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Diez años de prisión por matar a una mujer de una puñalada en el cuello

Un trabajador gastronómico de San Ignacio fue condenado a diez años de prisión por haber asesinado de una puñalada en el cuello a una mujer en una noche regada de alcohol. El imputado, que negó en la indagatoria cualquier vinculación con el crimen, terminó admitiendo su responsabilidad y firmó un juicio abreviado. La sentencia dictada por el Tribunal Penal 2 de Posadas recayó sobre Francisco Ibáñez, de 55 años, quien se halla privado de su libertad desde el 27 de enero de 2008.

La comisaría de San Ignacio fue alertada sobre el crimen a las 11.00 por el concubino de la víctima, Crecencio Mandagarán. El hombre contó que momentos antes, junto a sus hijos, pasó por la vivienda donde su concubina trabajaba cuidando a una mujer con alteraciones mentales y su hija discapacitada. Los niños ingresaron en la casa para saludar a su madre, pero la hallaron tendida sobre una cama, ya sin signos vitales.Cuando la Policía llegó hasta la casa, propiedad de Ibáñez, se encontró con la esposa de éste y una pequeña hija. En la precaria casa de madera, que carecía de luz eléctrica y agua potable, hallaron muerta en medio de un gran desorden a Rosa Angélica Hermosilla.


En un primer momento el médico no pudo establecer las causas del deceso, pero los forenses hallaron una pequeña herida en el cuello que perforó vasos y provocó la muerte de la mujer por un shock hipovolémico.A esa hora el principal sospechoso ya había partido hacia su trabajo, un restaurante cercano a las ruinas jesuíticas.


Allí fue ubicado por la Policía, quien advirtió que en las botamangas de su pantalón azul había manchas de sangre. En su indagatoria, el trabajador gastronómico negó ser el autor del crimen y aseguró que en horas de la madrugada, cuando dormía, escuchó que ladrones habían ingresado en su casa, de donde se llevaron un radiograbador, aunque no le dio mayor importancia.En base a testimonios se pudo establecer que la víctima era alcohólica y la noche anterior había estado tomando vino junto a Ibáñez. A esa ronda de tragos se había sumado otro hombre, que luego se retiró hacia su casa.


Un vecino, en tanto, dijo que en horas de la madrugada escuchó a la víctima decirle a alguien “dejame, salí de arriba mío, dejame viejo baboso”, tras lo cual oyó un quejido y luego un prolongado silencio.Acorralado por las pruebas y siguiendo el consejo de la defensora oficial Celina Silveira Márquez, Ibáñez aceptó su responsabilidad y los diez años de prisión que la fiscal Liliana Picazo le ofreció para firmar el juicio abreviado.

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