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Corrientes: ocho obreros murieron por un derrumbe en lo más alto de un edificio

Colocaban hormigón en la estructura de lo que sería un tanque de agua del séptimo piso cuando cedió parte de las bases. Junto a otros seis compañeros, quienes sufrieron heridas graves, cayeron desde 25 metros al techo de una casa vecina. Se vivieron escenas dramáticas de rescate. Sólo de milagro no hubo más víctimas.

Trece obreros de la construcción cayeron ayer desde lo más alto de un edificio de siete pisos, ubicado en el centro de la ciudad de Corrientes, cuando cedió parte de la estructura de un futuro tanque de agua, al que rellenaban con hormigón. El saldo fue terrible: ocho trabajadores murieron y el resto sufrió heridas graves.

Lo sucedido generó una investigación a nivel policial, judicial y administrativo para determinar responsabilidades dado que la obra en cuestión supuestamente debía estar paralizada por irregularidades descubiertas hace muy pocos días.

Las víctimas fatales fueron identificadas como Ramón Valentín Zacarías (49), Marcos Ramón González (28), Diego Hernán Rodríguez (25), William Arnaldo Valenzuela (32), Enrique Eduardo Sosa (23), Pablo Alejandro Medina, Jorge Ismael Acevedo (38) y Eduardo Luciano Acevedo (19). Estos últimos serían padre e hijo.
En tanto, los sobrevivienteson José Augusto Molina, Nelson Adrián Valenzuela, Carlos Valenzuela y Luis Alberto Pelozo. En tanto, al cierre de esta edición informaron a este medio de la internación de un sexto operario, llamado Pedro Fernández, en un sanatorio privado sin heridas graves. Este último, según fuentes oficiales, está fuera de peligro y había sido llevado al nosocomio por un particular que pasó por el lugar de la tragedia.

La mayoría presentaba golpes en la cabeza, cortes y traumatismos múltiples con fracturas.
Sólo de milagro no hubo más personas muertas porque la masa de materiales caídos desde unos 25 metros de altura pegaron contra el sector de una vivienda vecina, habitada por unSólo de milagro no hubo más personas muertas porque la masa de materiales caídos desde unos 25 metros de altura pegaron contra el sector de una vivienda vecina, habitada por una familia (incluida una anciana) que minutos antes se alejó fortuitamente del lugar.

De acuerdo a fuentes oficiales, la tragedia se produjo a las 13 en calle San Martín al 600, entre San Luis y Tucumán del barrio La Cruz, donde más de treinta hombres desarrollaban su trabajo.
“Primero se escuchó como un crujido y después sí dos estruendos muy fuertes; era como si se hubiera derrumbado una casa entera”, dijo Gustavo, un automovilista que estaba a cincuenta metros de distancia.
Apenas sintieron el ruido y “una especie de temblor” los vecinos salieron espantados de sus casas, mientras escuchaban gritos de auxilio de los obreros que estaban en distintas partes del edificio, la mayoría en horario de almuerzo.

Policías de la comisaría Primera, situada a una cuadra, fueron los primeros en acudir y solicitar la urgente presencia de Bomberos y personal sanitario ante dantesca situación.

A los pocos minutos comenzaron a llegar una a una la decena de ambulancias, autobombas y patrulleros, todo en medio de un caos generalizado.
“Hay heridos, hay heridos”, gritaban dos policías en el techo de la casa vecina donde fue a parar el grupo de víctimas. Desde entonces los socorristas comenzaron a desfilar en búsqueda de sobrevivientes. Así sacaron a ocho hombres con lesiones muy severas. De ese total nada más que uno pudo hacerlo caminando con el rostro cubierto en sangre. El resto salió con pérdida de conocimiento y en camillas.

Las escenas de congoja comenzaron a ganar espacio. Amigos de los accidentados lloraban desconsoladamente mientras hacían gestos elocuentes de no entender lo que pasó.
Según la información recabada por época, los hombres estaban en el sitio más alto colocando hormigón a la estructura de lo que iba a ser un tanque de agua, en el medio de los dos cuerpos principales del edificio, el delantero y el trasero.
Un motor estacionado sobre un acoplado en la calle bombeaba la carga que debía soportar los encofrados de madera y hierros. Con un sistema tubular el material era enviado desde un camión hacia el piso superior.

“Parece que no aguantaron los cimientos y se vino todo abajo. Conozco a los que estaban ahí arriba pero no soy amigo de ellos; yo estaba trabajando en otra parte y justo a esa hora yo y los que estaban conmigo paramos para comer algo como hacíamos siempre”, dijo un joven visiblemente conmovido.
Al derrumbarse parte de la estructura arrastró a los trabajadores junto a hierros, el material que cargaban y los andamios sobre los que estaban parados.

Como si fuera un alud cayeron hacia el costado derecho del edificio hasta dar primero contra una visera de seguridad (usada para contener posible caída de materiales) y después contra un techo de chapas y otro de losa de la casa lindera, en una planta alta.

La mayoría de los accidentados fueron encontrados en una habitación de esa vivienda. Dos de ellos estaban muertos en ese sitio, mientras otros dos quedaron sin señales de vida a algunos metros. Otros tres fallecieron cuando eran intervenidos quirúrgicamentel último falleció cerca de las 19 hs. La violencia del golpe en esa vivienda fue tal que tumbó parte de una escalera metálica y ocasionó fisuras en las paredes. “Esto es tremendo”, alcanzó a decir Enrique Zarabozo, dueño de ese domicilio. A medida que los familiares de las víctimas sabían de lo sucedido comenzaron a llegar tanto al escenario del accidente como al Hospital Escuela.

En ambos sitios la Policía dispuso de numerosa cantidad de efectivos para contener a decenas de personas consternadas. Desde la siesta y hasta la noche hubo cadena de rezos para pedir por la vida de los heridos y en el Banco de Sangre gran número de voluntarios hacían donaciones. Se solicitaban más de 300 dadores. Otra vez una tragedia sacudió a Corrientes.

Fuente: www.diarioepoca.com

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