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POSADAS

“Día del Músico Misionero” a puro canto y baile en la Plaza Villa Urquiza

Ante un destacado marco de público, la noche del domingo se vistió de fiesta en la Plaza Villa Urquiza, de Posadas, con la vigilia del Día del Músico Misionero, “Homenaje a Alcíbiades Alarcón”, el cual se celebra cada 16 de abril establecido por Ley Provincial 182/15.

Los primeros en subir a escena fueron los integrantes de la Orquesta Folclórica Municipal, la cual estrenó temas nuevos que fueron agregados a su ya tradicional repertorio e hicieron aparecer las primeras parejas de baile. Luego llegó el turno de Martín Rivero quien cantó junto a César Sosa y “Bebeco” Rivero al mejor estilo litoraleño. A continuación, hizo su aparición Selva María con su ritmo arrebalero y con aire rioplatenses.

Amadeo “Tutu” Campos Trío, ganador del Premio Consagración 2016 en el Festival de la Música del Litoral, hizo vibrar y emocionar al público que llenó la plaza ubicada en el populoso barrio del mismo nombre, con sillones y mate en mano a lo largo y a lo ancho del paseo público.
Acto seguido apareció en escena Susana Gala, otra voz femenina que dijo sí al Festival del Día del Músico Misionero.

Asimismo la acción festivalera continuó de la mano de Jorge Reyes, quién sumó al apostoleño Rulo Grabovieski a su show e hicieron bailar a gran parte del público. También se acopló a la tertulia Joselo Schuap, en lo que fue un tremendo trío a pura música y baile.

Luego los familiares de Alarcón, su esposa Elba Josefina González, su único hijo Víctor Alcides y su nieto, junto al secretario de Cultura y Turismo de la Municipalidad de Posadas, Christian Humada, fueron invitados a escuchar un recitado en guaraní, como a Alcíbiades le gustaba.
El secretario de Cultura y Turismo, Christian Humada, también dijo unas palabras a los presentes; agradeció a los músicos y al público por la convocatoria y rememoró al músico y poeta misionero Alcibíades Alarcón en esta fecha tan especial.

Tras cartón llegaron los Benitez&Benítez, Los Taita y los Tres del Río para cerrar el Festival la Yunta Chamamesera a pura energía y calor y color de la música de estos lares.

Reseña al eterno Alcibíades

Alcibíades Alarcón uno de los más entrañables músicos y poetas de la tierra colorada. Nació el 9 de septiembre de 1940 en Posadas y desde muy pequeño ya supo animar fiestas familiares y en la Escuela Fraternidad, donde cursó la primaria, participaba en las fiestas patrias como animador y cantor.

Ya en la secundaria como alumno de la escuela de Artes y Oficios, junto a otros aprendices de poetas escribía versos que dedicaban a sus compañeras de colegio. Muy joven viajó a Buenos Aires donde acompañó en las presentaciones al joven conjunto folklórico “Hermanos Ariel”, quienes más adelante triunfarían en el orden nacional en la década del 60. Así, lejos de su tierra nacen sus primeras inspiraciones como “La Leyenda del Yasy Yateré”, “La imagen de Mamá”,”P’al Compromiso”, “Indómito Hachador” y otros.

Se casó con Elba Josefina González, unión de la que nacerá su único hijo Víctor Alcides. En tanto realiza presentaciones en peñas, programas radiales, festivales y en el Festival Nacional de la Música del Litoral.

Así aparece el tema “Misionero y Guaraní”(un himno de Misiones),”Dime”, “Por un Trompito y un Tren”, “Dime tú Florcita Mía” y hasta se hizo tiempo para conducir por LT17 Radio Provincia de Misiones la audición “En ancas de los recuerdos”.

Han grabado sus temas artistas de trascendencia nacional como Paquito Aranda, Rosendo u Ofelia, Blas Martínez Riera, Amador Novoa, Carlos Talavera, Teodoro Cuenca, Los de Imaguaré, María Ofelia, El Gringo Barreto, Raúl Kotch Esquivel, Alberto Lucho González, Grupo Ñanderetá y Ricardo Cacho Barchuk entre otros.

Falleció muy joven el 16 de abril de 1985, sus restos fueron acompañados por un cortejo largo y apesadumbrado; los amigos músicos los despidieron entonando “Misionero y Guaraní”: como lo pidiera en esa canción “Sé que una vez me ausentaré y esto lo voy a repetir, quiero en mi tumba una escritura en guaraní”, en el sepulcro que los alberga en La Piedad, se leen dos epitafios uno en lengua guaraní y otro en castellano.