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POSADAS

Crimen de la anciana: la “reina del martillo” se declaró inocente

Cristina Liliana Vázquez (27), procesada por el homicidio de Ercélide Dávalos (79) ocurrido hace casi nueve años, dijo que la noche en que ocurrió el homicidio estaba en la casa de una amiga, en Garupá. Admitió que en ese entonces consumía drogas y cree que ese fue uno de los motivos por los que le cargaron la responsabilidad del crimen. Ricardo Omar “Kolyno” Jara (29) y Lucía Cecilia Rojas (28) se abstuvieron de declarar.

A casi nueve años del crimen de la anciana Ercélide Dávalos, de 79 años, la Justicia sentó en el banquillo de los acusados a Cristina Liliana Vázquez, Lucía Cecilia Rojas y Ricardo Omar Jara, quienes podrían ser condenados a prisión perpetua si el Tribunal Penal 1 los halla culpable del hecho.



En la primera jornada del debate oral y público que se realiza en el subsuelo del Palacio de Justicia con una fuerte custodia del Servicio Penitenciario Provincial, sólo Vázquez aceptó declarar ante los jueces Marcela Leiva, Fernando Verón y Selva Raquel Zuetta. La joven, que ahora tiene 27 años, negó cualquier vinculación con el crimen y aseguró que en la noche del 27 de julio de 2001 estuvo en la casa de una amiga, en Garupá, donde permaneció hasta la noche del día siguiente, cuando regresó a Posadas para ir a bailar a un boliche.



Vázquez, que luego fue apodada como “la reina del martillo”, era vecina de la víctima. “Vivía a cuatro casas de la mía pero nunca charlé con ella, sólo la saludaba cuando pasaba por el frente”, dijo.



Tras admitir que conocía a Rojas “del colegio” y a Jara “de consumir drogas y bebidas”, la joven dijo que partió hacia Buenos Aires “después de ser sobreseída por la Justicia, porque me habían ofrecido un trabajo donde iba a ganar bien”, aseguró.



La imputada aseguró que en un hotel de Buenos Aires fue víctima de un asalto por parte de un vecino que le sustrajo el dinero que tenía tras amenazarla con un arma y advertirle que sabía que no había llegado “limpia” de Misiones. Lo curioso del caso es que Vázquez pudo realizar una denuncia por la sustracción de su documento de identidad y también tramitar ante la Anses su Clave de Identificación Laboral para poder continuar trabajando en un restaurante de Buenos Aires.



La fiscal Liliana Picazo hizo centro en una serie de escuchas telefónicas realizadas durante el tiempo en que Vázquez estuvo prófuga. La joven respondió sin ponerse nerviosa y negó que su familia haya “arreglado” testimonios para tratar de beneficiarla.



Sobre su situación de prófuga, indicó que “mi abogado me decía que estaba trabajando, que todo estaba bien”. Y agregó que “en esa época vine a Posadas y no fui a la casa de mis padres porque la señora Insaurralde (hija de la víctima) pasaba por el frente y me insultaba”.



De los testimonios escuchados, el más interesante fue el de la médica forense Mónica Palacios, quien sostuvo que las lesiones que la víctima presentaba en la zona del cráneo eran más compatibles con la culata de un arma que con un martillo.



El Tribunal es presidido por Marcela Leiva, quien está secundada por Fernando Verón y Selva Raquel Zuetta, mientras que la fiscalía está a cargo de Liliana Picazo.



Los magistrados rechazaron una serie de nulidades sobre la conformación del Tribunal y también sobre algunas de las pruebas incorporadas al expediente.

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