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POSADAS

Doce años y medio de cárcel para un violador

Un hombre que abusó sexualmente de su hija menor de edad durante más de un año fue sentenciado a doce años y medio de cárcel en un extenso juicio oral y público que finalizó este lunes en horas del mediodía en el Tribunal Penal 1 de Posadas. Los camaristas lo hallaron responsable del delito de abuso sexual con acceso carnal continuado y calificado por el vínculo. La fiscal Liliana Picazo había pedido quince años de prisión y la defensora oficial Celina Silveira Márquez se apoyó en algunas contradicciones en dos informes médicos para solicitar la absolución por el beneficio de la duda.

El caso salió a la luz en abril de 2006 cuando la nena de once años le contó a una hermana mayor las vejaciones que sufría por parte de su propio padre en la casa que compartían en Ñú Porá. Todo había comenzado en 2005, cuatro años después que falleciera su madre.



El caso llegó a oídos de una hermana mayor -también fue víctima de abusos sexuales- que ya no vivía en la casa paterna. La chica advirtió que la pequeña decía la verdad cuando notó que padecía una enfermedad de transmisión sexual, y radicó la correspondiente denuncia en la Comisaría de la Mujer.



La víctima, que declaró el viernes a través de la Cámara Gesell, dijo que su padre la accedía analmente, pese a que en un primer momento sostuvo que la violación había sido también por vía vaginal. Los médicos policiales, en tanto, no pudieron ponerse de acuerdo: uno sostuvo que la víctima tenía himen complaciente y la médica forense Mónica Palacios sostuvo que lo tenía desgarrado.



Pero la odisea para la menor no terminó con la detención de su padre. Un tiempo vivió en la casa de su abuela paterna, que la habría echado y luego se fue a la casa de una amiga. En 2007, la adolescente fue raptada en un pool, subida a un auto y llevada a un burdel de la localidad correntina de Gobernador Virasoro, donde fue obligada a prostituirse, cocinar y limpiar el local a cambio de un pantalón de jean, una colorida blusa y un par de zapatos con tacones. De allí fue rescatada y pudo volver a Posadas, donde reside ahora con una hermana que trabaja como empleada doméstica.



La adolescente logró petrificar a los magistrados durante su declaración a través de la Cámara Gesell, cuando dijo que “hubiera preferido que mi papá hubiera traído una madrastra mala, como en las películas, y que no me hubiera agarrado (violado)”, sostuvo.
En otro tramo de su declaración, la nena recordó que fue a visitar en varias oportunidades a su padre en la cárcel y sostuvo que “ya pagó ahí todo lo que me hizo”.



Pero no fue la única sorpresa. La hermana mayor de la víctima, que declaró como testigo le recordó a una defensora de menores que en su momento -cuando ella denunció los abusos que sufrió y terminaron con un embarazo- le pidió que hiciera algo para parar a su padre, porque le iba a pasar lo mismo a alguna de sus hermanas. Esa causa terminó archivada sin que la Justicia pidiera un examen de ADN.

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