importante que fuere, se encuentra tapado por el aluvión de noticias resonantes, de una pelea de fondo interesante, me refiero a los modelos de país, hoy en pugna, y las argucias mediáticas y chicanas políticas que se utilizan para llevar agua al molino sobre todo del poder económico concentrado en los monopólicos multimedios.

De todas maneras creo vale la pena intentar, la semana pasada en la ciudad de Eldorado se realizó el primer juicio oral, público y contradictorio por tráfico y trata de personas, con el fin de explotación sexual, el primero en tierra misionera, delito cometido por misioneros y juzgado por misioneros.



Delito federal, complejo si los hay, de profundo origen social  de descarnada y miserable composición, que deja al descubierto las grietas dolorosas de una sociedad que comienza recién  a verse a si misma y no comprende en su justa dimensión lo que tan naturalmente aceptaba hace corto tiempo atrás.



Vacío legislativo grave existió hasta hace 2 años, en abril del 2008 se sanciona la Ley 26.364 “Prevención y Sanción de la Trata de Personas y Asistencia a sus Victimas” recordando que nuestro país suscribió la Convención Internacional Contra la Delincuencia Organizada Transnacional y sus dos Protocolos llamados de Palermo I y II, este último se encuentra destinado a Prevenir, Reprimir y Sanciona la Trata de Personas Especialmente Mujeres y Niños que fueron publicados en el B.O el 30 de agosto de 2002 como Ley 25.632 , seis años pasaron para iniciar este camino reparatorio de la más lacerante violación que se puede ejercer contra las mujeres , niñas y niños  cual es la explotación sexual con fines económicos, abonada ésta con un sinnúmero de delitos como el secuestro, privación de la libertad, supresión de identidad, violencia física y sicológica. Se la llega a identificar a la Trata de Personas como la esclavitud del siglo XXI.



Campanazo digo, queriendo expresar que algo debe resonar en la conciencia de todos, al demostrarse de que en Misiones el delito existe, que no solo éramos lugar de reclutamiento u origen de niñas destinadas a la trata, que tampoco somos solamente territorio de traslado o de paso a otras cosmopolitas ciudades argentinas o del mundo, sino que palmariamente demostrado está, que la mencionada esclavitud la tenemos en casa.



El Estado misionero a decido hace pocos años que los Derechos Humanos, son y deben ser una política de Estado, y dentro de la amplia gama de la integralidad de los mismos, la violencia de género y la trata de personas es uno de sus capítulos más importantes, así comenzamos con la formación de recursos humanos multidisciplinarios que a través de capacitaciones, cursos, estudio y sobre todo con un gran compromiso y vocación, junto a las fuerzas de seguridad se abordó con decisión el problema.



Nuestra Policía Provincial creó un departamento de Trata, bajo la conducción de oficiales superiores, acompañando en todos los pasos la construcción de la estructura del Estado para librar ésta batalla contra la delincuencia organizada, idéntica respuesta hay que destacar de la Gendarmería Nacional , de la Prefectura Naval Argentina y de la Policía Federal y de otros servicios que actúan articuladamente en éste accionar.



La provincia puso toda su estructura al servicio del abordaje de éste delito, Gobierno, Salud Pública, Desarrollo Social, Educación, Trabajo, todos mancomunados por decisión de ejecutivo, incluso contamos con albergues para alojar y contener a las victimas.-



La República funcionó, pues el Congreso Argentino sancionó la Ley de Trata, el Estado Nacional y el Provincial a través de sus Poderes Ejecutivos reglamentaron e implementaron el accionar, y el Poder Judicial acaba de dar muestras de compromiso moral con la interpretación de la Ley y con una sentencia ejemplar, esto expresó la culminación del primer proceso, y vienen más.-



El Estado está presente sin duda para corregir y sancionar un delito aberrante y violatorio de los Derechos Humanos, pero aún queda muchísimo por hacer.



Los lugares donde se producen éstos delitos están a la vista de todos, con la tolerancia de muchos, y la concurrencia de algunos.-



Lugares que incluso son habilitados engañosamente como bares, pizzerías, comedores, bailables, wiskerias y un sinnúmero de denominaciones, en donde se ejerce la prostitución (que no es un trabajo, las prostitutas son víctimas como lo sostiene la Asociación de Mujeres Argentinas por los Derechos Humanos) , luego uno se pregunta quien controla si hay menores en esos lugares y si las hay quien controla el expendio de alcohol u otras sustancias. Está en condiciones nuestra sociedad de discutir razonablemente y sin hipocresía el tema de la prostitución?.-



Estamos como sociedad maduros y preparados para reflexionar, discutir y sacar conclusiones ante la aseveración planteada por el actual Ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación ante el último  Congreso de Prevención del Crimen y Justicia Penal de Naciones Unidas “En el siglo XXI seguimos teniendo esclavos, creemos que debemos considerar que así como criminalizamos al que los vende también se debe criminalizar a quines los compran o usan. Por eso debemos repensar si es posible admitir el consentimiento de la sumisión voluntaria a esta aberrante forma de explotación. Sin cliente no hay trata”.-



Merece también reflexionar si continuamos en una sociedad de discurso dual como cuando culpamos a la pobreza como el origen de todos los males sociales. O aceptaremos las políticas de Estado para combatir la misma, como la Asignación Universal por hijo que impone  obligación educativa y sanitaria  y dejemos de denostarla como una política asistencialista, que  resta mano de obra y recicla  la pobreza.-



El Estado debe continuar apostando a la sensibilización de los sectores vulnerables, tarea silenciosa pero de enormes réditos en mediano y largo plazo, a la capacitación de nuestros recursos humanos, a la educación como herramienta esencial para salir de la pobreza, y sobre todo a la contención humana y solidaria de quienes pueden ser  o son victimas.-



No nos satisface plenamente haber recuperado más de 200 víctimas en 2 años y saber, con dolor, lo que cuesta contenerlas, y reintegrarlas a la familia, a la sociedad y a los circuitos virtuosos de la educación, del trabajo, o simplemente el goce de la salud quebrada física y sicológicamente ante tamaño daño sufrido.



El éxito final será cuando no haya más victimas y podamos prevenir la cosificación del ser humano en éste y otros degradantes delitos. Deseo que el campanazo que sonó en Eldorado, repique fuerte en la conciencia de todos para que unidos, nos transformemos en promotores de elementales derechos humanos.-



 



 



 



        Dr. Edmundo R. Soria Vieta



Ministro de Derechos Humanos de Misiones



 



 

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