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POSADAS

Desmantelan instalaciones del viejo Puerto de Posadas

Los trabajos a cargo de un grupo de operarios comenzaron con la extracción de los machimbres del cielorraso y luego continuarán con el desmoronamiento de las paredes. En el antiguo conjunto de edificios -cuya base ya quedó bajo las aguas- funcionaron durante mucho tiempo oficinas de la Prefectura Naval Argentina. Además, una Delegación de Migraciones, la Administración Provincial de Vías Navegables, Puerto y Obras Hidráulicas, la Dirección de Construcciones Portuarias Provincia de Misiones, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) juntamente con Senasa. Desde el amarradero contiguo zarpaban las distintas embarcaciones y en uno de los sectores operaban las lanchas que se dirigían a la ciudad paraguaya de Encarnación brindando el servicio de transporte de pasajeros.

HISTORIA DEL PUERTO



El Puerto de Posadas tiene su origen en el siglo XVII al fundarse el pueblo de “Nuestra Señora de la Anunciación de Itapúa” (hoy Posadas), trasladada luego a la margen derecha del río Paraná.



En este lado, quedaron pocas familias, luego tomó el nombre de “Rinconada de San José”. Por el precario puerto entraban y salían mercaderías rumbo a Buenos Aires y Santa Fe.



Consta en el Decreto de erección y división territorial del departamento de Candelaria N°148, promulgada por la Cámara de Representantes de la provincia de Corrientes.



En este mismo año, al fundarse el Departamento de Candelaria como Capital de Trincheras de San José, se habilitó el Puerto, y el Consejo Municipal destinó 32 pesos fuertes para arreglar el camino al puerto (Bajada vieja).



Constituye este el primer antecedente oficial del Puerto de Posadas: Con anterioridad ya servía como puerto a la Reducción de Nuestra Señora de la Anunciación de Itapúa, la cual fue fundada por el Padre Roque González de Santa Cruz el 25 de marzo de 1615.



La explotación de yerba mate y de la madera, impulsó el desarrollo de la navegación del alto Paraná, y el Puerto de Posadas (ex Trincheras de San José) se convirtió en el principal de todos los puertos alto paranaenses.



El embarque y desembarque de pasajeros y mercaderías se efectuaba en una simple playa de arena frente a las ex instalaciones de la Prefectura Posadas (demolidas en el año 2000 para la construcción de la actual Avda. costanera norte Monseñor Jorge Kemerer). Como era puerto natural, las operaciones se efectuaban con muchas incomodidades. Se puede tomar esta zona como cuna de la ciudad de Posadas.
 




Federalización de Misiones Año 1881



El 19 de enero de 1882, el Poder Ejecutivo Nacional designa Gobernador del flamante Territorio Nacional de Misiones al Coronel Rudecindo Roca, a la sazón Jefe del Regimiento 3 de Línea Infantería, destacado en Corrientes.



El Gobernador Roca, en su primera comunicación al Ministro del Interior Dr.Bernardo de Irigoyen, finaliza diciendo:



“En tanto que elegida Posadas en Capital de Misiones, se convertiría en un rico mercado para todos los productos de los Departamentos limítrofes de la Provincia; y acrecentaría la población, próspera y respetable por la acción concurrente, por la acción de Gobierno Local y el de la Nación. Posadas derramaría en los amplios veneros de la campaña correntina la fecunda savia y benéfica influencia que recibiría del exterior y de todo el Territorio de Misiones”



El 26 de septiembre de 1908 el Congreso Nacional Sancionó la Ley N°5970 que dispuso el emplazamiento del puerto, concediéndole el carácter comercial; se adjudicaba la explotación por 50 años al Sr. CARLOS CALASTREME, debiendo el empresario hacerse cargo de la obra proyectada de madera, con servicio de guinches y galpones.



Por decreto presidencial del año 1913, los derechos y obligaciones para la construcción del puerto, muelle, y explotación, pasa a un grupo francés denominado ALEU & DUPON, fue inaugurado en el año 1914, a partir de entonces, la gente dejó de subir y bajar a los barcos en carros playeros que se adentraban en la costa fangosa y hasta a “babucha” de los estibadores. De esta manera se suprimió el sistema de embarque o embarcadero que se hacia en la playa. La construcción de madera alcanzaba apenas a 50 metros de longitud.



Comienza entonces un período de esplendor para la navegación por el Alto Paraná, tal vez el más rico en anécdotas, convirtiéndose Posadas en un punto de referencia fundamental en el interior del país, por la gran dinámica que registraba su actividad portuaria.



En los costados de la Bajada Vieja se instalaron casas de familias, comercios de diferentes ramos y las bailantas, por donde pasaban los mensúes y navegantes, antes de emprender el viaje a los yerbales u obrajes altoparanaenses.



El puerto era un hervidero con la llegada y salida de buques, operaciones de carga y descarga de mercaderías y pasajeros, etc.; las tareas ocupaban alrededor de 600 estibadores.



Cifras elocuentes que demuestran la intensa actividad portuaria son las del año 1911, cuando operaban 2.224 embarcaciones, y en 1912 llegó a 2.930 naves.



En las décadas de 1920 y 1930, Encarnación se insinuaba como villorrio, de allí el mote de “VILLENAS” a las paseras que iniciaron el contrabando hormiga, signadas por el miedo de perder sus mercaderías, aun hoy continúan en forma cotidiana, desarrollando esta tarea, a través del puente Internacional Posadas-Encarnación.



En el año 1940, tras un período de explotación de tres décadas, el Estado Nacional recuperó el Puerto, indemnizó a los concesionarios “ALEU & DUPON” y se dispusieron los trabajos para la construcción del nuevo muelle de hormigón más amplio y operativo.



Utilizaron piedras extraídas de la avenida Roque Pérez, a un costado del Cerro Pelón, extracción que dejó como secuela la pendiente al río, flanqueada en su muralla por el paredón rocoso, pintorescamente forrado de vegetación tropical colgante. En este año también se inauguró el servicio de balsas de automóviles a Encarnación, y aproximadamente en 1946 se habilitó el hidropuerto que permitía el arribo y despegue de hidroaviones que nos comunicaban con Buenos Aires.



Esta fue la última década de gran actividad; luego se inicia la decadencia al sustituirse la vía fluvial por la terrestre. En 1980 se privatizó la Flota Fluvial del Estado y desapareció la actividad en el río.



Por Ley 24093 – Ley 23696 y su reglamento aprobado por el Decreto Nº 1105 del 20-10-89, Decreto Nº 2074 del 05/10/90, el reglamento administrativo regulatorio, aprobado por Decreto Nº906 del 09-05-91 y el Decreto Nº 2408 del 12-11-91, fue transferido a la Provincia de Misiones, la administración, explotación, derechos y obligaciones del Puerto.



El régimen legal aplicable al funcionamiento, administración y operación esta regulado por la Ley Provincial Nº 2947 (que determina la Administración y Explotación de los Puertos), que instrumenta el convenio suscrito con fecha 19FEB92 entre el Gobierno Nacional y el Ejecutivo Provincial, a consecuencia de las determinaciones de la Ley 24.093 (Ley de Actividades Portuarias), relativas a la transferencia de Puertos Nacionales al ámbito de las Provincias.



Hasta el año 1991 la administración del Puerto de Posadas dependía de la Dirección de Construcciones Portuarias y Vías Navegables de la Nación, luego fue transferido al Estado provincial (al igual que los de Eldorado e Iguazú).



Actualmente el Puerto de Posadas se encuentra a cargo de la Subsecretaría de Obras y Servicios Públicos del Ministerio de Economía de la Provincia de Misiones, Dirección General de Vías Navegables, Puertos y Obras Hidráulicas, que desaparecerá cuando la Entidad Binacional Yacyreta levante la cota de 76 a 83 metros.
 



LA NAVEGACIÓN Y EL COMERCIO EN EL ALTO PARANÁ



El nombre del río Paraná, es de origen indígena, significa “PARIENTE DEL MAR” y puede interpretarse, del guaraní así “Parà”, mar y océano, + “ná “o “moná”, pegado, es decir “pegado al mar”, en sentido de “ligado al mar donde van a terminar sus aguas”.



El mismo nace en plena meseta brasileña de la confluencia de los ríos Paranahiba y Grande, constituye en su tramo misionero unos 330 Kms. al lìmite con la República del Paraguay.



La navegación por el Alto Paraná fue muy próspera. Por los ríos se transportaba la mayor parte de los productos de Misiones. Ya en el año 1.872 bajaban canoas tripuladas por indios guayanes conduciendo canastos cargados de yerba mate para su comercio.



En 1882 la Armada Nacional envió sus buques “Pilcomayo” y “General Alvear” para hacer voladura de rocas en los pasos críticos cercanos al Apipé Carayá. Los primeros vapores que arribaron con cargas fueron el “Misiones” y el “Theresa”, allá por el año 1875 y 1880 respectivamente. El armador Nicolás Nocetti iniciaba viajes con el “Taraguí” de 55,16 metros de eslora con capacidad para 48 pasajeros.



Los primeros constructores navales particulares fueron el Señor Modesto Palma (uruguayo), Francisco Guillini, Rafael Carosino, y Manuel Salvado. Palma construyó las primeras chatas para el pasaje de hacienda. Éstas se ocupaban en gran escala porque los pasajes a vapor estaban ocupados diariamente. El transporte de hacienda favorecía a los hacendados de Corrientes y Brasil, que exportaban su exceso de ganado al Paraguay a precios elevados por la escasez.



La navegación se realizaba con chatas, vapores (como el Lucero, España, Salto, Tembey) y con embarcaciones menores a remos y botador.



En 1.880 vino el María Elena de propiedad del Señor Brais (inglés) que hacía viajes a Buenos Aires dos veces por año, cargado de yerba, cueros, tabaco, etc., y traía a su regreso mercaderías, porque los demás vapores sólo se ocupaban del pasaje de hacienda antes mencionado.



En esta época, Misiones sostenía un activo comercio de yerba mate y madera en el Alto Paraná, industrias que adquirieron mayor importancia a medida que se acumulaban los desembolsos originados por su explotación. Su influencia fue decisiva en el desarrollo y prosperidad del Territorio.



El comercio de la yerba mate beneficiaba a numerosos establecimientos situados en Posadas, Concepción, San Javier y Santa Ana, la que iba consignada a Santo Tomé, mercado importante de la Provincia de Corrientes y desde allí pasaba a los mercados del Río de la Plata.



La comercialización de este producto sufrió a causa del contrabando una baja considerable en ventas, ya que toda la yerba que se consumía desde Corrientes hasta Buenos Aires y el interior se vendía como misionera, pero en realidad era de origen paraguaya, que había tomado carta de ciudadanía sin los trámites de la Ley.



Así comienza la competencia de este producto introducido clandestinamente. Lo mismo sucedió con la madera y la caña de azúcar, importantísimos productos, capaces de hacer fortuna en un país, si entran al mismo sin pagar sus derechos. Estas anomalías en el Territorio produjeron un gran deterioro en la economía de Misiones, y el comercio clandestino fue tema de preocupación para el Gobierno Nacional. (Fuente: Prefectura Naval Argentina)
 



 




 

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