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Destruyeron dos transformadores para robar unos 200 kilos de cobre

Un gancho hecho de tacuaras con una punta de metal, una escalera y una arriesgada maniobra con líneas de media tensión con claro riesgo para la vida, fueron los instrumentos utilizados por ladrones que en las madrugadas del lunes y martes pasado literalmente “reventaron” dos transformadores de 100 kva en la zona de Campo Grande, para hacerse de los más de 200 kilos de cobre que contienen en su interior. Desde la empresa Emsa observaron que el robo de metal perjudica el servicio eléctrico en el interior.

Los hechos causaron alarma entre los trabajadores del distrito Ruta 14 de Campo Grande de Electricidad de Misiones, tanto por la inesperada audacia de los autores, como por la hasta ahora inédita maniobra que constituye una nueva versión del extendido robo de cables para la reventa de los metales que contienen en su interior.


El jefe del distrito, Carlos Sartori, relató que el primer hecho se produjo en la madrugada del lunes en el establecimiento maderero de la familia Golda, ubicado a tres kilómetros del acceso a la ciudad.


“El encargado del predio nos refirió que había escuchado ruido a las dos de la mañana, pero que al salir no vio nada. De inmediato se cortó la luz, pero recién por la mañana se percataron de que se debió a que el transformador estaba tirado en el suelo y completamente desmantelado”, refirió Sartori.


El jefe del distrito relató que al asistir al lugar, la cuadrilla de EMSA comprobó que los autores utilizaron la tacuara tipo “gancho” para descolgar la línea de media tensión, maniobra con la que desactivaron el suministro. “El transformador pesa más de 600 kilos y estaba ubicado a más de tres metros de altura, por lo que se estima que utilizaron una escalera para tirarlo desde su ubicación original”, agregó.


Ya el martes y a las 4.40 de la madrugada, personal de la planta de agua potable de la localidad se comunicó con el distrito porque les resultó imposible poner en funcionamiento la bomba que


“Cuando fuimos a verificar nos encontramos con un panorama similar: el transformador  tirado y desarmado, sin el cobre que contenía”, refirió.


El segundo hecho provocó la falta de agua potable durante varias horas en la localidad, hasta tanto EMSA pudo reponer el equipo destruido. “Estas maniobras son lamentables porque provocan grandes perjuicios. Un transformador cuesta 24 mil pesos y quien manipula estos elementos peligrosos con semejante precariedad puede morir en el intento, porque la descarga es directamente fatal”, consignó Sartori.


EMSA denunció ambos hechos ante la jefatura de policía local, pero hasta hoy no se pudo determinar la identidad de el o los autores. Ante la posibilidad de que se reiteren estos actos de robo y vandalismo, la empresa solicitó la colaboración de la población en el aporte de datos para esclarecer los hechos.



 

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