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POSADAS

Economías en crecimiento, mayor poder adquisitivo, menor tolerancia de algunos

Gente caminando por el centro, haciendo compras en los negocios; los supermercados llenos, con largas colas en las cajas. Se estaba en vísperas de fin de mes, pero todavía nadie había cobrado sus sueldos. Dos posibilidades: se había guardado algo de efectivo para las compras de fin de mes,  o se disponía de tarjetas de crédito para hacer “el aguante” hasta cobrar. Las escenas se sucedieron en Posadas y parecían certificar las variables de crecimiento de la macro economía, en la familiar.

De hecho, el ingreso al último trimestre del año ratifica variables de crecimiento en la economía argentina y en la provincial. Y al tiempo que en el nivel nacional empezaron a considerar el Presupuesto 2011, en Misiones ya se está en vías de aprobación del cálculo de gastos y recursos del año venidero. Es muy posible, en consecuencia, que vuelva a ser la primera Provincia con el Presupuesto aprobado, meses antes de comenzar su ejecución.



Ahora bien, estas señales positivas de la economía que debieran estimular a la sociedad en su conjunto, no encuentran eco equivalente en un sector de la oposición que parece haber extraviado la brújula de la cordura, la convivencia, la sensatez. Porque el que la población pueda moverse con mayor soltura para atender las necesidades básicas de la familia y hasta sumar algunos “gustos” parece entusiasmar a los mismos protagonistas y a un importante arco de la dirigencia.



Pero un sector de la oposición, en cambio, ha optado por la confrontación virulenta,  el destrato y la agresividad por el mero hecho de pensar distinto. Claro que al día siguiente debieron hacer frente a la ira de un sector sindical al que habían “ninguneado”. Todo este escenario fue puntualmente montado por el puertismo y un radicalismo que, abandonando su mejor trayectoria, asume hostilidades que no le eran propias.



Así las cosas, impensadamente se los vio actuar como “patotas” en la sesión en la que la Convención Constituyente de Posadas volvió a rechazar por mayoría un ilógico planteo acerca de la Ley de Lemas. Llevaron “barras” –a la manera de las “hinchadas” futboleras- y las “figuras” se ubicaron en la primera fila de las sillas pobretonas del Concejo Deliberante (bien distintas de las poltronas del Senado, por caso). Desde esos lugares se dedicaron a abuchear a los convencionales de la Renovación que, en su mayoría, no proceden de la política, sino de las distintas actividades de la ciudad: personas que se destacaron en la historia, la medicina, el comercio o el turismo. “Tengo 65 años, hace otros tantos que vivo en Posadas, nadie me dice lo que tengo que hacer y voto porque se mantenga la Ley de Lemas porque estoy de acuerdo con ella. No veo porqué me tienen que gritar”, señalaba asombrada una comerciante posadeña que es convencional y cuyo argumento, sin embargo, fue considerado “no atendible” por el periodista de un medio de la misma oposición que la silbó.



Las diatribas no tenían límite: la “maldita” ley de lemas; “un día que va a quedar en la historia” negra de la política provincial. Con ellas pretendió taparse la verdad: que una ley provincial no puede ser modificada por decisión municipal. Que un municipio no es un Estado. Por lo tanto no tiene “poderes” y su pretendida “autonomía” tiene límites dados por el Estado provincial que lo contiene.



Resulta difícil imaginar que no sepan todo esto, pero fácil es entender que para esta dirigencia “todo vale”. Hasta la vulneración de las expectativas de una niñita de bajo peso puesta bajo el padrinazgo de Canal 6 y su director Jorge Kurrle.



Como medio de comunicación, y con el propósito de mostrar que es posible supervisar la atención de estos niños comprometida por el Gobierno, Canal 6 dio cuenta del notable progreso de la pequeñita, hoy una bebé rozagante. Esto le valió nada menos que la denuncia penal del concejal puertista Ricardo Skanata quien llegó a pedir el retiro del padrinazgo.



Lo tuvo sin cuidado la evolución de la pequeña, del mismo modo como lo tuvo sin cuidado la suerte de otra niña, la que fue confiada a su propio padrinazgo. En lugar de actuar por los niños prefirió denunciar penalmente al Canal y su director, y también al Gobierno por la niña a él confiada. En una actitud calificada de “ruin y miserable”, porque ninguna de las dos presentaciones judiciales tiene sustento. Con ellas busca, nada más, acceder al escenario político en el que no figura desde hace rato.



Seguramente porque nada protagoniza que signifique una mejora para los posadeños, que solucione un problema, que aporte una idea. Un proyecto, una iniciativa. Entonces mal usa su condición de hombre del Derecho y recurre a una figura tan seria y grave como la denuncia penal, para bastardearla, conspirando contra los niños necesitados.



La pregunta que surge de inmediato es si éstos son los nuevos referentes políticos del Concejo Deliberante. Los mismos que ningunearon a la directiva del sindicato municipal que renovó autoridades un par de meses atrás y negociaban nada menos que cuestiones salariales con la línea interna que perdió en los comicios. Cuando los legalmente constituidos fueron a reclamar, les cerraron las puertas en las narices.



Ni lerdos ni perezosos los sindicalistas abrieron el portal por la fuerza y con violencia ingresaron al recinto de deliberaciones. En otra pésima reacción al desconocimiento del que habían sido objetos. Sabido es que la violencia a nada conduce pero que para evitarla es necesario remover actitudes agraviantes para el otro.



La presidenta del Concejo Felisa Gottschalk decía en el momento de mayor tensión que ella era capaz de conducir el cuerpo. Sin advertir que todo parecía devenir de la ausencia de una dirigencia lúcida, en condiciones de moverse en pos del bien común y no de una reducida “quintita” político-partidaria.



Lo cierto es que los sobresaltos del Concejo se han transformado en la rutina semanal para los periodistas que hasta quedaron atrapados cuando la toma del edificio del cuerpo deliberativo. Son la contratara. Porque los días jueves también sesiona la Legislatura pero su desenvolvimiento se diferencia absolutamente. En general las leyes que se refieren a políticas de Estado se adoptan por unanimidad; las discrepancias suelen darse en fuertes debates que, salvo por un par de excepciones, no desbordan los límites de la convivencia. Es más, en la Cámara se aprueban leyes del oficialismo y de la oposición. Como la reciente figura del Defensor de Niños, Niñas y Adolescentes, cuyo autor es Miguel Molina. Un diputado opositor que, con el apoyo de sus pares –incluido el presidente de la Legislatura, Carlos Rovira- , protagoniza otro avance sustantivo a favor de la infancia. Muy, muy lejos de toda ruindad y miserabilidad.

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