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Dejando Huellas: la solidaridad con el otro, “la verdadera cara del amor”

En su columna televisiva de los días martes, por C6Digital, el especialista en neurocirugía infantil Mario Armando Barrera citó una frase de líder pacifista Mahatma Gandhi quien sostuvo que se debe desarrollar la capacidad de ser solidarios “pues sino el miedo nos paraliza y comenzamos a justificar el régimen”. Para el médico, la frase encierra mucha verdad. En tal sentido, relató que en una recorrida por el Hospital de Pediatría “Dr Fernando Barreyro” empezó a observar su cara solidaria.

“Me invadieron sentimientos de alegría, satisfacción y admiración”, dijo Barrera. Recordó también que de niño su madre solía repetir una frase muy sencilla: una mano lava la otra y las dos lavan la cara.

“Nuestra gente es solidaria. Entendí en el Hospital que el amor nos junta pero el dolor nos iguala. Ese sentimiento solidario, resalta, se manifiesta en una sala de espera de Terapia Intensiva donde la vida suele tener otro ritmo, que no se mide en minutos u horas. Se mide en partes médicos, goteros, en dosis de medicamento. En cada pasito adelante para la mejoría o prepararse para lo peor”, aseveró el neurocirujano

Barrera sostuvo que se trata de un costado que pocos se detienen a observar. Historias duras de vida, con muchas carencias y que el Hospital, como institución, “a través de esa gente maravillosa que trabaja en él” les da cobijo, calma el dolor y reconforta el alma.

“Nadie puede ser insensible al dolor, al padecer de un niño enfermo, cada uno lo expresa de una forma diferente pero en el fondo todos sienten lo mismo”, puntualizó.

En este sentido, expresó que los fines de semanas se reciben visitas de personas solidarias que llegan con pequeños regalos, caramelos o tan solo su presencia. “Con un abrazo sincero y el poder sanador de escuchar”, agregó.

En el envío televisivo, Barrera dijo haber sido testigo de esas visista que muestran una única muestra en las personas. “La cara solidaria. Miembros de diferentes iglesias, grupos de jóvenes, abuelos, distintas ONGs, pero todas con un mismo objetivo: aliviar el dolor”, manifestó.

Además, aseguró que también vio cómo se renueva el espíritu y se hincha el pecho de emoción de todos aquellos que resignan su tiempo en beneficio del otro. “La verdadera cara del amor, ya está todo dicho. Ama a tu prójimo como a tí mismo”, recordó.

El especialista señaló que el Hospital escribe todos los días esa historia. “Recibe al que necesita, da respuesta a la necesidad de todos sin importar su origen.- Este es un costado que poco se mira. Es cierto -admitió-, con muchos errores que siempre se está dispuesto a enmendar. Los que trabajamos allí somos los primeros en querer mejorar, aunque siempre trasciende más la insatisfacción que la buena noticia puesto que esto se ve, sencillamente, como una obligación del Estado”, consignó.

Según el médico, para un crecimiento sano institucional se necesita, como en otros ámbitos de la vida, el reto cuando no está bien y el estímulo cuando se va por el buen camino. “Estoy orgulloso de mi Hospital de Pediatría”, cerró.-

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