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Defender derechos, hacerse oír, también es seguir creciendo

En un contexto en el que miradas atentas –otras, intencionadas- siguen la evolución de la economía, en una crisis internacional del mundo industrializado que no encuentra fin, Misiones salió a defender los precios de la materia prima de una producción emblemática, la de la yerba mate. Allí se lo vio al titular del Poder Ejecutivo ponerse a la cabeza de los reclamos, gestionando a nivel de la Presidenta de la Nación. Y obtener resultados. Porque desde el acuartelamiento policial, el gobernador Maurice Closs se mantuvo en un rol activo de enfrentar los problemas, buscando solucionarlos con la gestión personal que llegó a demandar horas y horas de vigilia.

Y mientras acompañaba a su ex compañero de fórmula desde su nuevo rol, el de senadora de la Nación Sandra Giménez también tenía palabras de reconvención para sus pares. “Veo demasiado café en estas bancas, que representa trabajo colombiano, y poco mate y té, que representan el trabajo argentino. De 18 mil productores misioneros y 13 mil tareferos”. En la Cámara más federal del Congreso, porque allí están representados de manera expresa los Estados provinciales está admitida una bebida extranjera y no la que ha sido calificada por la Presidenta de la Nación, como la infusión nacional. Tal el caso del mate. Contradicciones típicas de la Argentina, que no logra internalizar el federalismo.


En esta nueva embestida misionerista por hacer valer sus derechos, por supuesto que hubo varias ausencias. Desde la de una provincia que se pretende socia, a pesar de que plante apenas el 10 por ciento de yerba mate en su territorio, como es la de Corrientes. A un principal productor-molinero, como es el diputado nacional Ramón Puerta, que nada hizo desde su banca para llegar a un precio sostén para los más débiles de la cadena: pequeños productores y con ellos los tareferos; secaderos cooperativos. No es de extrañar si se tiene en cuenta que fue uno de los artífices de la disolución de la Comisión Reguladora de la Yerba Mate (Crym) y con ella del Mercado Consignatario que, justamente, reequilibraban la actividad a favor de los más chicos.


Claro que sí estuvo disponible para atender a Eduardo Buzzi, titular de la Federación Agraria Argentina, un mes antes que la Filial Misiones decidiera abandonar la Mesa Yerbatera para ir a hacer piquetes en las rutas nacionales 12 y 14. Habrá pensado, una vez más, que un conflicto público mella la imagen del gobernador Closs. Y habrá advertido, una vez más, que esto no ha sucedido. A nivel provincial Closs salió con más avales que antes de la crisis, inclusive de parte de quienes no son habitualmente sus seguidores, pero que le reconocían el haber actuado en la dirección correcta.


Que suele ser de difícil resolución. Y a veces demanda litigar en la Justicia. Como fue lo que ocurrió con el caso de una empresa de telefonía celular que pretendía desconocer las atribuciones provinciales para sostener su propia política fiscal. Cuidar los propios recursos demandó, también, enfrentar a al empresa Claro y terminar la demanda con un ulterior reconocimiento de las facultades constitucionales y el recupero de 300 millones de pesos, que estaban en juego.


No todos están en la atención de la gestión. Por caso, en el combate diario de la pobreza estructural. No se ven acciones en materia de desarrollo social, no obstante a que hay una política de Estado vigente. Que, en realidad, viene canalizándose a través de otros Ministerios. Cuando no del Consejo Provincial de Políticas Sociales.


La expansión económica se ha ido logrando con ingentes esfuerzos de asalariados, empresariado, Estado. Sin ir más lejos, la sustitución de importaciones que suele ser el caballito de batalla mediático –es trabajoso identificar noticias- produce faltantes que, justamente, necesitan ser cubiertos. Pero eso demanda esfuerzo, inversión y tiempo. Y a la corta y a la larga supone, felizmente, nuevas fuentes de trabajo. Nuevas empresas, generación de riquezas.



Sobre el fin de semana, la sociedad se hizo un tiempo para recordar los atropellos de aquel golpe del 24 de marzo de 1976, acaso la página más negra de la historia argentina, cuando se suprimieron todos los derechos: a la vida, a la libertad, a la justicia. Y fue posible advertir también el nuevo tiempo de afianzamiento democrático: los intendentes municipales recibían emisoras de frecuencia modulada, para que todas las voces estén en el aire comunicacional. En pos de una Argentina, una Misiones, de iguales.
 


 


 


 


 



 

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