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Declaran patrimonio cultural misionero, la primera imprenta de Latinoamérica

“La imprenta representó en su momento una oposición al régimen imperante de entonces que no permitía imprimir cualquier cosa, y el ansia civilizatorio de buscar la verdad, impulsado por los jesuitas de aquel momento, al lado de nuestros hermanos de los pueblos originarios, que llevaron adelante una función social, educativa, de conocimiento sin par”, precisó el presidente de la Legislatura Carlos Rovira al fundamentar su proyecto de ley para declarar patrimonio cultural y decidir el rescate de la imprenta que funcionó en la Reducción de Loreto.


 

Por unanimidad el proyecto fue sancionado en la sesión del jueves. Se trata de la ‘Imprenta Guaranítica Misionera’, ubicada actualmente en el Museo Histórico Nacional del Cabildo y la Revolución de Mayo de Buenos Aires.


 


La imprenta fue forjada por manos guaraníes en las reducciones de Loreto, bajo la dirección de los padres jesuitas. Nació originalmente por la necesidad de estampar catecismos, gramáticas, vocabularios y manuales en la lengua guaraní, para el uso de los sacerdotes como herramientas de evangelización.


 


Es considerada por historiadores como la primera imprenta rioplatense, fundada 65 años antes que en Córdoba, y 85 antes que en Buenos Aires, cuando no existía ninguna en Asunción ni en Santiago de Chile, y cuando aún en las grandes ciudades europeas se había desarrollado relativamente poco y era enteramente desconocida en importantes centros culturales del viejo continente.


 


La declaración de patrimonio cultural abarca -además- a bienes mueble, libros, documentos, manuscritos, dibujos, ilustraciones, grabados, proclamas, obras literarias y objetos de arte que por su origen revistan un valor histórico cultural para la provincia de Misiones.


 


El autor apunta al Centro del Conocimiento como el órgano de aplicación, que tendrá la responsabilidad de llevar adelante el recupero de la Imprenta Guaranítica Misionera y de los bienes que se encuentren dispersos en otras provincias o países, para ser exhibidos en el Salón de los Tesoros del organismo.


 


 


Rovira recordó que “la imprenta representó en su momento una oposición al régimen imperante de entonces que no permitía imprimir cualquier cosa, y el ansia civilizatorio de buscar la verdad, impulsado por los jesuitas de aquel momento, al lado de nuestros hermanos de los pueblos originarios, que llevaron adelante una función social, educativa, de conocimiento sin par”.


 


“Es una reivindicación histórica, en el año histórico del Bicentenario, y Dios quiera se nos permita traer la primera imprenta de Latinoamérica, que fue y es misionera”, resaltó el diputado.


 


“Es hacer justicia con un presente que signifique consideración y posibilidad de conocimiento palpable de nuestra herencia, de nuestro patrimonio completo”, manifestó.


Se trata de “recorrer el camino no recorrido, llenar de sustancia y de corazón tantos años de olvido, para que las futuras generaciones tengan una conciencia mucho más acabada de lo que significa ser misionero y sientan un orgullo palpitante en el corazón, como el que yo siento”, dijo el legislador.


Fundamentos del rescate


En los fundamentos de su iniciativa, Rovira explica que “la idea responde a un anhelo que cavilo hace varios años y se recuesta en una férrea convicción de revalorizar y fortalecer nuestra identidad, a través de la conciencia de lo que fuimos y somos; en esa inteligencia recuperar nuestro legado, nuestro arte y ciencia diseminado en otros lugares es esencial y una pieza clave en la revalorización y reconstrucción de nuestro ser misionero”.


 


“Entiendo que el contexto no puede ser mejor, es el momento y tiempo propicio, en el cumplimiento de los doscientos años del nacimiento y albores de liberación de nuestra patria, que la nuestra, nuestra patria chica, comience a liberarse y a festejar en el reencuentro de nuestras raíces, de nuestra identidad, de nuestro ser auténtico, único e inigualable. Y no entiendo otro modo de lograr con éxito esa empresa que no sea recuperando lo nuestro, nuestro legado, aquello que nos dejaron nuestros hermanos guaraníes de la mano de los jesuitas, sino recuperando nuestras obras, nuestro arte, nuestra ciencia, nuestra cultura”, agrega el legislador.


 


Señala que “la imprenta misionera se alza necesariamente como un ícono de nuestra tierra, un logro en ingeniería, técnica y despliegue intelectual inigualable, donde se conjugaron en perfección los conocimientos de los jesuitas con el ingenio y destreza descomunal de los hermanos guaraníes, y cuya creación produjo cambios profundos y fecundos en el Virreinato del Río de la Plata, que solo se logran a través del vehículo insuperable de la transmisión de las ideas y los pensamientos”.


 


“La labor de los jesuitas y los guaraníes en las reducciones fue inmensa, y luego de la devastación de las misiones gran cantidad de sus obras se dispersaron en otras provincias y también en otros países. Se pueden encontrar manuscritos producidos por indígenas de las misiones en el British Museum de Londres, como así también algunos manuscritos producidos por los indios de las reducciones se encuentran en el Archivo Histórico de Madrid”, comenta Rovira.


 


“La elección del Centro del Conocimiento como autoridad de aplicación no es caprichosa; constituido como el emblema del conocimiento y la cultura en la provincia, cuenta con la infraestructura apropiada y tecnología de punta necesaria para guardar y conservar de modo seguro las obras que se recuperen, y no menos importante, para exhibirlas y socializarlas a Misiones, al país y al mundo”, concluye.


 

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