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Caso Kachuk: confesó “Chuchi” y detuvieron a “Maxi” en San Javier

“Chuchi” Ríos, el joven que fue detenido como sospechoso del homicidio del adolescente Guido Kachuk, confesó ante la Justicia haber sido el autor del disparo que acabó con la vida del estudiante. El imputado declaró en la noche del jueves ante el juez de Instrucción César Yaya. Ante su abogado defensor, Roberto Sena, contó que en la noche del lunes caminaba por la avenida Chacabuco junto a “Maxi” -por Ángel Maximiliano Acevedo- cuando vieron a un joven que aguardaba el paso de un colectivo por la avenida Lavalle.

El dúo delictivo se acercó y le exigió la entrega del celular, pero Guido se incorporó dispuesto a enfrentarlos. En esas circunstancias, “Chuchi” sacó de la cintura un revólver calibre 22 y le disparó, para luego escapar junto a su cómplice.



El homicida fue más allá aún: le dijo al juez que corrieron hacia la Chacra 101, donde primero buscaron refugio en la casa de “Maxi”. Luego regresó a su casa, sobre la calle 82, donde guardó el arma entre las chapas del baño. En ese lugar, este jueves a las 23.00, la Dirección de Investigaciones halló el revólver.



El mismo “Chuchi” aportó los datos que permitieron orientar la búsqueda del otro sospechoso. Sostuvo que “Maxi” había viajado hacia la casa de familiares en San Javier “hasta que todo se enfríe”. Un grupo de policías de la División Homicidios viajó hacia esa localidad del Alto Uruguay y en el transcurso de la mañana de este viernes logró ubicarlo y detenerlo.



En principio, “Chuchi” Ríos quedaría imputado del delito de homicidio en ocasión de robo”, mientras que “Maxi” sería considerado coautor del mismo delito. En forma paralela, el juez Yaya avanzaría sobre los médicos del sector de Emergencias del Hospital Escuela “Doctor Ramón Madariaga” y podría imputarles el delito de abandono de persona. Es que el padre de Guido contó que en un primer momento los galenos le dijeron que su hijo presentaba los síntomas de una intoxicación alcohólica o consumo de drogas, sin advertir que tenía alojado un balazo en la zona de la pelvis.



Aunque todavía no está muy claro, los médicos habrían tardado casi dos horas en darse cuenta que el adolescente había sido herido de bala. Cuando le tomaron la radiografía, Guido ya estaba desangrado y su vida se extinguió antes de ser intervenido quirúrgicamente.

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