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Diez efectos y alertas para un dólar a 8 pesos

El economista Adolfo Safrán analiza el panorama tras la devaluación, las contradictorias posiciones adoptadas por quienes pedían una devaluación y cuando ésta se produce hablaban de improvisación. Observando que más allá de esas consideraciones lo que importa es determinar cómo impacta la decisión en la economía real.

La opinión de Safrán:
La mañana del jueves 23 de enero de 2014, sin dudas, sorprendió a propios y extraños en el gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.  A pesar de las palabras del ministro de economía Lic. Axel Kicillof respecto a evitar que se adopten medidas “bruscas” en las variables económicas, y ajustando las mismas en forma gradual pero con mano firme, en un solo día el Tipo de Cambio oficial se elevó en un 12,5% y en lo que iba de enero un 22,7%.
Muchas y variadas han sido las opiniones de los economistas de las diferentes corrientes económicas: los que antes pedían la devaluación del peso y la liberación del “cepo”, ese mismo día calificaban al equipo económico de “improvisados” (¿), otros auguraban un impacto directo en los precios domésticos, y hasta quienes se aventuraron a señalar que el precio del dólar “no tenía techo”… Siempre destaco que lo más importante es ver cómo impacta en la economía real (producción, empleo y desempleo, salarios y precios, etc)
Aquí van algunos consejos y alertas sobre el nuevo precio del dólar. Estos consejos están destinados a las personas trabajadoras; los comerciantes; los que tienen ahorros; los que piensan tomar deudas;  los que planeaban invertir, o no; en fin traté de resumir para que este trance que puede ser de muy corto plazo no cause perjuicios (o por lo menos reducirlos a su mínima expresión):
1.      Ser cauteloso en la decisión de comprar:   Algunos productos carecen de precio, otros subieron sus precios de modo injustificado. Si no es urgente, es preferible esperar hasta que la incertidumbre se despeje y los precios vuelvan a valores normales, inclusive vuelvan a bajar ¿Cómo es posible que el dólar en los primeros 20 días de enero aumentó un 22,7% y algunos comercios hayan remarcado un 30%? ¿cómo se justifica que productos con componentes importados subieron de precio a mayor tasa que el dólar oficial? Esto ocurre porque existen expectativas (alentadas por sectores económicos muy concentrados) que el dólar oficial seguirá subiendo y con ello los precios domésticos. La cuestión pasa porque el Gobierno logre acumular más reservas (por liquidación de exportaciones) y controle la emisión de pesos (para que no acelere la inflación y la demanda de dólares a corto plazo). A veces el comerciante medio sube los precios por temor a no poder reponer la mercadería al nuevo precio de compra, es por eso que insisto con esperar con las compras no urgentes hasta que la incertidumbre desaparezca en mayor medida. Muy interesante el artículo del Domingo 2 de febrero en página 12 de Javier Lewkowicz titulado “El Teorema de los Precios”, cómo explica claramente que en la gran mayoría de los sectores, la devaluación del peso en un 22,7% impacta en los costos entre un 4 a 6% dependiendo de la industria, solo en algunas pocas impacta un poco más –cerca del 15%-  pero muchas de ellas ya absorbieron la suba del dólar mucho antes –lo habían hecho en Diciembre de 2013 cuando habían elevado sus precios-.
2.      La Depreciación del Peso mejora la competitividad: A mediano plazo, las empresas argentinas podrán volver a exportar, las Pymes que no exportan recuperarán el mercado interno, y las productos importados ahora son más caros…. todo ello, significará mayor producción y aumento del empleo en Argentina. A  muy corto plazo puede ser que la Balanza comercial disminuya por el aumento del precio de los productos importados, se la conoce en economía como la curva “J”: porque primero el Saldo Comercial disminuye y luego se va recuperando a medida que las empresas pueden exportar (no es inmediata la recuperación de mercados externos) y también se sustituyen importaciones (lo que tampoco sucede a corto plazo, requiere análisis de mercados, de inversión de empresas, etc), de modo que el Saldo Comercial se comporta como la letra “J” acostada (primero decrece y luego crece). Hay economistas que expresan que prefieren tener un “Peso Fuerte”… eso significa que nuestra moneda tendría más valor frente a las otras monedas y por lo tanto no podríamos exportar y nos inundarían de productos extranjeros. El Yuan Chino no es una moneda fuerte, está depreciado, por eso los chinos gozan de un elevado superávit comercial –a pesar de las quejas del Gobierno de EUA- sin embargo su economía real si es muy fuerte y floreciente.
3.      Los depósitos a Plazo Fijo podrían volverse atractivos: Si el gobierno pretende disminuir la demanda de dólares, es probable que incentive un alza en la tasa de interés para los depósitos a plazo fijo como ocurrió en los recientes días cuyo rendimiento anual mejoró en 2,9 puntos aproximadamente (llegan al 24,4% efectivo anual). ¿por qué ocurre esto? Porque algunos ahorristas preferirán dejar de demandar dólares o desprenderse de los mismos si en el mediano plazo no hay expectativa de su suba y por otro lado, colocando a plazo fijo se puede “empatar” a la inflación y con ello mantener intacto su patrimonio. Todo indica que las tasas de interés bancarias tendrán ese comportamiento.
4.      Dogmatismo versus pragmatismo: ¿qué impera en el gabinete económico de CFK: el dogmatismo o el pragmatismo? Dudo que exista improvisación en este equipo de gobierno, pero si observamos los anuncios y medidas que fue adoptando el Gobierno Nacional en especial desde finales del año 2011, podemos asegurar que pasó de un fuerte y cerrado (y hasta a veces equivocado) dogmatismo a adoptar posiciones más pragmáticas. Un ejemplo: ¿Por qué se implementó el llamado “cepo cambiario” y no se dejó depreciar el Peso Argentino frente al Dólar? Los demás países de la región ante la salida de divisas dejaron fluctuar sus monedas, y mantuvieron su competitividad, mientras que Argentina tomó otro rumbo que consistió en restringir la salida de capitales y no depreciar el Peso Argentino para no favorecer a los exportadores sojeros y acelerar el proceso de inflación (posición dogmática). Con la llegada de Capitanich y Kicillof, se torna una posición más pragmática: la necesidad de dejar “flotar” al dólar para mantener las Reservas: en los últimos 4 meses del año 2013 el Tipo de Cambio Oficial se depreció a una tasa del 47% anual buscando recuperar el terreno perdido desde fines de 2011.  Al 23 de enero, al observar que las Reservas seguían disminuyendo y ya habían perforado la barrera psicológica de los U$S 30.000 millones, decidieron dejar de intervenir en el mercado cambiario para que éste se corrigiera por sí solo sin la influencia del BCRA (llegando a los $8).  
Conclusión: Si bien el actual equipo económico es alérgico a las “medidas bruscas” (medio), no dudará en utilizarlas si llegado el caso debe priorizar algún objetivo superior (fin).

5 Defender las reservas por sobre todo: Las Reservas del BCRA constituyen uno de los pilares del actual (y de cualquier) modelo económico en Argentina, junto con la solidez de las cuentas fiscales y el manejo de las políticas monetarias y cambiarias. En un país, cuyos agentes económicos están tan atentos al comportamiento del Dólar Estadounidense como no ocurre en ningún otro país de Latinoamérica, si bien hoy la ley no lo exige (pues se modificó la Ley 23.921 de Convertibilidad allá por el año 2002), las Reservas deben ser suficientes para cubrir la Base Monetaria (los billetes y monedas que el BCRA ha puesto en circulación).  Por ejemplo, tomando los datos al 17 de enero de 2014: Monedas y Billetes en Circulación $250.914 millones; Reservas Internacionales U$S 29.681 millones: Si el BCRA vendiera el 88% de sus Reservas a $8,05 por Dólar Estadounidense dejaría la plaza sin Pesos Argentinos y sin posibilidad entonces de seguir demandando Dólares.
La situación actual de las Reservas lejos está de la crisis del 2001 –ni es posible comparar- pues el BCRA tiene hoy 3 veces más de Reservas que hacia la salida de la Convertibilidad, aunque hace tan solo un año atrás la solidez del sistema era claramente superior a la actual: Al 31 de Diciembre de 2012, las Reservas alcanzaban los U$S 43.290 millones, los billetes y monedas en poder del público $ 209.528 millones, el Tipo de Cambio Oficial $4,92, si el Gobierno devaluaba solo en un 15% la moneda, con el 89% de las Reservas podía sostener el Tipo de Cambio.
6      Monitorear también las políticas fiscal y monetaria: Para comprender si este Tipo de Cambio actual de $8 se puede mantener en el corto plazo y no habrá motivos de nuevas subas es necesario observar cómo se comportan las variables fiscales y monetarias, sujetas al manejo del Gobierno de CFK. POSITIVO:Desde el 2do semestre del año 2013 el crecimiento de la cantidad de dinero fue descendiendo paulatinamente: en los primeros meses de 2013 el crecimiento de la Base Monetaria llegó hasta el 41% anual –febrero de 2013- valores que se fueron reduciendo y a Diciembre del mismo año el crecimiento interanual fue de un modesto 22,7%. Téngase presente que todo aumento de la cantidad de dinero se traslada a la producción y a los precios, cuando la Base Monetaria hacia Febrero de 2013 creció en un 41% interanual proyectaba una aceleración de la tasa de inflación, cosa que no ocurrió por el adecuado manejo posterior de la política monetaria. NEGATIVO:El déficit fiscal del año 2013 se incrementó en un 94,5% respecto del déficit del año anterior. La Tesorería de la Nación cerró con un déficit de $64.477,5 millones lo que representa el 2,4% del PBI argentino. Si bien en la teoría económica hasta un 3% de déficit se puede tolerar cíclicamente, se sugiere reducir el déficit a fin de eliminar las tensiones inflacionarias que puede producir (por dos vías: por el Gasto Público que acelera la Demanda Agregada y por la aceleración monetaria al financiar el déficit fiscal con emisión de pesos). Esto constituye una cuenta pendiente del equipo económico que deberá recortar aquellas erogaciones que no son necesarias y que tampoco impactan en la actividad económica (por ejemplo los subsidios a zonas residenciales suntuosas).
7.      Encarecimiento del Crédito. Efectos sobre la Inversión: Si el Gobierno incentiva el aumento de las tasas pasivas de interés (punto 3) también se encarecerá el costo del crédito para la Inversión. Por otro lado, si las empresas venden más por la recuperación de la economía (punto 2) se verán incentivadas a invertir (comprar maquinarias, ampliar capacidad instalada, etc.) para hacer frente a la demanda creciente…ambos hechos actuarán de manera rival frente a la inversión privada tan necesaria. En definitiva, si la inflación es controlada a valores aceptables podrá prevalecer el incentivo a la Inversión a causa del crecimiento de la economía.
8.      Encarecimiento del Crédito para el Consumo: La posible suba de tasas de interés del punto 3 también encarecerá el crédito para consumo (financia compra de automóviles, electrodomésticos y otros bienes durables). El consumidor debe evaluar para cada caso que el costo de crédito sea razonable con las expectativas de inflación e incrementos de sus ingresos proyectados (salarios, ventas, etc). En épocas de inflación es muy conveniente la compra en cuotas porque licúa las deudas: le doy un ejemplo sencillo: si una persona con un ingreso de $6000 toma un crédito de $40.000 para comprarse un automóvil, a 36 cuotas de $1.700 (Tasa de interés del 30% anual), considerando que la inflación sea del 25% anual y que su ingreso aumenta en un porcentaje similar, en el primer año la cuota representará el 28% de sus ingresos ($1700/$6000); en el 2do año representará el 22,6% ($1700/$7500) y en el último año el 18,1% de sus ingresos ($1700/$9375), es decir cada vez la deuda se torna menos gravosa.
9.      Ojo, el precio del Dólar no es infinito, tiene un techo: A los que especulan que después del 23/01 el Dólar puede seguir subiendo, les doy un dato… con el 88% de las Reservas disponibles en el BCRA, éste puede comprar todos los Pesos ante cualquier corrida cambiaria. Si la política monetaria sigue siendo responsable, y los exportadores liquidan sus divisas, el BCRA se consolidará en su posición. No siempre el que apuesta al Dólar gana, ya ha habido varios antecedentes de haber comprado dólares a un precio elevado que luego bajó un 10%  o 20%. $8 es un piso, sin duda, pero el techo no está muy lejos tampoco. Lo único que le detiene al BCRA a desplomar este tipo de maniobras es que la reducción abrupta de circulante (pesos) mediante la venta masiva de Reservas atenta contra la economía real –que es la que realmente importa-. Si no hay pesos, la gente no puede comprar, vender, contratar, pagar salarios, etc. y la economía se detiene…
10.     Atento a lo que harán nuestros vecinos:   Brasil, Uruguay y Paraguay,  como así también Chile y Bolivia se han visto seriamente afectados por la Depreciación del Peso. Tendremos que estar atentos a qué medidas toman para contrarrestar los efectos, en especial, Brasil. Históricamente, Brasil ha tenido una actitud más pasiva frente a las depreciaciones del peso, es decir, no ha respondido depreciando el Real, de modo es que de esperar que esta nueva relación Peso/Real mejore las oportunidades de ventas de productos argentinos y misioneros, e incentive aún más el turismo de brasileños en nuestro país.
 
Cdor. Adolfo Safrán

www.mundomacro.com.ar
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