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POSADAS

Centros de contención que empiezan a reencauzar a niños y jovencitos

Uno de los más graves resultados del achicamiento al que se llevó al país en los ’90 fue la disolución de los lazos parentales de las familias empujadas a la exclusión social. Las víctimas más indefensas, niños y adolescentes. Revertir la grave herencia ha sido uno de los principales desafíos del nuevo siglo. No ha sido sencillo. A poco más de una década, los pasos desandados primero en procura de la recuperación del país y la provincia, y luego de cada familia en particular y cada niño o adolescente en situación de calle, de extrema vulnerabilidad o de conflicto con la ley, complejizaban todavía la problemática. Lo publica el Semanario /6p en su edición Nº 115

Pero empezó a trabajase. Los resultados son y serán lentos cuando se trata de recomponer lazos familiares, reconstruir el concepto de hogar, reasignar los roles de padres y de hijos. Mientras que la disfuncionalidad familiar aporta igualmente lo suyo, independientemente de la condición socioeconómica de ese grupo.



La proliferación de los niños en situación de calle y la inconsciencia de padres y madres que los enviaban a mendigar –incluidos pequeños de las comunidades mbyás- llevaron a la creación del Hogar de Día, una institución en las que se pusieron todas las expectativas, las oficiales y las particulares.



Con todos



Precisamente a esas expectativas y trabajos conjuntos se refería el director del Hogar Samuel López cuando a fines del año pasado evaluaba lo realizado con apoyo de instituciones y personas. “Pudimos fortalecer y afianzar las relaciones con hogares que trabajan con la niñez a través de la colonia de vacaciones y vamos a seguir reforzando también los lazos con la comunidad para poder capitalizar lo que realmente buscamos”.



Fue en la previa del disfrute de las colonias de vacaciones desarrolladas en enero y febrero, con participación un centenar de chicos de entre 6 y 17 años. La colonia se llevó a cabo en el Club de Empleados Judiciales por tercer año. Allí disfrutaron de la piscina con actividades deportivas, plásticas y lúdicas.



Otros 60 niños



Junto a la experiencia oficial está la particular. Lidia Geroldi, vecina de Posadas, dio cuenta que al efectuar el cierre del 2011 realizaron un viaje a Puerto Iguazú como premio al estudio y a los buenos modales. También desarrollaron actividades deportivas en la cancha ubicada en Centenario y Eva Perón y reciben colaboración de personas solidarias.



“Con un microemprendimiento que tengo comencé a trabajar a la noche y veía a los chicos hasta que comencé a hablar con los chicos y a dialogar con ellos. Entonces con los vecinos comenzamos a conocerlos, a hablar con la familia y logramos que vengan psicopedagogos, gente del Hogar de Día y muchos que no iban a la escuela comenzaron a hacerlo”, se entusiasmó ante Canal 6.




Es que “los veíamos pedir monedas en el banco, en el casino hasta que comenzamos a conocerlos, a dialogar con ellos y entonces, ver la problemática de cada uno de ellos. Entramos a sus casas, a las villas, a preguntar por qué no iban a la escuela, y de a poco fuimos logrando reinsertarlos”, comentó.



 



Geroldi explicó que muchos de los chicos no estaban acostumbrados  a tratar con respeto a los mayores, “y con nosotros fuimos aprendiendo. A veces los padres dan todo de sí para que su chico salga bien, pero también se trata de una cadena de larga data, hay situaciones complejas”, sostuvo.




En el ámbito familiar



López dice que están “muy conformes” en el Hogar de Día, con los dos años y medio de trabajo desarrollado, buscando contener al niño en su ámbito familiar, evitando que llegue a estar en situación de calle. “Hemos realizado inclusive una experiencia piloto de trabajo comunitario en la zona Oeste de Posadas, con muy buenos resultados”, indicó.



Para recordar que, inclusive por mandato de la ley de creación de la institución, el objetivo por alcanzar es el de fortalece los lazos familiares, buscando garantizar los derechos del menor. Confirmó que trabajan con las Defensorías del fuero de familia y señaló que apelan a la Justicia cuando ya no es posible reconstruir el hogar.



 
“Intentamos una contención en lo biológico, psicológico y espiritual. Ni siquiera paramos en las vacaciones de invierno ni en las de verano, entendiendo que debemos seguir ofreciendo espacios que puedan evitar que el niño se exponga a factores de riesgo”, explicó. (www.seispaginas.com)




 

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