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El contra relato de 678 y la comprensión de la gente

La periodista Sandro Russo, una de las columnistas del programa 678 de la Televisión Pública tiene éxito de audiencia “porque es tan burdo, de tan bajo nivel intelectual y político” el relato de los medios concentrados que “la gente se da cuenta que ahí hay gato encerrado y que es económico. Entonces lo que gana adhesiones es la verosimilitud del contra relato de 678”, comentó. La periodista disertó sobre Medios, Corporaciones y Democracia, con el patrocinio del Movimiento de Unión Renovadora (MUR), y contó con la presencia de la vicegobernadora Sandra Giménez y el dirigente y titular de Vialidad Provincial Julio César Duarte, además de numeroso público.

Russo explicó que sólo reciben por mensaje de texto temas que se abordarán en cada emisión diaria del programa pero que los informes los ven al momento en que se emiten al aire, por lo que “los debates que allí se escuchan son espontáneos. No sabemos de qué tratan hasta que los vemos, pero indudablemente a esta altura todo está enmarcado en una mirada macro sobre cuestiones clave, como la Ley de Medios o Papel Prensa, que son hoy los dos grandes temas”.



 



Tras observar que le llamó la atención y le “dolió” ver cómo en el 2008 a partir de la resolución 125 referida a las retenciones de la soja, el programa TVR que ella admiraba y emitía Canal 13 “empezó a cambiar su línea editorial para alinearse en la que sostenía el grupo Clarín”, sostuvo que sin lo sucedido en aquel año posiblemente no hubiera existido la Ley de Medios.



 



“Allí estallaron algunos contratos que ya eran abusivos, atroces. La prensa se pone a sí misma como un cuarto poder, lo que connota un control de vigía, como el cuentito de Súperman. Pero la realidad nos dice que la prensa, el grupo monopólico, dominó como primer poder en los últimos 30 años”, comentó.



 



 



Recordó la periodista que “Néstor Kirchner cuando fue a 678 nos contó que Magneto discutía las candidaturas para el 2007 y le dijo personalmente que Clarín quería un segundo mandato suyo y no uno de Cristina. Mucho después entendimos esa lógica, porque a través de la grieta que se iba abriendo, y que nos permitió ir haciendo costuras para llegar a una verosimilitud, a un sentido”. Porque el dueño de La Razón les había dicho que la política de Magneto era la de “bancar por dos años a un gobierno, a los dos años siguientes criticarlo y a los otros dos, voltearlo”.



 



Comentó que “a partir de allí todo empieza a cerrar, para ese entonces ya empezaba a virar el viento. Tampoco puede olvidarse aquel editorial de Escribano en La Nación donde le decía al Gobierno todo lo que tenía que hacer. Así que cuando llega Cristina al gobierno los grupos monopólicos ya tenían armado el esquema”.



 



Indicó que también empieza a comprenderse cuando se pone en evidencia que “existían estrategias preexistentes con Papel Prensa. Y se empieza a entender porqué después de tanta lucha, del terrorismo de Estado, de las Malvinas el gobierno de Alfonsín fue tan tímido, y silbado en la Sociedad Rural. El ímpetu con el que llegó aquel radicalismo al Gobierno fue rápidamente aplastado. No sé si los partidos políticos, en la necesidad de volver a la realidad, tenían tan claro que no se les entregaba todo el poder y no sólo porque había una pata militar hasta mediados de los ’90 sino porque los gobiernos democráticos” estaban a merced de las presiones del grupo hegemónico.



 



 



Russo hizo notar que “hubo arreglos con todos los gobiernos que se sucedieron, inclusive con Kirchner y uno se daba cuenta cuando había momentos de tensión, cuando algo fallaba y Clarín se ponía virulento”. Porque advirtió que “no creo que un diario genere opinión pero sí 300 medios rebotando la comunicación en todo el país. Creo que el gran mérito de la Ley de Medios será el de impedir esa concentración. Todos tenemos miedo porque va a ser algo revolucionario, no en el sentido ortodoxo –nadie tomó La Bastilla- sino en cuanto a cambiar el orden establecido, desarmando esos conglomerados de medios que se dan no sólo en la Argentina, sino en todo el mundo y tienen  que ver con el capitalismo”.



 



Consignó también que muchas veces se habla de libertad de expresión “desde un concepto antiguo. Porque los que la tienen son los dueños de medios y habrá que incluir por ejemplo una cláusula de conciencia como la tiene Uruguay. Porque una cosa es pensar distinto de un gobierno y pedirle que vaya más rápido o más lento y otra cosa es mentir, manipular con la excusa de hacer periodismo”. Agregó que en el periodismo “también hay clases. Están las clases altas que no trabajan por un sueldo sino que venden avisos, venden semillas de cualquier cosa, por ejemplo”, comentó a propósito de Eduardo van der Kooy y Julio Blank.



 



La disertante habló después de Pascual Serrano y sus análisis de la vinculación de los medios de prensa con grupos económicos que se valen de ellos para proteger sus intereses comerciales. Citó el caso del grupo Fox en estados Unidos que trata del presidente Barak Obama de “chavista” por su reforma del sistema de la salud pública, ya que la cadena forma parte del lobby de los grandes centros asistenciales privados y las empresas de medicina prepaga de los Estados Unidos.

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