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Congreso: a las palabras se las lleva el viento

¿Cómo se mide la tarea de un legislador?. ¿Es por la cantidad de veces que habla en el recinto de la Cámara de Diputados o Senadores? La respuesta es NO. Ya que muchos de los que hoy hablan y hablan, no han presentado ningún proyecto y en algunos casos no participan de las reuniones de comisiones de trabajo donde radica fielmente el desempeño de un legislador.La cuestión es analizada en la edición Nº 111 del Semanario /6p.

Las comisiones de trabajos y las gestiones que se pueden realizar ante los organismos nacionales es la clave de la tarea de nuestros representantes. En los mejores años legislativos, es decir de mucha productividad, el promedio de diputados que “no hablaba” en el recinto era de unos  44 a 50 legisladores, de un total de 257 bancas. Con estos datos era lógico que en el 2011, un año improductivo en el Parlamento, sean 80 los que no se expresaron con la palabra en la Cámara de Diputados.




Hace pocos días el semanario “El Parlamentario”, prestigioso medio acreditado en el Congreso de la Nación, realizó un informe sobre la cantidad de palabras expresas en el 2011 por los legisladores. En el caso puntual de los Diputados se comprobó que 80 de estos no hablaron en el recinto.




 ¿Qué les pasó a estos legisladores que no hablaron en el Congreso? Acá es bueno recorrer los pasos previos a una sesión, porque al llegar al recinto ya está todo acordado y se sabe, de antemano, quienes van a hablar. Antes de que se confirme la realización de un plenario se convoca a los Diputados a una reunión donde se acuerdan los temas y se organizan para una sesión. Donde participan, el Presidente de la Cámara, los vicepresidentes, y los presidentes de bloques que forman parte de la “Comisión de Labor Parlamentaria”.




Comisión que tiene como principal función: preparar el orden del día por los asuntos despachados por las comisiones (es decir todo el trabajo de los diputados en la comisiones de agricultura, educación, justicia, entre otros), Informarse sobre los proyectos de las comisiones (quienes son los diputados que presentaron etcétera) y todo lo concerniente a la sesión desde los homenajes hasta el horario de la votación final.




Ya en recinto la prioridad “en la palabras” la van a tener, los presidentes de los bloques y presidentes de comisiones. Según el tema que se trate. Por ejemplo, si la cuestión es el presupuesto nacional uno de los primeros en hablar será presidente de la comisión de presupuesto que presenta el tema en el recinto, se llama “miembro informante” es quien abre el debate. En este caso el informante también hace mención a la tarea que se realizó en la comisión de presupuesto y habla de los aportes de otros diputados que expusieron en la comisión “aquel diputado que habló y trabajo en la comisión de presupuesto (que lo damos como un ejemplo, puede ser cualquier comisión) y que pidió obras para su provincia, ya no hace falta que hable, ya que el miembro informante lo esta representando en el recinto”.



Con los ojos puestos en las comisiones de trabajo:



Por eso el seguimiento de los legisladores debería estar acentuado en su tarea dentro de la comisiones de trabajo. Acá hay menos legisladores y mayor oportunidad para la defensa de sus iniciativas. De hecho es el primer paso para que avance un proyecto en el Congreso, primero tiene que aprobarse en las comisiones. Si el proyecto presentado es, para dar un ejemplo, sobre educación, la mayoría de dicha comisión debe aprobar el texto sino es imposible que se trate en el recinto.




En el recinto de la Cámara de Diputados hay 257 legisladores. Si todos hablaran las sesiones tardarían mucho tiempo. Por eso es importante la tarea de la Comisión de Labor Parlamentaria al determinar el tiempo que debería durar una sesión, este poco tiempo para hablar limita las posibilidades de muchos. Es decir que si no hablan en el recinto esto no significa que no trabajen.
Pero si no hablan en las comisiones de trabajo y no discuten proyectos que beneficien a su región estamos ante un legislador que se equivoco de “carrera política”. Porque es aquí justamente donde su tarea como representante del pueblo cobra real valor para el que fue votado.




Con respecto a las comisiones de trabajo que tiene la Cámara de Diputados debemos apuntar que el número de integrantes es determinado entre un mínimo de 15 y un máximo de 31, con varias  excepciones que son las comisiones de Asuntos Constituciones y Educación que pueden tener hasta 35, las comisiones de Relaciones Exteriores con 40 y la más grande Presupuesto y Hacienda donde puede tener hasta 40 Diputados.




En estas comisiones el diputado tiene, no sólo la posibilidad sino la obligación de participar, ya que puede presentar sus proyectos que pueden ser de Ley, de Resolución o de Declaración y defenderlos ante sus pares. Es aquí donde comienza su andar parlamentario…




En suma, la verdadera tarea de un Diputado está en las comisiones de trabajo que tiene la Cámara de Diputados de la Nación (46 permanentes). En el caso de los legisladores misioneros todos han tenido un buen desempeño en las comisiones…bueno casi todo. El caso Ramón Puerta es especial, es el misionero que tiene menos comisiones de trabajo…eso se debe, según sus asesores a que ocupaba, hasta hace poco la vicepresidencia 3ra de la Cámara de Diputados, lugar que tuvo que “entregar a otro” ya que al Peronismo Federal no le fue tan bien en las elecciones del 2011…
Por: Gerardo Strejevich



 



 

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