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Caso Dávalos: en la etapa final, se complica situación de imputados

El juicio oral y público por el brutal homicidio de la anciana Ercélides Dávalos ingresó en su etapa final. La imposibilidad de hallar a muchos testigos aceleró el proceso y ya declararon los últimos. Este lunes, un joven de la Chacra 181 y una amiga de la imputada Cristina Vázquez aportaron algunos indicios que derivarían en un pedido de prisión perpetua por parte de la Fiscalía.

El Tribunal Penal 1 -integrado por jueces subrogantes- sumó este lunes cinco nuevos testimonios en el juicio oral y público que se le sigue a Cristina Vázquez, alias “la reina del martillo”, Ricardo Omar “Kolyno” Jara y Cecilia Rojas por el homicidio de Ercélides Dávalos, hecho que ocurrió en la noche del 21 de julio de 2001 en el barrio El Palomar de Posadas.




Uno de los testimonios relevantes de la jornada fue el de Celeste García, amiga de Vázquez. La mujer aseguró que la noche del crimen había estado en Itaembé Miní realizando un curso de auxiliar de cocina y luego regresó a su casa de Garupá junto a su amiga Cristina. “Esa noche nos quedamos mirando televisión y recién volvimos a Posadas, a bailar, el sábado cerca de la medianoche”, afirmó.



García tuvo que admitir que Rojas y Vázquez eran amigas. “Y me enteré que Jara también integraba el grupo cuando empezó todo esto”, en referencia a la imputación por el homicidio. “Su círculo de amigos no era muy bueno”, agregó.
Si bien en un primer momento negó haber alojado en su casa a Cristina cuando la Policía ya la buscaba por el crimen y de haber hablado con la hermana de su amiga, terminó admitiendo que lo había hecho. “Muchas veces la cubrí a Cristina frente a sus padres”, aseguró.




El testimonio más importante de la jornada fue el de Hugo Duarte, quien por ese entonces era jardinero de la víctima y frecuentaba la Chacra 181. “La noche del crimen yo estaba en la cancha del barrio cuando pasó Jara muy nervioso, con la ropa sucia y llevando algo envuelto en su mano derecha”, contó. Y dijo que lo vio desde unos diez metros “en un lugar bien iluminado”.




“Al otro día fui a trabajar a la casa de la señora Insaurralde (madre de la víctima) pero me dijeron que ese día venía complicado, me pagaron y me dijeron que volviera más adelante”, recordó.




Dijo que Insaurralde le dio detalles de las joyas robadas de la vivienda de su madre y él comenzó a rastrearlas en su barrio. Y dijo que Cristina y Cecilia solían frecuentar la Chacra 181.




Duarte dijo que en una oportunidad un joven de apellido Aranda le ofreció en venta joyas robadas. “Yo se las pedí con la excusa de ofrecerlas a un joyero del centro pero en realidad se las mostré a la señora Insaurralde para saber si eran las robadas, pero me dijo que no le pertenecían a su madre”.




Y sostuvo que “en el barrio se comentaba que Jara había matado a una viejita”.
Un vecino de la víctima, José León Silva, relató seis meses después de ocurrido el crimen que en la noche del 27 de julio había visto a Vázquez pasar dos veces frente a la casa de Dávalos. “Iba con otra chica, tomando mate”, aseguró.




A pedido de la fiscal Liliana Picazo, el Tribunal autorizó a escuchar uno de los casetes que contienen las conversaciones grabadas en las intervenciones telefónicas. Picazo dijo que la intención es evacuar la duda que existe sobre un supuesto ofrecimiento de mil pesos a una persona para que testifique en favor de la joven Cristina Vázquez.




Los jueces Marcela Leiva, Fernando Verón y Selva Raquel Zuetta dispusieron que el casete sea escuchado en un lugar especial, con la presencia de los defensores y la parte acusadora.




Este martes, en tanto, se escucharía a los últimos testigos. Mientras, la Policía continúa buscando a una decena de personas que en su momento declararon en el expediente y ahora no son halladas en sus domicilios.

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