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Científico misionero se fue del país en 2001 a EE.UU. y optó por volver

El doctor Carlos Acuña es oriundo de Corpus. Estudió en la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) y egresó de la Facultad de Ciencias Agrarias en 2001. Tras la eclosión política económica y social partió a EE.UU. para trabajar en la Universidad de Florida. Pese a lograr una estabilidad laboral, siempre tuvo deseos de regresar. Gracias al programa Raíces retornó para expandir sus conocimientos en la Facultad de Ciencias Agrarias donde se tituló. El misionero se encuentra por estos días expandiendo sus conocimientos junto a los estudiantes de Agrarias de la UNNE. Actualmente posee dos niños, uno de cinco años y otro de dos, con quienes proyecta su futuro, en Corrientes.

Carlos Acuña, el científico que optó por volver
Luego del fuerte desfasaje político social y económico que vivió el país en el 2001, la crisis no sólo repercutió en los asalariados, que no llegaron a pasar por una universidad, sino también en aquellos académicos que apostaron a la formación profesional y que, ante la falta de oportunidades, tuvieron que emprender viaje al exterior.
Tal es el caso del doctor Carlos Acuña, oriundo del pueblo de Corpus Christi en Misiones, que estudió en la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) y egresó de la Facultad de Ciencias Agrarias en plena eclosión de 2001.
Tras ser becado para una maestría, no dudó en emigrar hacia  EE.UU. en 2004, en un contexto de “fuga de cerebros” por falta de oportunidades a nivel país. Pero esta situación pudo revertirse en gran parte con el programa Raíces que logró repatriar casi mil científicos que se encontraban en Norteamérica.
Acuña es un caso testigo de la vigencia de un programa que no sólo permitió poner freno al desarraigo, sino también convocar a profesionales cuyo desempeño es trascendental para el desarrollo a nivel país. El profesional, es investigador del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) y compartió con los lectores de época sus vivencias.
Nacido en el interior de Misiones, estudió en la Facultad de Ciencias Agrarias. “Después de recibirme, me salió una oportunidad para hacer una maestría en EE.UU.; estuve en el Norte de Florida. Algo de idioma sabía, me puse a estudiar, rendí unos exámenes y allí me quedé desde 2004 hasta el 2009”, relató el científico.
“Cuando terminé (la maestría) la UNNE tenía un proyecto que se desarrollaba en conjunto con  la  Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica. Era un proyecto de investigación que incluyó becas para alumnos en investigación y de repatriación”, continuó Acuña al tiempo que remarcó: Volvimos uno cuantos de ese programa a Corrientes. Los conozco porque estaban en el marco del mismo proyecto. Silvia Maza (secretaria general de Ciencia y Técnica de la  UNNE) hizo la mayoría de las gestiones”.
El primer año fue difícil, tras su retorno
Pese a lo que el común denominador cree, que el proceso de repatriación es un trámite, no fue tan fácil para los profesionales. “El primer año fue muy difícil pero para el segundo ingresé a CONICET y ahí mejoró la situación”, precisó.
El investigador recordó que durante ese período, ejerció como profesor adjunto de la universidad. “Pero qué pasa, en esta casa de estudios los salarios están en relación directa a la antigüedad. Nosotros arrancamos con cero antigüedad, entonces, el primer año inicié cobrando menos que mi becaria, algo así como tres mil pesos”, detalló.
“Allá (en EE.UU.) estaba muy bien, me casé con una correntina, estuvimos cinco años y extrañé bastante, pero a su vez cuando  llegue al país extrañaba lo que dejé: nuestra casa. Ella me apoyó, le gustó la idea de regresar acá y si bien en estos dos años tuve la posibilidad de volver a Estados Unidos decidí quedarme”, agregó el profesional.
Acuña precisó que fuera del marco académico, posee dedicación exclusiva en el CONICET para investigación, y también diez horas semanales de clases en la Facultad de Ciencias Agrarias en la cátedra de Forrajicultura. “Doy clases de posgrados en la UNNE; en la Universidad de Rosario; Universidad Nacional del Sur. Se pueden hacer muchas actividades. Y en investigación,  por parte del Estado, hay diferentes puentes  que se tienden a través de INTA y CONICET”, subrayó.
No obstante remarcó que el hecho de retornar al país, pese a tener posibilidades en el exterior, “es una decisión muy personal”. “Depende del interés de cada persona. En mi caso particular, mi interés siempre fue volver. En mi caso, me dedico a la parte de desarrollo de nuevos forrajes para animales y, en ese sentido, considero que el país está en una situación de mucha demanda, que viene justamente del  Norte donde la ganadería es cada vez más importante”, recalcó Acuña.
Al tener en cuenta el contexto del país y el exterior, Acuña analizó la importancia de volcar sus conocimientos en materia de forraje. “Consideraba que justamente tendría un lugar y haría  aportes importantes a nivel regional; además, quería formar mi familia acá”, insistió.
De esta manera, Acuña se encuentra por estos días expandiendo sus conocimientos junto a los estudiantes de Agrarias de la UNNE. Actualmente posee dos  niños, uno de cinco años y otro de dos, con quienes proyecta su futuro, en Corrientes.
Los casos de otros repatriados que trabajan en UNNE
Silvia Maza, quien se desempeña como titular de la  Secretaría General de Ciencia y Técnica de la UNNE, comentó acerca de las gestiones realizadas para traer a la casa de estudios, investigadores que se desempeñaron en el exterior.
“La gestión comenzó entre 2007 y 2008 y ya está terminando. Durante ese período se pudo retornar a los doctores Vera, Ortiz y Manuel Pullido de Ciencias Exactas y la doctora Carla  Zimermann que trabaja en la Facultad de Medicina”, detalló Maza.
Asimismo remarcó la importancia de que todos estos profesionales, ejercen la docencia. “Creando nuevos grupos de investigación y que son docentes full time de la universidad”, resaltó. 
Ficha Técnica
 
Vivió desde 2004 hasta 2009 en Estados Unidos.
Realizó una maestría y doctorado en la Universidad de Florida.
En 2007, el Instituto de Ciencias de Alimentos y Agricultura (IFAS) del Departamento de Agronomía de la Universidad de Florida le otorgó los premios “Paul Robin Harris” y “Charles E. Dean” por su destacada labor académica en el doctorado que cursaba en ese departamento. También ese mismo año, la CSSA lo consideró un “doctorando sobresaliente dentro del Departamento de Agronomía de una universidad norteamericana”.
En 2009, la Sociedad Americana de Cultivos (Crop Science Society of America o CSSA) le otorgó el “Gerald O. Mott Scholarship” un premio que se entrega anualmente a un estudiante que esté realizando su carrera de posgrado en el área de las Ciencias Agrarias en una universidad de Estados Unidos.
En Corrientes, es profesor adjunto de la cátedra de Forrajicultura de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNNE y también da clases en la Universidad de Rosario y Universidad Nacional del Sur.
Es investigador del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas).
(diario época, de Corrientes)
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