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Del Balzo intentó defenderse pero fue acribillado a balazos

Fue uno de los momentos relevantes del juicio oral iniciado este miércoles para esclarecer el crimen del abogado Roberto Del Balzo, cuando al ser apuntado con el arma reglamentaria del ex policía Hugo Omar Kondratiuk, intenta defenderse y recibe disparos en ambos brazos, tórax y el mortal en la ceja izquierda. Este último con orificio de entrada pero no de salida.

La primera jornada de debate insumió 8 horas, ocasión en que primero prestó declaración el ex policía y luego se negó a hacerlo el otro imputado, el estudiante de abogacía Jorge Da Rosa. Llegó después el turno de los peritos El médico Policial Walter Romero analizó los elementos probatorios de su accionar en la causa: que demostrado que Del Balzo recibió disparos de una pistola 9 milímetros en ambos brazos, tórax y en la ceja izquierda con orificio de entrada y no de salida, herida ésta que terminó con su vida.


 


Quedó comprobado también con el testimonio del médico que antes del impacto fatal hubo un tiroteo en secuencia, que denota la intención del abogado de “pelear por su vida”. Con respecto a las pericias de la bioquímica policial Edith de los Ángeles Gonzales, ambos imputados, la víctima y la oficial Acuña presentaban en el dorso y palma de las manos valores de Plomo, y otros metales que superaban los valores normales. Secuencia que confirma el disparo de armas de fuego en la escena del crimen.


 


Por último el licenciado Balmaceda perito policial no encontró restos de cigarrillos en el césped, (Kondratiuk dijo haber fumado en el hall de entrada de la vivienda), sin embargo confirmo que en las escaleras de la entrada se halló el equipo de terere que nombro uno de los imputados en su declaración y que habrían compartido con la víctima los asesinos.


 


Las vainas servidas, las marcas y huellas de disparos en puntos estratégicos de las viviendas fueron referidas en forma grafica por el especialista en una exposición de más de una hora y en la que además se pudo comprobar por ejemplo propio de uno de los imputados (Kondratiuk) que la única forma que tengan valores de metales en sus manos es que hubiesen realizado un disparo.


 


El ex policía incriminó al otro imputado y éste se abstuvo Con una serie de contradicciones en torno de dónde estuvo y qué hizo el día del crimen, el ex policía Hugo Omar Kondratiuk finalmente prestó declaración ante el Tribunal que lo juzga por el asesinato del abogado Roberto Del Balzo. Lo hizo incriminando al otro imputado, el ex estudiante de abogacía Jorge Da Rosa, a quien dijo conocer “apenas” porque ambos eran oriundos de Jardín América. Pero que, al mismo tiempo, era quien intercedía por él para lograr su traslado desde Puerto Iguazú, donde prestaba servicios, a una unidad más próxima a su ciudad de origen.


 


En cambio, Da Rosa se abstuvo de hacerlo, como había sucedido ya en la tapa de Instrucción. En el ínterin le pide al conocido usar su casa para higienizarse y descansar porque “hacía 36 horas corridas que trabajaba” habiendo viajado a Posadas-con escala en Jardín- para realizar trámites.

Dice que almuerzan juntos “en La Placita y se van en colectivo –línea 03- a la casa de Del Balzo”. Este último le pide entonces sus documentos y entre 1.000 y 1.5000 pesos para gestionar su traslado. Confirma que en todo momento tiene el arma reglamentaria en una mochila que retiene a sus pies, cuando tras haber llegado a la casa del abogado, todos comparten un tereré. Del que no hubo rastros según las pericias policiales de la escena del crimen.

El ex policía da cuenta seguidamente que es da Rosa quien le quita el arma, aunque no puede explicarle al Tribunal cómo lo hace, habida cuenta que la mochila que la guardaba la tenía en el suelo junto a sus pies.

En cambio continúa su relato diciendo que el ex estudiante se aleja para mantener una conversación aparte con Del Balzo, escuchando más tarde un grito y disparos, sin poder precisar cuántos. Afirma que luego fue amenazado por Da Rosa y obligado a salir en auto del lugar. Dice haber recorrido la ciudad pero que no podía precisar por donde había circulado porque no la conoce. Y que finalmente vuelca el coche y se entrega, aviene al arresto de los uniformados que lo seguían, entregando también el arma, que estaba en su poder porque se le había caído dentro del auto al ex estudiante.

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