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Caso Schaerer: la Fiscalía Federal descartó el hallazgo de restos óseos del joven correntino

Recientemente circuló una versión extraoficial que manifestaba un hallazgo de restos óseos en Paso de los Libres, provincia de Corrientes, vinculado al secuestro del estudiante universitario Cristian Schaerer, raptado el 21 de septiembre de 2003. El Fiscal Federal Flavio Ferrini descartó esta versión. “No se encontró el cuerpo, se dicen muchas cosas que no son ciertas”, manifestó. Desde el jueves, la Gendarmería y la policía de Brasil rastrillan un área inundada por el curso de ese río, donde un informante aseguró que fue enterrado el joven correntino secuestrado y desaparecido hace 15 años

“Se están diciendo muchas cosas que no son ciertas”, comentó Ferrini y agregó que “hay un equipo de búsqueda y estamos trabajando en eso” dijo en contacto exclusivo con el sitio digital correntino www.radiodos.com.ar

“Hasta el momento no hay nada y permanentemente buscamos, contará con la información precisa”, alegó.

“Hay que tener cuidado y responsabilidad porque está la familia de por medio”, finalizó.

Cristian Schaerer tenía 21 años cuando fue secuestrado en las últimas horas de la noche del 21 de septiembre de 2003, en la entrada de su domicilio del barrio Las Tejas, de la capital correntina. Lo apuntaron con armas largas y de puño, y se lo llevaron en un Fiat Duna.

Pese a que se pagaron 277 mil dólares de rescate, nunca más se tuvieron noticias de él. (Radio DOS)

 

Reanudaron la búsqueda de Cristian Schaerer en el río Uruguay, del lado brasileño

Desde el jueves, la Gendarmería y la policía de Brasil rastrillan un área inundada por el curso de ese río, donde un informante aseguró que fue enterrado el joven correntino secuestrado y desaparecido hace 15 años.

El viernes se cumplieron 15 años del secuestro y desaparición del joven correntino, entonces de 21 años, Cristian Schaerer, asesinado luego de que su familia pagara un rescate de US$ 277.000. Un día antes, la Justicia federal ordenó un exhaustivo operativo de búsqueda para dar con sus restos en un área inundada por el río Uruguay, del lado brasileño, a la altura de la localidad de Uruguayana, según confirmaron a Infobae altas fuentes de la investigación.

Un informante interesado en cobrar la recompensa de $1 millón había precisado dos meses atrás el lugar donde la banda liderada por Rodolfo José “El Russo” Lohrman y José Horacio “Potrillo” Maidana, detenidos en Portugal por robo a blindados y atracos a bancos, habría enterrado los restos del joven correntino a un metro de profundidad. Se trata de un área fangosa de muy difícil acceso que con las crecidas del río permanece inundada y que, conocido el dato, fue sometida a distintos estudios por peritos de la Gendarmería Nacional (GN) e investigadores brasileños.

 

“En este momento el lugar señalado está cubierto por tres metros de agua, por lo cual trabajan además de buzos provistos con ecosondas, georradares y cámaras submarinas, científicos y antropólogos forenses tanto de la Gendarmería Nacional como de la Policía Federal de Brasil. El despliegue operativo es grande y es arduo porque supone encontrar restos en un área del tamaño de una cancha de fútbol. Y se da en el marco de cooperación policial entre ambos países”, dijo una fuente judicial.

“Hay indicios que nos hacen presumir que los datos aportados por un testigo reservado podrían ser certeros”, agregó.

Según pudo saber Infobae, al momento se hallaron distintas piezas óseas, entre ellas huesos de animales, una pala y trozos de una bolsa de arpillera. Esos vestigios textiles resultan clave para los investigadores, ya que el informante precisó que los restos del joven fueron trasladados en una bolsa de ese mismo material cuando el cuerpo fue movido del lugar primario de sepultura en 2013 —una isla en el mismo curso de agua, pero del lado argentino— a la actual área de búsqueda.

Especialistas de la Universidad de Uruguayana realizan exámenes de ADN sobre algunas de las piezas óseas halladas. Hasta ahora no hubo ninguna confirmación de que los restos óseos encontrados pertenezcan al joven.

Cristian Schaerer, hijo del ex ministro de Salud durante la gobernación de Raúl Romero Feris, Juan Pedro Schaerer, fue secuestrado de la puerta de su domicilio en la capital correntina por la banda de Lorhman y Maidana. Lo mantuvieron cautivo durante varios meses para luego ultimarlo, según quedó acreditado en el juicio, en el que se condenó a varios de sus integrantes por considerarlos partícipes y encubridores del secuestro extorsivo.

En noviembre de 2016 los cabecillas de la banda, sobre quienes pesaban alertas rojas, fueron capturados en Lisboa, Portugal. Se valían de identidades falsas, pero fueron identificados por Interpol. En febrero de este año el fiscal de la causa, Flavio Ferrini, y el titular de la Unidad Fiscal Especializada en Secuestro Extorsivo (UFESE), Santiago Marquevich, viajaron a Lisboa para indagar a los detenidos. Se les ofreció acogerse a la figura del arrepentido si precisaban el lugar exacto donde fue enterrado el joven, pero ambos se negaron. Durante la negociación con los fiscales, Maidana deslizó que fue Lorhmann el ejecutor de Schaerer.

Mañana se conocerá en Portugal la sentencia en el juicio que se les sigue allí por los cuatro robos a bancos y blindados. Si bien la Justicia de ese país ya concedió la extradición de ambos a la Argentina, Lorhmann, oriundo de Lima, y Maidana, nacido en Paso de los Libres, tienen otras causas pendientes en la Justicia de Bélgica. Sólo después de cumplir con las condenas en Europa podrían ser juzgados en este país, analizaron, de forma preliminar, las fuentes consultadas.

La madre de Schaerer, Pompeya Gómez, sensiblemente movilizada al cumplirse un año más de la de desaparición de su hijo, atribuyó a la recompensa la irrupción de nuevas pistas. En diálogo con el diario El Litoral, dijo: “En concreto no tengo nada. Me dijo el fiscal [Ferrini] que me iba a mantener al tanto de los acontecimientos. Como hasta el momento no me avisó nada, quiere decir que por ahora no surgió nada importante”.

Cómo fue el secuestro

Cristian Schaerer tenía 21 años cuando fue secuestrado en las últimas horas de la noche del 21 de septiembre de 2003, en la entrada de su domicilio del barrio Las Tejas, de la capital correntina. Lo apuntaron con armas largas y de puño, y se lo llevaron en un Fiat Duna. Pese a que se pagaron 277 mil dólares de rescate, nunca más se tuvieron noticias de él.

Rodolfo José Lohrmann, preso en Portugal

Según quedó corroborado durante el juicio a parte de la banda, Schaerer fue trasladado a una zona en las inmediaciones de Paso de los Libres y luego a Uruguayana, en Brasil, donde fue ocultado y permaneció cautivo a partir del 22 de octubre y por un lapso de aproximadamente 15 días.

La última prueba de vida en el caso Schaerer se remonta a noviembre de 2003, cuando antes de ser pagado el rescate, los familiares recibieron un escrito de Cristian en el que respondió a una serie de preguntas que, según los parientes, “sólo él podía responder”. A su vez, Néstor Barzuck, encargado de custodiarlo durante el cautiverio, dijo en el juicio que lo abandonó con vida el 9 de noviembre, momento en el cual dos de los condenados por el secuestro, los hermanos Sergio Gustavo y Oscar Antonio Salgán, pasaron a custodiarlo.

Las pericias comprobaron que los Salgán lo tuvieron recluido en una quinta de Paso de los Libres hasta los primeros meses de 2004. Luego, se estableció que Cristian estuvo cautivo entre marzo y mayo del 2004 en un aserradero de Garupá, Misiones, propiedad de Carlino Rojas Morel. Un testigo dijo haber conversado con el joven secuestrado en ese lugar.

Otro testimonio que entonces lo mostró con vida fue el de Pastor Rojas Martínez, quien aseguró haberlo trasladado desde Misiones a Paraguay a bordo de una Traffic. Por último, los pesquisas contaron con la declaración de otra testigo, Mariela Rojas, esposa de Ariel Del Valle –miembro de la banda que lo habría tenido en Paraguay–, quien ubicó a Schaerer en diversas viviendas de la zona rural de Edelira, en el departamento paraguayo de Itapuá.

Según la madre de Cristian, todos los testigos coincidieron en que el último que se llevó al joven es Lohrmann, quien sabría dónde está.

Por el secuestro hubo dos juicios. En el primero se juzgó a los supuestos cuidadores, mientras que en el segundo fueron condenados algunos de los principales integrantes de la banda. En 2013, la Sala III de la Cámara de Casación, integrada por los jueces Mariano Borinsky, Liliana Catucci y Eduardo Riggi, confirmó algunas condenas y revisó absoluciones en el caso Schaerer. Les impuso penas de 11 a 25 años para varios integrantes de la banda, incluido el policía Miguel Ángel Ramírez, quien había avisado de los allanamientos sobre el lugar primario de sepultura del joven, lo que demostró la complicidad policial.

Sin embargo, faltaban los jefes, Lohrman y Maidana. La familia siempre esperó que confesaran qué hicieron con el cuerpo.

La detención de los cabecillas

Tras 14 años prófugos de la Justicia argentina, Lohrman y Maidana están acusados además de otros tantos secuestros secuestros extorsivos: el de Cecilia Cubas, hija del ex presidente paraguayo, Raúl Cubas Grau; el del empresario Claudio Stefanich en Villa Adelina, provincia de Buenos Aires, y el de las empresarias gastronómicas paraguayas María Elizeche y María Elena Vargas. Ambos fueron capturados por Interpol en la localidad de Aveiro, Portugal, en noviembre de 2016.

Se les atribuyen también la muerte de un niño de 10 años a causa de una sobredosis de calmantes y la tentativa de homicidio de Juan Pedro Schaerer, el padre de Cristian, hoy prófugo de la Justicia argentina en una antigua causa por corrupción.

Los cabecillas cayeron por un descuido de Maidana, quien con un nombre falso había efectuado envíos de dinero a su hermana a través de la empresa Western Unión. A partir de allí, la Policía Federal intercambió datos con la policía portuguesa, que condujeron a su detención. Maidana se había identificado como ciudadano guatemalteco de nombre José Luis Guevara Martínez mientras que Lorhman mostró documentos búlgaros bajo el nombre de Nikola Petkov. Finalmente los identificaron por sus huellas dactilares. (Infobae.com)

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