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POSADAS

Caso Pauluk: sorpresivos allanamientos en busca del arma terminaron con tres detenidos

La minibrigada de Investigaciones de la Seccional 13 y los jueces de Instrucción Fernando Verón y Marcelo Cardozo realizaron este lunes dos allanamientos en el barrio A-3-2 de Posadas en busca del revólver calibre 38 con el que fue asesinado el ingeniero informático Javier Pauluk en abril de 2009. Los policías no hallaron el arma, aunque sí se secuestró un teléfono celular y detuvo a tres personas con antecedentes policiales.Según trascendió, los agentes encubiertos de la Policía habían obtenido datos de un testigo que aseguró haber visto a “Ketón” Miranda (19) – hijo de Pedro Antonio “Leca” Figueredo, preso por el homicidio del contador Píccoli- bajar de un colectivo de la línea 27 con revólver calibre 38 y un par de guantes, en la mañana vísperas del crimen. De acuerdo a los datos brindados por el muchacho, esa vez fue amenazado para que se “callara la boca”.

El otro testimonio es del propio “Ketón”, quien se presentó ante los investigadores como un “arrepentido” y relató el lugar donde ascendió al auto de Pauluk junto con “Matute” Rivero (24) y “Piojo” Rodas (28). Según su versión, todos estaban drogados con psicotrópicos y la intención era dirigirse hacia la vivienda del joven ingeniero para cometer un robo.



El testigo, que podría pasar a imputado, señaló además que “Matute” fue el autor de los disparos que terminaron con la vida de Pauluk. Y que todos le reprocharon por haber asesinado al joven sin ningún motivo. Los policías estaban por realizar el allanamiento el pasado 23 de diciembre, pero a último momento fue suspendido cuando se estableció que uno de los sospechosos no estaba en la provincia.



Fuentes vinculadas a la información dijeron que los detenidos no tenían en su poder el arma utilizada en el crimen y tampoco se halló ningún indicio que los vincule con el hecho.



Más allá del resultado negativo del procedimiento, en la Justicia tienen previsto tomar declaración indagatoria a los sospechosos e incluso ordenar una prueba de ADN para compararla con los patrones genéticos hallados en la escena del crimen.



Una fuente cercana a la investigación admitió que la versión dada por el “arrepentido” Miranda tiene muchos baches. Y que si el juez Cardozo decide indagarlo por el homicidio, su testimonio quedaría anulado y por ende la nueva pista volvería casi a foja cero. A partir de allí, sólo restaría conocer el resultado de ADN para saber si tuvieron o no relación con el hecho.



Voceros de la Policía dijeron que Miranda, Rivero y Rodas tienen antecedentes por infracción a la Ley de Estupefacientes, robos calificados y hurtos.




El ingeniero Javier Pualuk fue asesinado por la espalda cuando se hallaba en la butaca delantera derecha del auto de su hermana, un Volkswagen Gol Country que luego fue abandonado en la intersección de las calles Catamarca y Buenos Aires con el cadáver en su interior.




El o los asesinos le efectuaron cuatro disparos con un revólver calibre 38. Los indicios recogidos en el coche permitieron establecer que la víctima se hallaba en compañía de personas conocidas, ya que no se encontraron signos de violencia dentro del coche.




Esa madrugada, Pauluk retiró dinero de un cajero automático pero nunca se pudo establecer dónde estuvo y con quien antes de ser asesinado. Por el hecho hubo varias personas detenidas, entre ellas un oficial de la Policía de Misiones, pero todas quedaron en libertad por falta de pruebas.




Desde la propia Justicia admiten que la investigación del hecho fue muy mala desde un primer momento y la Policía sólo exploró la hipótesis vinculada a la inclinación sexual de la víctima.

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