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POSADAS

Carta del Obispo Martínez: “Conversión pastoral y misión”

Este fin de semana celebramos “La Jornada Mundial de las Misiones 2010”, y en nuestra Diócesis por tal motivo se ha realizado un encuentro diocesano en Jardín América donde niños y adolescentes de la infancia Misionera, y gente ligada a las diversas áreas de misión compartieron la oración y celebración, sobre la vida pastoral realizada en nuestra Diócesis.

El eje misionero es la razón de ser de la Iglesia, y nosotros hemos querido celebrar los 50 años de la Diócesis revisando nuestra fidelidad al mandato del Señor sobre nuestra conversión, comunión y misión. El Papa Benedicto en su mensaje para esta jornada reflexiona sobre la construcción de la comunión eclesial como la clave de la misión, y nos dice que “es indispensable el trabajar sobre una fe adulta capaz de abandonarse totalmente a Dios con actitud filial… es condición para promover un humanismo nuevo, fundado en el Evangelio de Jesús”.



En uno de los textos de su mensaje señala: “Estas consideraciones remiten al mandato misionero que han recibido todos los bautizados y la Iglesia entera, pero que no puede realizarse de manera creíble sin una profunda conversión personal, comunitaria y pastoral. De hecho, la conciencia de la llamada a anunciar el Evangelio estimula no sólo a cada uno de los fieles, sino también a todas las comunidades diocesanas y parroquiales a una renovación integral y a abrirse cada vez más a la cooperación misionera entre las Iglesias, para promover el anuncio del Evangelio en el corazón de toda persona, de todos los pueblos, culturas, razas, nacionalidades, en todas las latitudes.



Esta conciencia se alimenta a través de la obra de sacerdotes fidei donum, de consagrados, catequistas, laicos misioneros, en una búsqueda constante de promover la comunión eclesial, de modo que también el fenómeno de la “interculturalidad” pueda integrarse en un modelo de unidad en el que el Evangelio sea fermento de libertad y de progreso, fuente de fraternidad, de humildad y de paz (Ad gentes, 8). La Iglesia, de hecho, “es en Cristo como un sacramento o signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano” (Lumen gentium, 1).



Tenemos que destacar aquello que reflexiona el Papa sobre la necesidad de plantear “una renovación integral” en nuestras comunidades en orden a que todas nuestras formas de organización y estructuras tengan una dimensión discipular y misionera. En este sentido nuestras “orientaciones pastorales” post sinodales a la luz de Aparecida, nos están impulsando a dicha “renovación integral”. Aparecida nos señala categóricamente: “Esta firme decisión misionera debe impregnar todas las estructuras eclesiales y todos los planes pastorales de diócesis, parroquias, comunidades religiosas, movimientos y cualquier institución de la Iglesia. Ninguna comunidad debe excusarse de entrar decididamente, con todas sus fuerzas, en los procesos constantes de renovación misionera, y de abandonar las estructuras caducas que ya no favorezcan la transmisión de la fe” (365).



En este contexto de oración y reflexión misionero que vivimos en este mes de octubre debemos agradecer a Dios las recientes ordenaciones de diáconos permanentes que son un don de Dios para la Iglesia y sobre todo para nuestra Diócesis. El sábado 25 de septiembre fueron ordenados diáconos en la Parroquia Espíritu Santo de Posadas Luis Altamirano, Héctor Escalante y Gustavo Irala, y el domingo 26 en San Ignacio fueron ordenados diáconos Bernabé Castellano y Carlos Medina. Este acontecimiento junto a los 16 lectores instituidos el sábado pasado en la Parroquia San Miguel son un fuerte signo de esperanza, ya que estos dones y ministerios que Dios nos regala serán instrumentos en la acción evangelizadora y misionera de nuestras comunidades.



Sabemos que la mies es mucha y los operarios somos pocos, que el crecimiento demográfico en Misiones es uno de los mayores en nuestro País. Los desafíos tanto territoriales como en los sectores pastorales nos deben llevar a seguir profundizando la necesidad de ser una Iglesia misionera y cercana a los hombres y mujeres de nuestro tiempo.



¡Un saludo cercano y hasta el próximo domingo!
       
Mons. Juan Rubén Martínez



 



 



 



 



 



 



 



 



 



 



 



 



 



 



 



 



 




 

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