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Crimen de la anciana: dramático relato de su hija

Dijo que su madre estaba deprimida por su segunda viudez. Y que la noche del crimen su hija mayor -tenía cinco años- estaba por quedar a dormir en la casa de su abuela. “Gracias a Dios no se quedó, porque sino no se qué hubiera pasado”, dijo. Un investigador privado contratado por la familia dijo que “todos los datos conducían a Rojas, Vázquez y Jara”.

“Tengo algunas lagunas, pero voy a intentar responder todo”, se sinceró Daniela Insaurralde cuando se sentó a relatar lo que se pudo enterar sobre el homicidio de su madre, Ercélides Dávalos, quien fue ultimada a golpes en su casa en la noche del 27 de julio de 2001. La mujer, empleada del Poder Judicial, relató cómo halló a su madre luego que la empleada doméstica la hallara tirada en el suelo.




Insaurralde dijo que su madre se hallaba deprimida por su segunda viudez, ocurrida meses antes, pero era una persona sin mayores achaques pese a sus 79 años. “Esa noche, mi hija más grande -tenía cinco años- estaba por quedarse a dormir con su abuela, pero después nos fuimos todo para mi casa y mamá quedó con el electricista y Chiquita, su empleada doméstica”, explicó.



Al otro día, Daniela dijo que fue Chiquita quien los despertó para avisarles que Ercélides estaba desvanecida en el piso. “Cuando llegué a la casa vi que salía agua por debajo del portón y cuando entré la encontré tirada en el piso, boca arriba. Cuando intenté levantar uno de sus brazos noté que estaba rígido y ahí me di cuenta que estaba muerta”, sostuvo.



Insaurralde indicó que “en su habitación encontré los alhajeros abiertos sobre la cama, sin las joyas que guardábamos en su ropero” y dijo que luego contrató a un investigador privado para tratar de aportar pruebas a la investigación.”En estos nueve años hice panfletos, me metí en las villas y muchas otras cosas tratando de saber quién mató a mi mamá”, afirmó.



La mujer dijo que “llegué a culparme de la muerte de mi madre porque esa noche olvidé sacar la basura antes de volver a mi casa”; y agregó “a mi mamá la cuidábamos tanto y no nos sirvió de nada”.



Una vecina de la víctima, de apellido Bondarchuk, fue la primera en comprometer a Cristina Liliana Vázquez, apodada “La reina del martillo”. Dijo que “en varias oportunidades la vi a Cristina hablando con la señora”, en referencia a la víctima. Además, dijo que en varias ocasiones la vio pasar “borracha o bajo los efectos de drogas”.



Un ex policía devenido en remisero e investigador privado, de apellido Texeira, contó que fue contratado unas tres semanas después de ocurrido el crimen. “Empecé con varios sospechosos pero luego la lista se fue depurando y quedaron estas personas. Para empezar a trabajar me contacté con la Dirección de Investigaciones para saber qué información ya manejaban”, explicó.



El hombre dijo que “en la Chacra 181 me contacté con el jardinero de la víctima y él me contó que la noche del crimen ‘Kolyno’ (Jara) había llegado con la ropa sucia y después desapareció junto con su pareja (Cecilia Rojas)”.
Texeira dijo que “la investigación iba de un lugar a otro pero siempre terminaba en ellos” dijo, refiriéndose a los tres imputados que tiene el caso.



El investigador dijo que “ya cuando había dejado de trabajar para la señora Insaurralde, subió a mi taxi una chica apodada Fany, conocida de Liliana Rojas. Yo la reconocí, le pregunté por Rojas y me contestó que ‘había matado a una vieja y se había fugado’”.



Los policías que prestaron declaración luego no aportaron nada que pudiera comprometer a beneficiar a los tres imputados.



Durante toda la audiencia, Cristina Liliana Vázquez fue la que más inquieta se mostró y en todo momento charló con sus abogados, Ricardo de la Cruz Rodríguez y Liliana Kuklas, a quienes les hacía acotaciones mientras los testigos declaraban.

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