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Candelaria quiere recuperar su historia y sacar del centro la cárcel

Se trata de la Unidad Penal Federal 17 que ha cumplido 70 años de existencia. Todos en Candelaria dijeron a /6p que quieren que sea trasladada fuera del centro de una ciudad en crecimiento, que también pretende rescatar su rica historia y poner en valor los vestigios de su reducción jesuítica. Parece un despropósito, en 1943 las Reducciones de la Candelaria se declararon “Patrimonio Nacional”. Sin embargo, un instituto penal se había levantado donde estaban los preciados vestigios de una rica historia de protagonistas: adhesión a la Revolución de Mayo; escenario de una de las gestas de Andresito. Porque fue el Cabildo de Candelaria el que, integrado por criollos y aborígenes, adhirió un 8 de Junio de 1810, al primer movimiento emancipador de la Argentina. Justamente fue en Candelaria uno de los actos misioneros de celebración del Bicentenario.

Un proyecto de comunicación presentado por el diputado provincial renovador Joaquín Sánchez pidiendo a la Cámara de Representantes que gestione ante la Nación para la reubicación de esa sede del Servicio Penitenciario Federal reavivó el interés de los pobladores por un sueño largamente postergado. “Saben ustedes puándose se va a trasladar; hay un polazo?”, preguntaban a su vez al periodista de Seis Páginas que consultaba en torno del interés de los pobladores y las autoridades municipales.


Es que en Candelaria todos quieren que el Penal salga de donde está –unas 10 cuadras del centro- “y podamos recuperar nuestras reducciones jesuíticas para tener otro atractivo turístico. Es sabido que así también habrá más desarrollo, más puestos de trabajo”, señalan.


Parece un despropósito, en 1943 las Reducciones de la Candelaria se declararon “Patrimonio Nacional”. Sin embargo, un instituto penal se había levantado donde estaban los preciados vestigios de una rica historia de protagonistas: adhesión a la Revolución de Mayo; escenario de una de las gestas de Andresito. Porque fue el Cabildo de Candelaria el que, integrado por criollos y aborígenes, adhirió un 8 de Junio de 1810, al primer movimiento emancipador de la Argentina. Justamente fue en Candelaria uno de los actos misioneros de celebración del Bicentenario.


Pero también fue escenario de una de las batallas peleadas y ganadas por el comandante Andrés Guacurarí, en su defensa territorial de la Provincia de las Misiones, la primera del Río de la Plata.


Claro que tanto orgullo justificado tiene como contrapartida la noche negra de la dictadura militar que usó la Unidad Penal 17 como centro clandestino de detención, lugar de tortura y también donde se “blanqueaban” a algunos detenidos políticos.



Las víctimas relataron que en principio eran alojadas en centros clandestinos de detención que funcionaban en Posadas y el interior de la provincia, donde eran sometidos a torturas. Generalmente por presión de los familiares, organismos de derechos humanos o el ex obispo ya fallecido Jorge Kémerer, en algunos momentos del largo período dictatorial los militares se vieron obligados a trasladar a los detenidos a cárceles donde pudieran recibir visitas. Recientemente, en uno de los juicios por crímenes de lesa humanidad, dos oficiales del Servicio Penitenciario Federal fueron condenados por aplicar tormentos a los presos políticos alojados en la Unidad Penal 17 de Candelaria.



Fue inaugurada el 2 de septiembre de 1940 y en la actualidad cuenta con 192 internos, entre condenados y procesados por delitos federales. Funciona como colonia penal, es decir que es de mediana seguridad y los internos pueden desarrollar distintas tareas en un campo lindante al sector de alojamiento.


En esta unidad penal se realizaba el “blanqueo” de presos políticos que fueron detenidos durante la última dictadura militar. Las víctimas relataron que en principio eran alojadas en centros clandestinos de detención que funcionaban en Posadas y el interior de la provincia, donde eran sometidos a torturas. Generalmente por presión de los familiares, organismos de derechos humanos o el obispo Jorge Kemerer, los militares se veían en la obligación de trasladar a los detenidos a cárceles donde pudieran recibir visitas. Dos oficiales del Servicio Penitenciario Federal fueron condenados por aplicar tormentos a los presos políticos alojados en la Unidad Penal 17 de Candelaria.



Entusiasmo en los pobladores


Desde la concejala opositora Victoria Bacenas o vecinos como Margarita Meza, María Villalba, Fausto Rodríguez, Jorge Elgar, todos están contestes en que debe trasladarse la unidad penitenciaria del centro de la ciudad. “Sólo tenemos el Sarandí histórico como centro de interés para los turistas”, señalan algunos de ellos recordando que la cercana Santa Ana, en cambio, promueve los restos de su Reducción Jesuítica. “Nosotros tendríamos que hacer otro tanto. En cambio así, están que se pierden. Hay hasta muros que se construyeron con las piedras” de esos monumentos.


Opinan que no podrán llegar a la categoría que tiene San Ignacio, que tiene una recuperación moderna de la Reducción asentada en el ejido municipal. Pero al menos quieren hacer sentir su protagonismo, difundir su rica historia. “Podríamos estar teniendo turismo también aquí en Candelaria”, insisten.


(Más info en edición Nº 40 del Semanario Seis Paginas edición papel o www.seispaginas.com)


 

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