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Crecimiento e inclusión, los cambios de las primeras décadas del siglo XXI

La licitación de la distribución eléctrica, reemplazando la existente, es una antigua demanda del interior provincial, condicionado por el abastecimiento irregular e insuficiente para un mayor despliegue industrial y aun para una más intensiva producción primaria. Además, para una mayor y generalizada mejora de la calidad de vida, en especial en alejadas zonas rurales a las que se va llegando con la electrificación rural. Pero esta distribución que supone una inversión de 235 millones era señalada como imprescindible tanto desde el gobierno como de la oposición e inclusive de parte de los entendidos en la materia.

Misiones padeció históricamente la exclusión eléctrica. Contra ella lucharon generaciones y generaciones, en las ciudades y en las chacras, porque las fuentes de energía se restringían a combustibles fósiles, y a la madera extraída del monte. Es ese aislamiento el que comienza a quebrarse en el 2003, porque cambian los modelos de provincia y de país. Y en el caso de la energía –como tantos otros- las soluciones no son mágicas ni azarosas. Responden a un proceso. Asís fue necesaria la Estación de San Isidro para bajar con toda su potencia la energía proveniente de Yacyretá. Antes Misiones tenía poco y nada para distribuir. Hoy la realidad ha cambiado ya que además de trazar estas líneas de distribución, empezó a desandarse el camino que llevará al gasoducto. Dentro de dos años, cuando estas concreciones finalicen Misiones habrá quebrado, por fin y definitivamente, su aislamiento.



Claro que para ello es necesario que los modelos de nación y de provincia continúen, que el crecimiento siga siendo la meta de la gestión de gobierno, y la distribución de la riqueza. Quien en estas vacaciones escolares de invierno pudo viajar en Buenos Aires se fue encontrando combustible en el camino a medida que se acercaba a la Capital Federal. Alguien puede pensar ingenuamente que este hecho es aleatorio?. O el resultado de aceitadas relaciones de los poderes económicos concentrados entre sí, con mantenimiento de las hisóricas prerrogativas. Más ahora que ganaron los votos de Recoleta y Belgrano, donde viven muchos de los empresarios más ricos del país. Los mismos que van a comer a Puerto Madero o compran en Palacio Bullrich, donde los precios resultan hasta ofensivos para el interior profundo.



Tampoco es aleatorio que sea el país en general el que sigue creciendo año a año a un promedio de más del 7% en los últimos 8 años y a razón de 9,2% en el 2010. Que superan la media nacional provincias como Misiones, las regiones Nea y Noa y Santiago del Estero. Y que no haya superado la media la rica provincia de Santa Fe. Porqué las diferencias?. Porque en el país, en esas provincias y regiones que crecieron hay redistribución de la riqueza. No en Santa Fe. Ni en Buenos Aires. En la Capital Federal la red sanitaria de hospitales y centros de salud públicos funcionan con muchas dificultades porque no tienen presupuestos suficientes, a pesar de que el actual jefe porteño que va por la reelección no ha gastado todo el dinero que sí tenía para invertir.  Y tampoco en Santa Fe, una de las provincias más ricas del país, integrante de la cerealera Pampa Húmeda, que nada dijo, por ejemplo, del reciente acuerdo firmado por la Nación con China para una nueva y más voluminosa exportación de aceite de soja. En Santa Fe está radicado el mayor exportador mundial de aceite de soja. Pero es en esta misma provincia gobernada por un socialista donde no hay una redistribución de la riqueza vía impuestos. Por ejemplo y, de hecho, fue una de los grandes Estados provinciales que debió ajustar en algo sus alícuotas porque las arcas oficiales estaban en rojo. Es que en lugar de suscribir un modelo de desarrollo inclusivo habían optado por seguir la visión sesgada de la riqueza concentrada “del campo”.



El mismo día que Misiones recibía los 235 millones de pesos para la redistribución eléctrica, algo menos Corrientes para el anillo energético de su zona Sur (la región ganadera y cerealera más rica de la Provincia), en Santa Fe, en una pequeña ciudad había otra inversión millonaria para la producción de biodiesel. Al día siguiente Crstina de Kirchner inauguraba en Santiago del Estero el Escudo Norte de radarización para el combate del narcotráfico –que incluye a Misiones- y destacaba que esta provincia –históricamente una de las más pobres del país- había crecido en los últimos ocho años un 9 %, es decir dos puntos más que el país.
Estas son las cuestiones sustantivas de las que no se habla en los medios concentrados. Porque no conviene a los intereses económicos concentrados que se sepa. El ejemplo puede cundir, por un lado, y, por el otro, lo peor para ello puede haber adhesión ciudadanía y resultados electorales que favorezcan los modelos de distribución.



Porque hay que ver que en el Patio Bullrich se pueden vender artículos lujosos a precios siderales porque hay un consumo interno que sostiene desde la producción primaria a la industria nacional. Es decir sostiene a los dueños de las empresas y sus gerencias que son las que consumen en los exclusivos lugares del Norte porteño –muy distinto del Norte del país-. Desde la elaboración de de harina a la fabricación de autos –aunque siga existiendo una parte que se hace en Brasil, los records de consumo están abriendo plantas fabriles locales-, pasando por la de cámaras fotográficas digitales, computadoras, clavos. Sí, clavos. En los ’90 Argentina hasta había dejado de fabricar clavos: eran más baratos los que venían del Sudeste asiático.



Esta es la realidad que está salvando a la Argentina, que no sólo le devolvió confianza en si misma, prestigio internacional, sino y fundamentalmente le devolvió la posibilidad de vivir en dignidad, con cada vez menos pobres, con cada vez más ocupados. La Presidente recordaba que la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Cariba) daba cuenta que la Argentina es el único país de la región que “no reprimarizó sus exportaciones”. Por el contrario fue la que de modo sostenido fue agregando valor a sus producciones. Es otro resultado de los modelos nacional y provincial.



Misiones llegará con más energía al Norte donde hay una industrialización incipiente, también porque quiere iniciar la era de la industrialización de la Provincia, otra de las deudas históricas por saldar. Confía que con ello llegará también el mayor empleo, la generación de más riqueza para distribuir en hospitales, escuelas, universidades, juzgados, comisarías, viviendas. Para continuar con un crecimiento que supera la media nacional desde hace ocho años.



 




 

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