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Caso Dávalos: otro testimonio complicó a los imputados

Una mujer dijo que una de las imputadas, Cecilia Rojas, le confió que integraba la banda que había matado “a una viejita”. La confesión se produjo en el acceso a un templo evangélico ubicado a media cuadra de la casa de la imputada. Un joven que estuvo procesado en la causa dijo que sufrió apremios ilegales durante sus detenciones. Este miércoles se dictaría la sentencia.

Una de las imputadas en la causa por el homicidio de la anciana Ercélides Dávalos le confesó a una feligrés de una iglesia evangélica del barrio El Palomar que había integrado la banda que un año antes había asesinado a una anciana durante un robo. La testigo se mantuvo firme en su declaración pese a los embates de los defensores.




Ester Bosián relató que un domingo de marzo o abril de 2004 estaba en una iglesia de la calle Félix Aguirre, participando del culto, cuando se aproximó una joven desconocida, quien le relató que había entrado en la casa de una viejita ricachona, a la que le pidieron plata y otras cosas y terminaron matándola porque ésta no quiso darles nada. “Me dijo que quería descargarse”, afirmó Bosián.
La mujer, dijo que la chica se aproximó a ella cuando estaba cerca de la puerta, con su beba en brazos. “Le comenté eso al pastor, pero él se enojó porque no quería meterse en problemas”, dijo.




Dijo que Rojas, a la que conocían en el barrio como “La viscocha”, no estaba quebrada al momento de relatar el delito que supuestamente había cometido.
La mujer dijo que le contó eso a Daniela Insaurralde, la hija de la víctima, y ésta le recomendó que fuera a la Policía para declarar en la causa, pedido que cumplió días después.




La decisión de contar lo sucedido determinó que la mujer tuviera un entredicho con el pastor de la iglesia, motivo por el cual abandonó esa comunidad.
El pastor Miguel Brizuk, se mostró molesto por su convocatoria a declarar en el juicio oral y dijo que Rojas en un momento le dijo que “tenía una gran angustia”, pero no dijo el motivo de esa congoja. “Mi señora se enojó mucho cuando me ‘involucraron’ en esto”, dijo.




Jorge Alberto Aranda, alias “Pili”, estuvo preso casi dos años como sospechoso del crimen de Dávalos, pero finalmente fue sobreseído por falta de pruebas. El joven, que admitió haber sido novio de Cecilia Rojas; y haber tenido un fugaz encuentro con la otra imputada, Cristina Vázquez. Tras reconocerse como consumidor habitual de marihuana y tener algunas causas por robos y hurtos, el muchacho sostuvo que tras su detención fue brutalmente golpeado por la Policía, que lo llevó al río para hacerle confesar el crimen.




“A mi me metió en esto Kolyno Jara. Después me pidió perdón… dijo que me mencionó para que la gente de la Brigada dejara de golpearlo”, contó.
“Nadie sabe por lo que pasé… perdí un trabajo, me perdí casi un año de ver crecer a mi hija…”, se quejó.




Aranda dijo que “Rojas y Vázquez solían consumir marihuana y también pastillas” y relató que vio varias veces a Jara con Rojas en el barrio El Palomar, donde la chica residía con sus padres.




Pedro Oyanarte, quien tenía un hogar de chicos y adolescentes en Garupá, sostuvo la coartada de Cristina Vázquez. El hombre declaró en diciembre de 2003 por primera vez y sostuvo que su hija adoptiva Celeste García había llegado al hogar junto con la imputada y ambas permanecieron allí hasta la noche del sábado 28 de julio de 2001.




El hombre demostró asombrosa memoria para recordar ese detalle, pero no supo precisar a qué escuela concurrió García en Posadas y tampoco pudo precisar si la joven tenía teñido el cabello.




Otros testigos que declararon este martes no aportaron ningún elemento o indicio de relevancia para el esclarecimiento del homicidio de Ercélides Dávalos, hecho que ocurrió en la noche del 27 de julio de 2001 en el barrio Palomar.
El Tribunal escuchó este martes uno de los casetes que contenían las conversaciones que Cristina Vázquez mantenía con su familia mientras estuvo prófuga en Buenos Aires.




Los jueces dispusieron que la Policía intensifique la búsqueda de varios testigos que no fueron hallados todavía, pero si no aparecen, éste miércoles la audiencia comenzará con el alegato de la fiscal Liliana Picazo.



 



 



 



 



 



 



 

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