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Denunciaron a mujeres mbyás por traer niños a mendigar a Posadas

El director de Asuntos Guaraníes Arnulfo Verón dijo que se constató que mujeres de la aldea de Cuñá Pirú habían traído a Posadas “niños pequeños para mendigar procedentes de San Ignacio”, por lo que se radicó la pertinente denuncia en la Justicia Correccional y de Menores. “Además, estas mujeres habían cometido un doble delito para el derecho consuetudinario de los pueblos originarios: el uso de niños para pedir limosna y la violación de la orden del cacique de no hacerlo”.

Verón dijo que “encontramos a los niños llorando, por querer volver a sus hogares y se constató que estaban en Posadas desde el sábado, así que se dio intervención a Salud Pública para saber en qué estado de salud se encontraban, se los devolvió a sus hogares y se radicó la denuncia en la Justicia de Menores”. Dijo que estas mujeres buscaban con la mendicidad de los pequeños “evitar el trabajo en las aldeas, en el cultivo de la tierra o en la realización de artesanías”.




 


Por otra parte, el funcionario encuadró en las políticas de Estado que lleva adelante el Gobierno la próxima incorporación de jóvenes mbyás a la Brigada de M;onte XII del Ejército. “Es la incorporación al Ejército de San Martín, de Belgrano, de Andrés Guacurarí”, puntualizó Verón para señalar que además del entrenamiento militar los jóvenes accederán “a la educación occidental a nivel terciario para la capacitación de alguna tecnicatura que les permita un desempeño laboral”.



 


N. de la R: La mendicidad de los niños merece la mayor de las condenas. En este caso además fue un virtual secuestro a pesar de que la costumbre en las aldeas es llevar niños de otras familias de visita. Tal vez esta buena práctica de denunciar a las mujeres mbyás que “gerenciaban” a los pequeños se extienda a los “blancos” donde también hay madres y padres que envían a sus hijos a mendigar. Porque lejos de “criminalizar” la pobreza, la intervención de la Justicia podrá revertir lo que, en definitiva, no es más que otra forma de “trata de personas”. Por eso la tarjeta roja.

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